miércoles, 12 de noviembre de 2025

Las Bajas Laborales. Un Derecho.

Cuando el Juicio duele más que la Enfermedad.

Hay experiencias que desbordan. Que atraviesan la técnica y ponen frente al espejo la ética de nuestra práctica profesional. Hoy quiero compartir una de ellas, casi desde el enfado y la rabia que me da comprobar una y otra vez, algo así. Una historia reciente, real, que muestra cómo el juicio precipitado y la falta de empática pueden generar un sufrimiento que va mucho más allá del dolor físico.

No voy a hablar de las bajas y de cómo se gestionan en días. Es otra cosa muy distinta lo que quiero exponer.

No hay mes que no trabaje, y que la persona que tenga delante, no me diga, que le están juzgando.

Y podría ser, que no, comprensible de alguna forma, si el juicio de valor del que habla, procediera de un entorno social no sanitario. Sin embargo, no suele ser así. 

Hoy he atendido una persona, casi recién diagnosticada. No hace más de 4 meses que recibió un diagnóstico que le cambiará la vida para siempre, y sin saber cómo. Solo sabemos una cosa. Posiblemente a peor, perdiendo calidad de vida, bienestar social y capacidad económica para colaborar con su propio entorno sociofamiliar.

Tras tres meses de baja, acude al psicólogo por primera vez en su vida. Sabiendo que esto puede suponer en una persona totalmente independiente hasta el momento, una situación especialmente angustiosa. Pedir ayuda, sigue sin estar de moda, pero lo estará. 

Trabajadora, con cargo de responsabilidad en una de tantas empresas que hay en todas las capitales de provincia. Y con el miedo de no saber qué le puede ocurrir.

Tres semanas antes, estuvo en salud mental. La psiquiatra le explicó que precisa ahora mismo, tiempo para él  y que lo demás no serían tan importantes, pero que ahí estaban. Que era importante para él, centrar la atención en sí, para recuperarse y que esto iba a ser largo. 

Genial por parte de la psiquiatra. Cercanía, empatía y centrando toda la atención en la persona.

Pero, desgraciadamente, un día, nuestro paciente, recibió una llamada de la mutua de trabajo. Fue citado. Nuestro paciente, siguiendo todo lo que, en teoría tiene que hacer para recuperarse cuanto antes, acudió a su cita con la mutua. Y digo desgraciadamente porque me sigue quedando grande, muy grande, que estas cosas pasen de verdad.

Hoy nuestro paciente, ha revivido aquella entrevista. Sabiendo que han pasado apenas 4 meses desde su diagnóstico, insisto. Insisto porque esto es muy importante. Y hoy en consulta, con los ojos rojos, hiperventilando y pidiendo perdón por llorar sin poder contenerse me decía.

"Me doy de alta antes de pasar otra vez por la mutua. fue una situación horrorosa para mi. Aunque no pueda ver bien, y no pueda hacer mi trabajo, iré"

¿De verdad un profesional de la rama sanitaria, cree que hace bien su trabajo haciendo esto?


Pues le comento. Si antes de juzgar la apariencia física de nuestro paciente. Varón de 35-40 años, rubio, normopeso, bien cuidado físicamente, bien vestido y aseado, usted hubiera leído o preguntado, sabría:

  1. No ve con el ojo izquierdo consecuencia de una neuritis óptica debutante que le impide tener todo el campo de visión.
  2. Temblor involuntario cerebeloso
  3. T.inestable consecuencia de la pérdida de visión, entre otros factores, que le impide mantener un equilibrio fino con un pie, delante del otro.
  4. Incontinencia urinaria con más de 6 visitas nocturnas al baño, consecuencia de la enfermedad. Imagínese las diurnas.
  5. Bloqueo mental asociado al estado emocional de miedo y angustia, que ha cursado en menos de cuatro meses, con 3 visitas a los dispositivos de urgencias. Uno de ellos con ingreso en sillones de observación.
  6. Alteración en la sensibilidad contralateral MM.SS izquierdo MM.II derecho. 
  7. Colocación de pie "arrastrado" que le fuerza a tropezar constantemente, con la consiguiente inseguridad en salir a la calle, para sus propias actividades de la vida diaria. 
  8. Tristeza profunda y llanto incontrolado.
  9. Sentimiento de pérdida de utilidad familiar.
  10. Taquicardias, e hiperventilación.
  11. Tendencia al aislamiento social para no saber de nadie y que nadie sepa de él (síntoma depresivo clínico)
  12. Irritabilidad, Irascibilidad, e Inquietud.
  13. Pérdida de 5 kg en mes y medio.
  14. Insomnio.
  15. incapacidad para medicarse por sí mismo, al entrar en situación de angustia. Han de ponerle el inyectable porque no se ve capaz de hacerlo. Pánico. 
Y así podría continuar dándole síntomas recogidos hoy por nuestros servicios sobre nuestro paciente. Que, insistiendo que la baja es un Derecho, hacen imposible que nuestro paciente pueda desempeñar correctamente su trabajo. Es más, su propio MF también lo cree, hasta el punto de volver a dar una baja si, la mutua propusiera el alta.

Con todo esto yo me pregunto:

"Qué gana la Mutua adelantando un alta imposible. Y qué pierde la Mutua, manteniendo una baja necesaria"

Nuestros, como profesionales, somos los primeros que, por salud, siempre intentamos que nuestras personas usuarias sigan trabajando, y que lo hagan mientras puedan, porque, en sí es un mecanismo preventivo. Pero hay ocasiones que por motivos concretos no se puede. Estar diagnosticado de una enfermedad como ésta hace cuatro meses, y no haberte recuperado de tu brote debutante, es uno de ellos. 

Guarde Ud cuidado Sr./Sra de la Mutua, que nosotros somos los primeros en animar a nuestras personas usuarias, por su bien futuro, a mantenerse activamente desde el punto de vista laboral.

Pero no siempre se puede. Y la apariencia física, no es suficiente para creer que sí. No, no lo es en una enfermedad como esta. Cualquiera de los informes que hemos leído hoy lo dicen. Leerlo hubiera sido suficiente. 

No hacerlo implica que yo le pregunte. ¿Es usted consciente de lo que cuesta recuperar física y emocionalmente a una persona que por un alta forzada, no se ve capaz de hacer el trabajo que realizaba desde hace años? ¿Es Ud. consciente de, a qué se enfrenta esta persona emocionalmente? ¿Estará Ud. ahí para ayudarle en su recuperación, o con su alta, ya ha hecho su trabajo? y simplemente, ¿preguntó Ud. sin con la visión que aún arrastra nuestro paciente desde el brote, puede conducir? ¿Se ve usted, lo suficientemente segura/o para poner en duda la valoración del medico de familia de nuestro usuario?

En fin, que le animo a preguntar siempre, mirando a los ojos, y preguntando aún más sobre cada respuesta que le den. Sin escribir en el ordenador, observando cada gesto de la persona, para intentar comprender más allá de lo físico, lo que emocionalmente esconde. Se llama entrevista, si lo hace bien, y podrá incluso adherir a la persona a su criterio sanitario ético. 

Y si lo hace bien, tal vez lleguen a un acuerdo. Y si llega a dicho acuerdo, tal vez no someta innecesariamente a nuestro paciente a tanto malestar involuntario, innecesario y gratuito. Este Estrés consecuente se ha podido evitar, solo si hubiera entrevistado a nuestro paciente, sin juicios de valor, que le recuerdo que se llama prejuicio. 

Y por supuesto, sobra decir, que creo, que la mayoría de los profesionales de su entidad, y de otras, hacen bien su trabajo. 

También le digo, que el día que me hablen maravillas, no tenga usted duda, que lo publicaré. 

Te animo a compartir esta publicación y a realizar un comentario en el blog sobre la misma. 

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Autor del Blog. 
Alberto José Ruiz Maresca
Psicólogo General Sanitario.
Asociación Granadina de Esclerosis Múltiple
Experto en Psicología de la Intervención Social. 
Experto en Psicooncología y Psicología de Cuidados Paliativos
AO 04033 NICA 24045

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