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martes, 5 de agosto de 2014

TARDO MÁS EN LLEGAR A MI ORGASMO, ¿ES NORMAL?.

Mi respuesta a tu pregunta fue la que te expongo a continuación, y esa respuesta dio lugar a todo esto que viene a continuación. Como siempre digo, una pregunta, resuelve miles de dudas. Gracias.

"Sí, es normal, totalmente normal que el orgasmo femenino, (en este caso porque escribiré sobre él), tarde más en aparecer desde que se padece esclerosis múltiple". 

Esta entrada está destinada a todas las mujeres afectadas por esclerosis múltiple que han visto una variación significativa en sus relaciones sexuales.
Sin embargo, cualquier hombre que sea pareja de mujer afectada, o no, aprenderá o incorporará nuevos conocimientos sorbe la sexualidad de su pareja o mujer.
En el caso del hombre afectado por esclerosis múltiple, le recomiendo la lectura de la entrada Hombre, Sexualidad y Esclerosis Múltiple.

Intentaré dar respuesta en esta entrada a una pregunta constante que recibo en consulta y que se me plantea en ocasiones por correo electrónico.
Me basaré en esta primera entrada en la primera fase sexual, el deseo, e incorporaremos las siguientes entradas progresivamente hasta completar la respuesta sexual femenina al completo en las mujeres afectadas por esclerosis múltiple.
Como siempre, intentaré ser respetuoso a la hora de hablar de este tema, pero lo haré con total normalidad y naturalidad, pues la mejor forma de disfrutar de una sexualidad sana y saludable es comprender de una vez por todas, que pese a pertenecer a la esfera más íntima de las personas, el sexo, la sexualidad, las relaciones sexuales, las relaciones íntimas, sean cuales sean, son o deben ser consideradas una parte más.

Son diferentes las causas que pueden influenciar en este proceso de mayor latencia del orgasmo, y además pueden deberse a diferentes dimensiones de respuesta, principalmente biológicos y psicológicos o emocionales.

La Excitación Mental, Psicológica y Emocional, claves para tu orgasmo.


Uno de los mayores errores, aunque parezca sorprenderte, que se comenten a la hora de establecer que la falta de orgasmo, ocurre por interferencia de la enfermedad, es creer que el orgasmo es un proceso al que se llega de forma irremediable y como culmen a un proceso fisiológico. Es decir, muchas veces, la mujer y el hombre entienden que por ser un proceso biológico, el proceso una vez iniciado ha de finalizar, y si no finaliza algo va mal.

Nada más lejos de la realidad. El orgasmo como respuesta sexual forma parte de un proceso más complejo, donde otras dimensiones no fisiológicas están implícitas, pero además, el proceso fisiológico en sí, puede ser interrumpido si no existe al proceso de excitación fisiológica un proceso paralelo de excitación emocional o psicológica.

De forma que el orgasmo, en sí es un proceso al que hay que llegar, lo que implica por parte de la persona, un proceso activo de búsqueda del placer. 

Buscar activamente el placer es la clave, pues la respuesta sexual se divide en las siguientes fases, (deseo, excitación, meseta, orgasmo y resolución), que la mujer ha de conocer bien, para acompañar a su cuerpo en cada una de ellas psicológica y emocionalmente. Intentaré analizar una a una en todos los componentes implicados para intentar lograr una identificación con todos los casos posibles de mujeres afectadas por esclerosis múltiple, que viven con cierta interferencia sexual el proceso de enfermedad.


Mi Deseo, ¿Dónde está?


Fase de Deseo. Da inicio al patrón de búsqueda del placer. Es la primera reacción física, pero es sobre todo mental; donde el deseo en sí, la fantasía, la proyección de cómo gozar y lo que se anhela es la calve. La intensidad de este componente emocional y psicológico, de estos pensamientos, recuerdos evocados e iniciales son determinantes para provocar la primera reacción física del cuerpo femenino, orientándolo hacia la consecución del placer.

El deseo es la iniciativa, es la llave que arranca todo, pero también puede ser la clave para el abandono. El deseo es muy vulnerable a la "contaminación" de otros factores, como la concentración, el ruido, la presencia de otras personas en casa, etc... Es por tanto un factor determinante que hay que saber evocar bien, detectar bien y aprovechar bien, para evitar experiencias negativas que sirvan para entorpecer la respuesta sexual femenina en otras ocasiones futuras.

El deseo sexual femenino, asociado al concepto de libido, es por tanto el impulso que mueve a la búsqueda del placer. Se trata de algo puramente mental y emocional y está influenciado por factores de naturaleza externa a la mujer pero también internos (pensamientos, fantasías, creencias etc..)

A nivel cerebral, es el sistema líbico, que a su vez está formado por varias estructuras cerebrales más, el que está implicado en la fase de deseo por ser el órgano que gestiona las emociones y la respuesta sexual.

La esclerosis Múltiple, genera o puede generar un proceso llamado Deseo Sexual Hipoactivo, (deseo sexual poco o "bajo" activo); considerado una disfunción sexual femenina. El deseo sexual hipoactivo está presente en el padecimiento de algunas enfermedades crónicas, y en concreto lo está en la esclerosis múltiple.

Se caracteriza por la falta de interés en participar o iniciar relaciones sexuales, ya sean compartidas o individuales. Se sabe, que la mejor forma de combatir por parte de la mujer esta ausencia de deseo es conocer cómo se da y bajo qué condiciones emocionales y psíquicas se producen.

Ante la ausencia de deseo sexual asociado a la esclerosis múltiple, se ha de recoger una buena historia clínica para conocer cómo y desde cuando está apareciendo dicha disfunción (funcionamiento anómalo) y establecer si ésta se debe o no a un proceso de naturaleza emocional como pueden ser los problemas de autoestima, de representación de la imagen física, estados depresivos, frustración... o si están mediatizados por otros factores sintomáticos propios de la esclerosis múltiple, como la urgencia o incontinencia urinaria, los espasmos musculares, la percepción dolorosa, etc, que hacen que la mujer incluso con deseo, sacrifique su placer sexual por no percibir la interferencia de dichos síntomas. Sea cual sea la causa, el deseo sexual hipoactivo, no ha de estar asociado de forma irremediable a la falta o tardanza en la que el orgasmo se produce, dicho de otra forma, no iniciar una relación sexual por falta de deseo no implica que iniciada la relación no se vaya a lograr un orgasmo.

¿Qué puede hacer la mujer para vencer el deseo sexual hipoactivo?

  1. Afrontar una relación sexual tiene que plantearse desde una perspectiva de obtención de placer y del goce o disfrute, y nunca como una medida de presión bien para demostrarse algo a sí mima, bien para satisfacer a la otra persona de la pareja. A esto se le conoce, como quedó claro en la entrada del 16 de julio de 2013 como Deseo Obligado.
  2. Es preciso, que la mujer conozca bien su cuerpo y sus propias "señales". Potenciar la caricia y estimulación sobre el clítoris, ayudará a fortalecer no sólo la fase de deseo sino la transición a la fase de excitación. El clítoris es un órgano que solo sirve para dar placer, no tiene otra función, por tanto a la hora de gozar, es o puede ser tu mejor aliado.
  3. Gozar y disfrutar del placer de tu propia sexualidad o de la sexualidad compartida, significa que física y mentalmente has de estar en esa situación. No afrontes una estimulación si te encuentras mentalmente en otro sitio (preocupaciones). El cuerpo ha de estar acompañado de la mente para su goce y disfrute, de forma que si uno de los dos no está, mejor en otro momento. Quizás lo más característico de este punto sea que la mujer no identifique en ocasiones, la fase propia de lubricación de la vagina, y por tanto entienda que no está del todo excitada. Esto ocurre a veces por las múltiples infecciones urinarias debidas a la alteración del ph vaginal. 
  4. Deja de lado todos los prejuicios, adquiridos o propios, por disfrutar de ti y de tu propio cuerpo. Erradica mitos asociados a la sexualidad que tan sólo entorpecen tu disposición mental y física.
  5. Aprende a gestionar tu propio placer. Céntrate en ti, aprende a conocer tus tiempos, disfruta de cómo tu sexualidad ha variado, conócete y úsala. Si todo se retrasa más, es cuestión de aumentar la intensidad del placer, no de renunciar a él. 
  6. Incorpora nuevos instrumentos que sirvan para para potenciar la estimulación, pueden ser la ayuda perfecta para complementar tu deseo y satisfacción posterior.
  7. Haz saber a tu pareja de tus nuevos tiempos, si precisas más caricias, más besos, más "preliminares" pídelos. No supongas que tu pareja conoce tus gustos y necesidades, pero exprésate si miedo a qué puede pensar.
  8. Acomoda toda tu realidad al momento de gozar y disfrutar del placer de tu cuerpo, es decir, intenta que el momento elegido, su forma, su postura, etc se adapte a lo que tú necesitas y no a lo que siempre te ha ido bien. A veces cambiar un poco, es descubrir mucho.
  9. No hay nada que te impida disfrutar de tu sexualidad. Excepto la creencia errónea de que ya no puedes. 
  10. Mejor poco a poco. Aprender a controlar tus nuevos tiempos, implica aprender a desear más. Si tu cuerpo cambia, tu debes cambiar con él. Te sugiero un entrenamiento sencillo pero efectivo.
    1. Disfruta de los sentidos de tu propio cuerpo. Consiste en estimular todas tus zonas erógenas. Se trata de no tener prisa para otra cosa, excepto para disfrutar de tu piel y de su estimulación, sola o acompañada. En este ejercicio es importante no ir más allá, sólo conocer dónde ha gustado y dónde te ha gustado más, pero se evitaría durante este entrenamiento la realización del coito y la llegada al orgasmo. Existen multitud de geles, aceites "calor y frío" que pueden serte útiles para este ejercicio.
    2. Disfruta de tu estimulación y de tu orgasmo, no del coito. Se trataría de ir un poco más allá. En este ejercicio de entrenamiento, el coito o penetración no ha de estar presente. La búsqueda del orgasmo se debiera conseguir sólo a través de la estimulación del clítoris para conocer cómo estimularlo y cómo acompañarlo física y mentalmente. Esto significa que además de la estimulación del clítoris (masturbación propia o compartida) mentalmente has de estar excitada también. No sirve de nada que tu mente esté en otro lugar mientras tu estimulación intenta hacerte disfrutar.
    3. Disfruta de tu orgasmo, pero búscalo. El coito es una de las relaciones sexuales menos placenteras para la mujer, pero más intensas, es decir muchas veces no se llegará a través de la penetración a un orgasmo vaginal, pero si sentirás un gran placer durante el tiempo que dura la penetración. Siempre que en tu relación sexual se de una relación coital, o estimulación vaginal, si tu pareja finaliza antes que tú, es importante seguir estimulándote hasta llegar al orgasmo, haz por terminar disfrutando del máximo placer que general el orgasmo, no abandones porque tú también tienes el derecho de terminar satisfecha.


Las fantasías, ¿sirven de algo?

Sí, pero es cierto que para que tu pensamiento se centre en fantasear has de ayudarle. No sirve intentar
concentrarse en una imagen que te guste o genere atracción si la imagen no cobra movimiento
Una fantasía es lo más parecido a un sueño, la única diferencia es que en esta ocasión sueñas estando despierta y siendo plenamente consciente de tus pensamientos, por lo tanto puedes dirigirlos. Que la imagen que has evocado en tu fantasía, cobre movimiento significa que tú has de darle vida. La fantasía no es más que la excitabilidad mental que has de lograr, es el anhelo de lo que deseas, y a veces descartas fantasear porque crees que vas en contra de tus propios principios.
Una fantasía ha de ser libre, es decir, tú la generas con total libertad, por tanto tú puedes orientarla. A veces esa libertad implica a la mujer intentar controlar el pensamiento sobre el que se fantasea, es decir que elaborar fantasías con terceras personas, por ejemplo, puede ser considerado como inapropiado. En este sentido introducir el juego de roles en las conductas sexuales hace de estas, algo más excitante y en ocasiones atractivo para la pareja que lo práctica.
En definitiva, la fantasía erótica siempre ha estado presente la conducta sexual de las personas porque siempre mentalmente se ha intentado saber qué más se puede hacer. Si en esta ocasión la fantasía te ayuda a generar una expectativa real sobre qué puede suceder, ese pensamiento evocado te ayudará en tu fase de deseo y excitabilidad, pero es preciso por no decir imprescindible, que una vez puesta a fantasear dejes tu pensamiento libre de otras pensamientos intrusivos.


Y la fatiga, ¿qué hacemos con ella?


La fatiga extrema, es un síntoma basal de la esclerosis múltiple, probablemente unos de los que más interferencia generan en las vida diaria y por tanto de los que más discapacidad provocan. La fatiga extrema no es cansancio físico, es algo más, es un estado de abatimiento global, físico y mental, que obliga a la persona afectada a aprender a gestionar sus mejores momentos de energía. Es como suelo explicar en consulta, una pila viciada que no termina de cargar y que obliga a funcionar con la batería restante el mismo organismo.

En multitud de ocasiones, la fatiga extrema, se atribuye a otros factores, generalmente de naturaleza ambiental, de forma que por ejemplo en momentos de más calor se percibe más fatiga. Pero hay otros factores que median en este tipo de fatiga, y aunque parezca mentira, por ejemplo, la inactividad es uno de ellos. Por inactividad hemos de entender la falta de actividad física, caminar, pasear...

Dentro de las relaciones sexuales, el estado de abatimiento global que genera la fatiga extrema, inhibe a la mujer a la predisposición hacia la relación sexual, es decir, es clave para que la mujer afectada se planteé la posibilidad de disfrutar, ya no es que no lo desee, es que no se piensa en ello. Sin embargo, ese estado es superable y además no implica que el orgasmo no pueda llegar.
Vencer el estado de predisposición negativa hacia las relaciones sexuales implica que la persona mentalmente tiene que tener más fuerza mental, que física en este caso. Es como si mentalmente se plantease ¿ahora me voy a poner yo en esto...? y este pensamiento le trajese en décimas de segundo lo que implica una relación sexual: buscar, desear, ir, desnudarse, dejarse hacer, hacer, sentir, disfrutar, gemir, gritar, llegar, sudar, etc, y lo peor, recuperarse de todo eso, recoger, asearse, ducharse, etc. Este planteamiento de costes, es decir de proyectar mentalmente lo que costará disfrutar, le hace decir de forma anticipada "NO".

Superado esos segundos mentales

Una vez que la persona por fatiga logra superar esa "apatía mental" para iniciar una relación sexual, no hay nada que, asociado a la fatiga extrema, impida, y que no se haya comentado antes, o con lo que viene a continuación que impida, como digo, que la mujer logre disfrutar plenamente de su orgasmo a través de la sexualidad.
Recuerda que no tienes ninguna obligación de satisfacer, tan sólo cuando quieras, haz. No te demuestres nada a ti misma y no intentes demostrar nada a nadie.


La Interferencia emocional de síntomas más incómodos.


Pero hemos de tener otras cosas en cuenta sobre el deseo sexual hipoactivo, y es cómo interfiere mentalmente la idea que tienes de ti como mujer al saber, comprobar y ver las interferencias que la esclerosis múltiple hayan podido generar en tu vida diaria. De forma que según tú pienses sobre ti misma, sobre cómo percibes tu cuerpo de mujer y sobre cómo te ves de sensual o sexual, provoquen más o menos deseo de establecer relaciones. Para ello has de tener en cuenta.

  1. Tu propia imagen de mujer. Es posible que se vea afectada. En este caso el impacto que tengas sobre tu propia representación como mujer has de minimizarlo sintiéndote mujer. El sexo, las relaciones sexuales y la sexualidad propia que puedas disfrutar se convertirá en un elemento rehabilitador para tu propia autoestima de mujer. 
  2. Los síntomas que te interfieren. Interfieren física y mentalmente, calambres, urgencia urinaria, espasmos, dolor vaginal, pueden ser minimizados, de forma que es preciso buscar el momento. Pasa por el baño antes si crees que la necesidad de orinar te interrumpirá, siempre mejor antes de dormir, pues los espasmos aparecen cuando el cuerpo entra en fase de atonía muscular.
  3. La sequedad vaginal. El cambio en el ph vaginal está asociado casi siempre a problemas derivados de las múltiples infecciones de orina, que a su vez pueden estar originadas por las pérdidas constantes de orina. Es preciso minimizar el impacto de esta sequedad. Para ello, usa lubricantes vaginales, incluso atrévete a usar los nuevos tipos que incorporan sabor.
  4. Gústate y siéntete gustada. Haz lo que harías con tu cuerpo y lo que siempre hiciste antes de tu diagnóstico. Tu imagen íntima para ti es importante, por tanto debes cuidarla y potenciarla.
  5. Tu sexualidad te pertenece a ti, entonces sé tú, no tu enfermedad. Para disfrutar de tu sexualidad, debes ser tú quien quiera mantener alguno de los diferentes tipos de relaciones íntimas y sexuales. La enfermedad queda al fuera de tu cama, no la invites a acostarse contigo. Lo más importante es que creas que puedes disfrutar de tu propia sexualidad. Es cierto que hay otras cosas importantes que merecen tu atención, pero eso no implica que necesariamente, irremediablemente el sexo tenga que pasar de puntillas por tu vida, o carezca ya de importancia.


Algunos apuntes sobre tu farmacología.


Además es preciso saber, que en el deseo sexual hipoactivo, existe la interferencia de fármacos que en muchos casos acompañan a la mujer que padece esclerosis múltiple. En muchos casos, estar diagnosticada de esclerosis múltiple genera los llamados trastornos asociados como la Depresión, Ansiedad, Trastornos de naturaleza fóbica, etc.

En el caso de la Depresión, la inmensa mayoría de los llamados ISRS (inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina) fármacos más comunes empleados dentro del espectro antidepresivos, disminuyen o inhiben el deseo sexual o la libido, por lo que la mujer, en este caso, sufrirá, incluso sin estar afectada del deseo sexual hipoactivo, una disminución drástica en su deseo sexual y por tanto en sus relaciones sexuales. Sin embargo, no existe en el caso de que se de la relación sexual una interferencia del fármaco sobre el resto de las fases sexuales, es decir, una vez iniciada la relación, cualquier fármaco antidepresivo no interferirá para lograr un orgasmo, aunque sí es posible que iniciada la relación la mujer con farmacología antidepresiva se plateé abandonar por la variación en los tiempos de su respuesta sexual.

En el caso de los fármacos ansiolíticos para el control de la ansiedad. Los primeros no han de influir. Ocurre que lo que sí interfiere en ocasiones es la inquietud interna, el estado de agitación que la mujer con Ansiedad sufre y que le repercute en no saber gestionar la paciencia suficiente para disfrutar. En el caso de que la Ansiedad sea de alta intensidad cognitiva (pensamientos intrusivos) hablamos de que la mujer no puede concentrarse en si misma y por tanto la respuesta sexual no se iniciará pues es ella quien tiene la llave como quedó reflejado anteriormente. 
La respuesta sexual, genera un impacto cerebral contrario al que genera la respuesta ansiosa en el cerebro. Por tanto, el efecto sobre los núcleos cerebrales del llamado centro placer, se activarán al realizar cualquier relación sexual, propia o compartida, minimizando el impacto y la percepción subjetiva de ansiedad de la persona.

Pero muchas de las personas con trastornos ansiosos y trastornos fóbicos, (trastornos del espectro de la ansiedad que se basan en un miedo de alta intensidad, pero irracional), lo que temen, es la consecuencia de la excitabilidad sexual. El aumento de la tasa cardíaca, por ejemplo y de la frecuencia respiratoria que se produce en el cuerpo de la mujer durante la relación sexual es necesaria y normal para que la actividad orgánica del cuerpo acompase la actividad sexual. No se trata por tanto de la tan temida taquicardia, por ejemplo, o de la falta de respiración, o de la sudoración excesiva que pone en marcha la respuesta fóbica en aquellas personas que anticipan erróneamente un miedo intenso e irracional al infarto.

De forma resumida, los fármacos antidepresivos alteran la líbido, pero en las mujeres con trastornos depresivos, el estar ya bajo estados emocionales negativos (aún sin farmacología) ya afecta el deseo sexual. Respecto a los fármacos de naturaleza ansiolítica no han de influir en la consecución del orgasmo, aunque la ansiedad como trastorno si lo hace en el inicio y en el mantenimiento de las relaciones sexuales.

Os dejo a continuación un vídeo que tuve que editar para la escuela de pacientes. El módulo hace referencia a enfermedad crónica respiratoria y sexualidad, pero como veréis es atribuible a cualquier tipo de enfermedad, espero que os resulte interesante.


CONCLUSIONES.


Como veis el deseo es mucho más de lo que aparentemente puede parecer, es una conjunción exacta y precisa entre la dimensión mental y emocional con sus respectivas claves fisiológicas. Es el inicio de todo, pero también puede ser la clave para el total abandono. En este último caso, surgirán los llamados trastornos de la excitabilidad sexual
  1. El deseo sexual hipoactivo está presente y se da en las mujeres afectadas por esclerosis múltiple, tan sólo por estar diagnosticadas de esta enfermedad. Cuándo se presente este deseo sexual hipoactivo en la vida de la mujer afectada es impredecible.
  2. En ocasiones, la falta de deseo sexual se debe la interferencia o efecto secundarios de los fármacos que contrarrestan los trastornos asociados a la esclerosis múltiple, depresión, ansiedad, etc.
  3. Puede ocurrir, que la ausencia de las relaciones sexuales se deba exclusivamente a la interferencia sintomática, cómo vencer la fatiga, la espasticidad, la incontinencia....
  4. Desear mantener relaciones sexuales implica desear mentalmente no sólo físicamente.
  5. Aprender a disfrutar de ti, implica mejorar tu sexualidad, liberarse de tabús, mitos y prejuicios ayuda  mantener una sexualidad sana.
  6. La fase de deseo es la clave para poder gestionar una respuesta sexual orientada hacia el orgasmo. 
  7. El orgasmo, como fase sexual, precisa una búsqueda activa por parte de la mujer, que implica estimularse mentalmente, desear, fantasear, etc y estimular físicamente con más tiempo todo su cuerpo erógeno, no solo sus órganos genitales.
  8. El clítoris como órgano genital solo tiene la función de dar placer a la mujer. Usarlo es clave.
  9. En las relaciones sexuales compartidas, es necesario que tu pareja, conozca de tus nuevas inquietudes sexuales. No supongas que ha de conocerlas.
  10. Tú eres la única clave determinante para disfrutar de tu propia sexualidad. Siéntete con la libertad de decidir cómo satisfacerte, dejando siempre al margen la enfermedad. 
Sin embargo, a veces incluso con el deseo intenso por disfrutar y gozar del placer de la sexualidad y de las relaciones sexuales, la excitabilidad necesaria para que todo ocurra tal cual deseas, es posible que el final, el orgasmo deseado, no llegue. Cuando esto ocurre, los trastornos derivados del orgasmo, pueden ser primarios o secundarios. Los primeros obedecen a la conocida anorgasmia, es decir, la mujer en su historia sexual nunca ha experienciado un orgasmo, a veces pudiendo pero no identificándolo, e incluso a veces por no finalizar la relación satisfactoriamente. La anorgasmia secundaria establece que, a pesar de haber logrado alcanzar el orgasmo sin problemas anteriormente, desde no hace mucho existe una dificultad persistente para lograrlo. Pero antes de hablar de ello, dedicaré una entrada a intentar explicar cómo son los cambios que la muer experimenta físicamente, desde el punto de vista genital, en su fase de excitación y meseta, cambios que se han de conocer bien, para poder aprovecharlos y orientar toda la sexualidad a la consecución del orgasmo y su placer físico y subjetivo.


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Alberto José Ruiz Maresca.
Psicólogo AO 04033.
AGDEM
Granada, España.
5 de Agosto de 2014

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