Estar bien es algo que desgraciadamente suele pasar desapercibido cuando realmente estamos bien. Y es algo que se empieza a echar en falta cuando se está mal, porque cuando se está mal, es difícil, muy difícil volver a estar bien.
"Es como si no consiguiese estar bien un sólo día, uno solo" "Lo intento, pero es como si un interruptor se encendiese y clic, ¿es que no sé estar bien? Ana G.B.
La Euforia y La Disforia.
En ocasiones la persona se encuentra bajo estados emocionales de "bondad" de positivismo de energía, en definitiva se encuentra bien anímicamente y eso le hace sentirse bien fisicamente aunque haya diferencias de intensidad. Pero este estado a veces es perdurable en el tiempo, y otras veces, es efímero y tan sólo dura lo que dura el despertar.
Es muy común oír que la persona pasa de estados anímicos buenos, positivos a estados anímicos negativos con mucha facilidad, en apenas poco tiempo, varias veces por día o incluso de día a día. A ese baile continuo entre los estados anímicos positivos o eufóricos y negativos o disfóricos, lo conocemos como alteración emocional o estados emocionales inestables ya que no permiten mantener durante un tiempo uno de esos dos estados de forma estable.
De forma que cuando estamos emocionalmente nos encontramos bajo la influecia de este estado emocional tan fluctuante, la persona, en la mayoría de las ocasiones está bajo la influencia de otras variables que habitualmente no detecta, pero que sus familiares y amigos cercanos sí que lo observan como cambios en el carácter o comportamiento de la persona influenciada por este síntoma.
La baja tolerancia a la frustración. Ahora cosas que antes pasarían desapercibidas en tu vida, comienzan a molestar. Cosas incluso a las que antes no les hubieras dado importancia, ahora si la tienen, y generalmente su influencia sobre ti es negativa.
La Irritabilidad. Consecuencia de la baja tolerancia a la frustración, la persona experimenta un descenso en el control emocional de sus impulsos, es decir, que ahora "salta más que antes, y además salta por cualquier cosa". Lo característico de la irritabilidad es que lleva asociada una justificación unipersonal, es decir la persona en muchas ocasiones intenta justificar su comportamiento en base a hacer entender a los demás que si estuvieran en su situación, también estarían así. Ese componente de la irritabilidad es clave pues realmente nos dice que la persona, incluso por los más cercanos a él o ella, no se siente comprendido, o al menos comprendido como a él o ella le gustaría. La diferencia de la irritabilidad y los estados de Ira, (muy preguntado en consulta) es que el primero, la irritabilidad obedece a un estado de falta control emocional, mientras que el segundo implica que ese control se ha perdido completamente y por tanto la agresión a otros, a sí mismo o proyectada sobre un mueble, objeto etc. puede darse. Existe arrepentimiento inmediato, pero no deja de ser un comportamiento colérico.
La incomprensión. Sentirse incomprendido es muy frecuente, y lo es cuando el estado que se intenta comprender, no es comprendido (y perdonad la redundancia) ni siquiera por uno mismo. De forma que el estado de incomprensión conduce a la persona a creer erróneamente que por sí mismo, sin ayuda de nadie, podrá salir de esto y así podrá demostrar a todos que no necesita de ellas o ellos.
La simulación o sobreactuación. Ya lo hemos referido en otras ocasiones, pero cuando alguien intenta aparentar que no ocurre nada, es difícil creer que así sea. La lógica más absoluta nos dice que cuando alguien recibe una mala noticia, resultar impactado por la misma, es lo más normal del mundo. Aparentar que no ocurre así, es ya un signo claro de que efectivamente algo sucede. Suele ocurrir que en muchas ocasiones, la sobreactuación tiene la finalidad de evitar la sobreprotección a la que son expuestos las personas afectadas en las primeras fases después del diagnóstico. Pero sobreactuar también implica que la persona llega a sentirse mal, por creer que lo que le está ocurriendo afecta emocionalmente a los que cohabitan con el o ella y claro "está bien que sufra yo, yo me lo como solo, pero que sufran porque yo esté mal, eso no podría soportarlo" De forma que hacer creer, fingir, aparentar estar bien cuando su comportamiento denota lo contrario, es también un signo.
Estas cuatro características explican por qué la persona emocionalmente no puede encontrarse estable ya sea eufóricamente o disfóricamente. La mente de la persona bajo estos estados constantes a los que se ha de exponer diariamente, está ya fatigada antes incluso de arrancar el día. Tanta presión emocional no es buena y acaba pasando factura con estados de ansiedad y crisis de angustia o con estados de estrés emocional negativo, distrés, precipitante por cierto de los brotes. Cuando este estado se cronifica más de lo deseado, la fluctuación emocional entre la euforia y la disforia ha de evaluarse como síntoma depresivo y no como algo aislado.
¿Qué puede hacer la persona familiar ante esta situación?
Una de las frases más repetidas que escucho es que preguntar diariamente ¿cómo estás? cansa, quema e incluso genera el efecto adverso, o efecto indeseado con una repuesta mental como "ya estamos otra vez" que realmente quiere decir, "¿cómo crees que voy a estar, no me ves? jodido"
Pero resulta que no somos capaces de adivinar las cosas, y que para saber necesitamos preguntar. Sin embargo preguntar siempre lo mismo, puede generar un efecto opuesto a lo que deseamos lograr, no olvidemos que la tolerancia a las frustraciones han cambiado. Por eso en sesiones familiares intentamos cambiar los parámetros que la persona afectada observa como sobreprotectores ((antes no me preguntabas todos los días y ahora sí, eso solo me recuerda que mi situación no es la misma,) interpreta la persona afectada)) con las siguientes estrategias.
No preguntes. Deja que sea la persona afectada la que comunique contigo su estado. Será el o ella quien te haga saber a ti su necesidad y no a la inversa. Esto no te convierte en mala persona o un familiar despreocupado. Nadie te ha enseñado a saber qué hacer en una situación así.
Muestra afecto en lugar de preguntar. La persona afectada y el familiar requieren cercanía, las miradas, los besos, las caricias... han de estar ahí, pero de forma natural.
Deja tu puerta abierta. Es importante que se sepa, que cuando uno esté preparado, y me refiero a la persona afectada, tú estarás preparada, preparado para escuchar lo que te desee contar. El ritmo lo marca la persona afectada.
No des lecciones. No sirve de nada el discurso de "venga, tienes que... deberías hacer... yo en tu lugar...." ese discurso provoca alejamiento porque la persona afectada contempla que aquello que le pasa, y lo que tú crees que le pasa, son dos cosas diferentes. Es entonces cuando deja de comunicarse emocionalmente, "total si no tienes ni idea"
Si un día ves que la persona afectada está llorando, o seria, o angustiada, déjale que se exprese emocionalmente. No intentes que deje de llorar, o de sentir rabia o miedo o angustia. Lo mejor que puedes hacer es preguntar si puedes ayudarle o si quiere que te quedes con él o ella, pero déjalo que se exprese. Tú solo escucha y muestra empatía emocional.
No limites anticipadamente su autonomía física ni mental. No facilites las cosas, no hagas las cosas que antes no hacías para ponerle fácil, aparentemente las cosas. Ayuda cuando te pidan ayudan, pero ayudar prematuramente sin que te demanden esa ayuda, puede generar un sentimiento devastador en la persona afectada, el sentimiento de inutilidad. Y no sólo eso facilita la aparición de una nueva representatividad mental, de un nuevo Yo. "he dejado de ser Yo, para ser un enfermo". Aquí siempre recordamos esa frase tan difícil para los familiares "trátale por lo que es tu marido, tu hijo, tu hija, tu madre... y no lo trates como un enfermo, como una enferma" Eso te aleja.
¿Qué impacto tiene sobre el estado anímico que la persona no se sienta sobreprotegida?
Normaliza la situación y normaliza a la persona. Cuando una persona pasa a recibir, sin haber demandado, toda la atención la sobre atención de todos, le hacen sentirse en lugar de arropado, angustiado. El sentimiento de angustia se incrementa con lo que la persona va descubriendo sobre lo que "teóricamente" puede sucederle, y pasa de sentir apoyo a sentir miedo. Ese miedo además se hace especialmente intenso cuando parte de él se basa en el sentimiento de culpa que experimentan porque los demás, hayan dejado lo que hacían, estén mal, por lo que a la persona afectada le está ocurriendo, (siguo siendo el mismo, pero no, ellos creen que no puedo), irritabilidad.
¿Cómo ha de actuar el familiar cercano?
La persona afectada ha de intentar reconocer los estados emocionales sin establecer causas aparentes, es decir, es bueno saber lo que pasa, y no es tan bueno poner causas a lo que pasa. La mayoría de las causas que las personas afectadas tiene o exponen para explicar lo que les está ocurriendo a nivel emocional, son justificaciones, es decir pensamientos que se elaboran para descargar emocionalmente la angustia ante la evidente realidad. No estoy bien, o tan bien como quisiera. Por cierto, no estar bien cuando nos han diagnosticado algo como la esclerosis múltiple es lo más normal del mundo. Lo no normal sería estar perfectamente. Y aclaro que estar mal emocionalmente, no es estar mal de la cabeza.
La persona familiar que cohabita con la persona afectada ha de darle tiempo para reacionar. El error más común de los familiares, es dar por supuesto algo, sin preguntar. El segundo error más frecuente es preguntar contínuamente por no fiarse de la respuesta de la persona afectada. Y el tercer error consiste en dar por sabido el entresijo emocional y mental que tiene la persona afectada (yo sé lo que le pasa, yo le digo, sal, pero el prefiere ... o está así desde que....) El familiar sólo podrá acceder a las inquietudes emocionales que la persona afectada tenga por estar afectado de esclerosis múltiple cuando la persona afectada esté preparada. Lo que ocurre es que la persona afectada a veces (y por error también) acaba creyendo que sus familiares, amigos más íntimos, aún no están preparados.
De forma que, el impacto emocional que sufre la persona afectada en otra dimensión y con intensidad muy parecida, lo sufre el familiar.
Uno, la persona afectada percibe esa influencia en su familiar, y el otro, la persona afectada concluye que su familiar afectado no está bien del todo. La paradoja es que los dos intentan disimular, fingir, y aparentar que no pasa nada.
Y esta es la causa definitiva de que emocionalmetne tengamos estados fluctuantes entre la euforia y la disforia emocional.
Espero haberme explicado con claridad, porque no es lo mismo escribirlo que contarlo.
Te animo a dejar tu comentario sobre esta entrada.
A petición de una persona, que a través del #contralaesclerosishazteoir me pidió que si recordaba la sesión que tuvimos. Le dije que sí. Me pidió que sin develar su nombre y sin ponerle fotografías, escribiese sobre que me pareció a mi nuestra entrevista. Me dijo que según leyese, el le pondría un título. Esas fueron sus tres condiciones. Yo le di las gracias, y le prometí que lo intentaría hacer pronto. Este es el resultado que él ha querido hacer público. Gracias por tu valentía.
DE VEZ EN CUANDO, LO HE PENSADO.
"No me gusta lo que tengo. Tampoco quiero lo que tengo. Y por supuesto nada de lo que tengo es lo que he deseado o soñado en mi vida".
Con estas palabras empezó la consulta.Y continuó diciéndome, que sabía que nada de lo que fuese a decirme, sería compartido por mi, "se que no estarás de acuerdo en lo que te diga" me advirtió, pero si no te lo digo a ti, ¿a quién?, me expresó como si yo fuese la única persona capaz de escuchar la profundidad psicológica y emocional de sus frases.
"Se que me dirás", intuyó, "que es necesario luchar, no rendirse o aprender a vivir con la enfermedad. Estoy harto de que la gente me diga que tengo que vivir con la enfermedad, que tengo que aprender a convivir con ella. Harto. Cada vez que voy al neurólogo me dice lo mismo, que si soy joven, que si tengo que luchar.... Harto estoy harto", recalcó una vez más, disculpándose.
Comprendo tu hartazgo, le dije yo. Es lógico que estés harto como dices y además es bueno que te expreses tal cual, no has de pedir perdón por ello. Lo que te ha ocurrido, que te diagnostiquen una enfermedad crónica como la esclerosis múltiple, crónica y progresiva (lo resalto mirando a los ojos con intención), es una putada. En ese momento, arqueó sus cejas. Y es una putada, ahora que eres joven, o cuando no lo eres tanto, no hay diferencia. Pero a pesar de estar a tu lado, de intentar comprender tu sentimiento, no puedo estar de acuerdo con él y por tanto contigo. Sabes que no, le volvía a enfatizar.
Y no lo estoy, no porque sea el psicólogo, no. No lo estoy porque multitud de personas que se han sentado en esa silla como tú, antes que tú, también expresaron ese hartazgo. Algunos se rindieron durante un tiempo, otros reaccionaron y muchos intentaron luchar, aunque sin fuerzas. Y todos ellos me dijeron algo muy parecido a lo que me cuentas tú hoy, muchos me dijeron "se me ha pasado por la cabeza, quitarme del medio" Y sabes, continué diciéndole mirandolo a los ojos, nadie de los que lo pensaron, lo intentaron, o lo que es lo mismo, todas y todos están aquí, vivos, luchando pase a no tener fuerzas, intentando sobreponerse, aunque abandonen una y otra vez. Entonces se señalé el logo de SuperVivientes y le dije: por eso sois super, porque a pesar de lo difícil que me decís que es, no os rendís definitivamente. Eso lo podéis hacer vosotros, y yo mismo, no podría asegurarte que pudiera, pero tú sí lo estás haciendo día a día.
Silencio.
Yo le miraba, mientras él se agarraba las manos con rabia, con enfado. El silencio marcaba que era su tiempo, tiempo sólo para él, para su reflexión interna, íntima, personal e instransferible. Alzó su mirada de las manos, y se encontró con la mía.
Escúchame con atención le dije. Que te encuentres así, tan mal, es lógico y normal después de ser diagnosticado. Tus pensamientos, por feos que parezcan, son normales y sólo habérmelos trasladado a mi, ya disminuyen su riesgo. Que estés mal, como estás hoy no me preocupa en exceso. Me preocuparía si después de comunicarte tu diagnóstico, estuvieses espléndido. Sin embargo, que te diga que estar mal es lo que toca ahora, no significa que puedas usar este estado. No. Significa que te daré un tiempo para reaccionar, lo necesitas. Y si por el motivo que fuese, no lograses reaccionar, entonces seré yo quien te genere la reacción. Siempre es mejor que lo hagas tú. Yo estaré aquí dispuesto a tirar contigo de todo lo que arrastras. Accede a mi cada vez que creas que te es necesario.
¿Comprendes lo que quiero decirte? Asintió.
Y hasta aquí, le dije que escribiría.
Una semana después leyó la entrada para que pudiera ser publicada, y me respondió: "Leyéndote he vuelto a estar sentado allí contigo.
A tu pregunta ¿Por qué hago esto?
Mi respuesta. Un poco más de mi. Siempre recibo más de lo que doy. Doy tiempo, dedicación y creo que lo mejor de mi, bajo la idea de que lo que sé puede serle útil a otras personas.
¿Y qué es lo que sé? Se mucho, pero no sé nada.
Creo que se muchas cosas que pueden ser válidas. Cosas que están relacionadas con mi formación, con mi cualificación profesional, pero que sin aprender de ti, son cosas vacías, piezas de un puzle que no encajan, son piezas sueltas, a no ser que tu me enseñes hacerlas encajar. De ti, sí, de ti he aprendido más que de mi mismo. Y también sé que no se nada. Otras veces todo lo que creo saber se cae, se derrumba fácilmente, como una hipótesis que es negada, falsada, para intentar buscar aquella nueva hipótesis y aquella nueva teoría que aumenten el conocimiento. Siempre lo que sé se hace poco, y poco significa que siempre acabas enseñándome más y con tu instrucción, preciso más de mi y de mi formación, conocimiento, etc. Y no sólo aprendo más en cantidad, aprendo conscientemente y con sentido, aprendo relacionalmente, aprendo sin saber si mañana lo aprendido me servirá o será una cantidad de cosas almacenadas en mi memoria. Aprendo a extraer de mi conocimiento aquello que puede ser útil según lo que tu me enseñas. Es entonces cuando en los #juevestiempodeaprender me doy cuenta de que no sé nada, aunque crea saber mucho. Todo esto es posible, gracias a la inquietud mental que siempre he tenido. Soy curioso mentalmente, soy desafiante mentalmente, quiero saber si lo que pienso, puede hacerse, sin saber cuándo lo haré, me pongo a trabajar en ello, a construir mis teorías a dar forma esquelética a mis conocimientos. Mi mente inquieta es el sustento de todo. A veces creo que mucho de lo que hago, ha sido o es un puntazo, algo que realmente me hace sentir bien, pues creo que podrá servir. En ese preciso momento, mi mente busca más y para buscar más, retoma conversaciones de los jueves, recuerda personas y miradas, emociones que brotaron, frases que dijeron y con todo ello, construye un nuevo esqueleto que intenta dotar de musculatura. Todo lo que mi mente hace, solo tiene una finalidad, responder a preguntas, no las que yo me formulo, sino las que a veces no me preguntáis, pero me dais a entender. De forma que no hay mérito alguno en lo que hago, aunque acabe haciéndolo. Mi mérito, por decirlo así; está en finalizar una idea. En construir y darle forma a lo que mi mente desea expresar. Construir ese arquetipo musculoesquelético de una idea, siempre se me ha dado bien, es una aptitud mía, una habilidad que viene conmigo y heredada tal vez de mi padre, tal vez no, ¡seguro!
Siempre he tenido esta habilidad. Tengo una "vena prosocial" me muevo por los demás. Mi motivación son los demás, mi gasolina física y mental son los demás. ¿y quienes son los demás? Los demás son todas y todos que de alguna forma, os habéis cruzado en mi vida. Y con ese cruce, alimentáis no sólo mi motor de gasolina, mi motivación de metas, mi sueños de ilusiones. Alimentáis todo lo que creo que puedo hacer por mi y por ti, por vosotros.
Puede parecer incoherente, puede parecer extraño saber que mi vocación radica en saber que puedo ser útil, saber que puedo ayudar y saber finalmente que de alguna forma u otra, te he servido de ayuda. Pero por extraño que parezca ¿acaso no harías tú eso por mi?
Todo ese componente vocacional me hace explorar. Exploro conocimientos escritos, exploro ideas, exploro materiales, exploro formas, colores, personas. Y fruto de esa exploración surge la idea y de la idea la forma y de la forma la expresión tangible, hoy esta entrada.
Pero sé que una vez finalizada la idea, expresada su forma, mi mente buscará un nuevo horizonte que explorar, pues comprenderá que lo útil que haya podido ser hoy, si lo fue, muere hoy. La inquietud de mi mente y mi propia inquietud, hace que siempre explore nuevos mundos, nuevas ideas, nuevas razones para hacer cosas.
Es así como día a día os planteo los buenos días, las buenas tardes y las buenas noches. Es así como os planteo cuestionarios de investigación, talleres o entradas del blog. Es así como doy forma a mi conocimiento, como modulo mi aprendizaje y lo hago útil. Es así como cargo de esperanza mi motivación, Así es como lo que yo sé cobra sentido con lo que tú sabes y me enseñas.
De forma que me siento como un libro de recetas, y hoy esta es la receta. Tú serás quien la cocine y de tu habilidad en la cocina, mi idea, su forma y su expresión, cobrará vida, será tangible y tal vez puede que útil.
Gracias por vuestro tiempo.
La sexualidad y las relaciones sexuales pueden ser un indicador del estado físico y mental de la persona. En las enfermedades crónicas con alto impacto sobre la persona, en ocasiones la presencia o ausencia de las relaciones de sexuales es considerado como un factor bienestar físico y emocional de la persona, de ahí que sea una pregunta tipo a realizar en los cuestionarios, escalas, autoinformes, entrevistas, etc. que detectan algún problema en el estado emocional y psicológico de la persona. Por tanto la disminución y eliminación de la respuesta sexual, del acto sexual, propio o compartido, en la persona y en la pareja puede ser considerado como un factor predictor que nos haga suponer que algo no va del todo bien, pese a creer que sí.
Sin embargo es un tema que genera inquietud y preocupación constante respecto, y así me lo han hecho saber por diferentes vías las personas afectadas.
Por este motivo intentaré abordar en esta entrada la sexualidad y las relaciones sexuales desde el punto de vista de su práctica como elemento rehabilitador, tanto para la persona afectada como para la pareja. Actualmente estamos trabajando en un artículo que publicaremos como entrada, y que relacionará la rehabilitación del suelo pélvico y la mejora de las relaciones sexuales, entre el equipo de fisioterapia de AGDEM y yo mismo. Muy pronto podréis leerlo. Sin embargo esta entrada versará sobre qué causas nos hacen relegar la sexualidad a un segundo plano, una vez diagnosticados de esclerosis múltiple.
¿Qué nos hace dejar de ser sexualmente activos?
Si nos acogemos a definiciones de sexualidad, eonctramos que es: conjunto de características físicas y psicólogicas propias de cada sexo (acepción primera) o Conjunto de actividades y comportamientos relacionados con el placer sexual (acepción segunda.
La sexualidad es una forma, quizás la más intensa, de interacción social entre dos personas. Es por tanto un comportamiento social que corresponde a la esfera más intima de las personas, y que en esa preciso entorno de intimidad, puede provocar la manifesación de comportamientos que no se ejecutarían en otro entorno de socialización.
La sexualidad es por tanto, todos aquellos comportamientos que desplegamos en una esfera íntima y que con presencia o no de órganos sexuales implicados, permiten una interacción persona a persona íntima, personal y afectiva, entendiendo por afecto el componente conductual que se ejecuta como expresión a un sentimiento que a su vez surge de una emoción. Es importante no atribuir la sexualidad de forma exclusiva a la presencia o no de interacción con implicación de los órganos sexuales.
Imagen del Edén Negro "Necesito Tus Besos"
Un beso es el mejor ejemplo, para hacer comprender que la expresión de la sexualidad supera a la conducta sexual, aunque puede llegar a formar parte de ella. Por tanto, debieramos también desterrar el componente asociado de forma irremediable, de que la sexualidad implica desnudez. No forma parte de ella necesariamente, pero puede llegar a formarla.
De forma que siempre, de una forma u otra, con nuestra pareja, sea estable o no, nos hemos comportado, a través de miradas, caricias y besos de forma intensa, expresando por tanto nuestra sexualidad y actuando sexualmente en una esfera íntima, personal e intrasferible.
Resalto en el párrafo anterior la diea de "con nuestra pareja" porque sigue siendo la presencia de ésta la clave para entender en muchas ocasiones que somos personas aún con una sexualidad activa. Esta idea hay que superarla, pues la sexualidad y las relaciones sexuales, no son o no deben considerarse como exclusivas entre dos o más personas, sino que pueden contemplarse como una forma propia de interacción de la persona consigo misma a través de la interacción con su propio cuerpo. Esta idea asociada a la masturbación, sea femenina o masculina, sigue siendo un gran escollo social a superar. De forma que casi siempre que preguntamos por la sexualidad, por las relaciones sexuales, la presencia de otra persona es clave para recibir una respuesta afirmativa, desestimando o sacrificando la vivencia de nuestra propia sexualidad, lo que hemos llamado sexo propio o no compartido. Y destacaremos esta idea, ser sexualmente activos uno mismo, para comprender que conocer nuestra nueva sexualidad surgida a partir de nuestro diagnóstico, es clave para poder preservarla y por tanto para ser personas aún sexualmente activas.
Sin embargo y a pesar de todo, como hemos visto ya en otras entradas, el impacto psicológico y emocional del diagnóstico de enfermedad de esclerosis múltiple, es de alta intensidad. Y esto sugiere que no sólo hay que sobreponerse a las manifestaciones físicas de la enfermedad, sino también a las manifestaciones derivadas de la medicalización y de la interferencia psicológica y emocional, además de la social. Por tanto que la sexualidad y el sexo siga siendo importante, es cuánto menos, en una fase inicial para la persona afectada, cuanto menos secundario. Sin embargo, perpetuar este rol de secundario, deja caer en el olvido, y por tanto deteriora las relaciones sexuales y la sexualidad de la pareja, a la que se accede, de vez en cuando y casi siempre pensando en la otra persona (ya ha pasado mucho y no vaya a ser que...) en lugar de una o uno mismo como persona afectada.
Si intentamos desgranar un poco, las clave de cada una de esas tres dimensiones, más destacadas por las personas afectadas por esclerosis múltiple, encontraremos los siguientes aspectos como los más mencionados, lo que implica que pueden existir otros que no se recojan a continuación.
Un aspecto a considerar en esta dimensión física del impacto es la planificación de un embarazo. Tema que por su importancia y dimensión será tratado como entrada única y monográfica próximamente.
Desde el punto de vista de los Síntomas Físicos que interfieren en la vida de la persona, y por tanto en su componente social, es preciso destacar que dichos síntomas son en parte los causantes de las alteraciones en el autoconcepto que se detallarán más abajo. Así no podemos percibir cómo único e invariable cada una de estos "impactos" sino que es preciso destacar su influencia en el resto de dimensiones de la salud, la social y la psicológica.
La Fatiga física, asociada a la incontinencia y a la estipticidad son los factores físicos que más inciden en el componente emocional de la sexualidad, haciendo que la persona perciba que la enfermedadesté llegando a influir en la esfera más íntima y personal.
Pero desde el punto de vista físico, tal y cómo hemos expuesto en las entradas anteriores citadas arriba, los cambios en el funcionamiento genital y en los tiempos que la respuesta genital pueda provocar son el factor más importante. Sin embargo hablar de esto, ya no sólo con la pareja, sino con especialistas incide notablemente en la autoestima y en el autoconcepto de la persona afectada, siendo estos los factores que más influyen en la ausencia de las relaciones sexuales.
Desde el punto de vista social, el impacto que la enfermedad genera en la vivencia de la sexualidad y de las relaciones sexuales, comprende además dimensiones de la propia esfera psíquica y psicológica. Los que más se han recogido son los siguientes.
Desde el componente social, la pérdida de amigos por el diagnóstico, el aislamiento social, y la ruptura en ocasiones de la pareja por la presencia de la enfermedad son los factores sociales de mayor calado. Obviamente, alguien que pierda los amigos por estar diagnosticado de una enfermedad crónica, ha de sufrir irremediablemente, de forma que al igual que en el plano físico, el componente social no puede desvincularse como factor que influye en los "impactos físicos y psicológicos" sino todo lo contrario, lo puede agravar. Pero si a nivel social tenemos que destacar un factor, la culpabilidad y el sentimiento de inutilidad son los más nombrados como responsables del abandono de la conducta sexual. Y son citados bajo frases como "ya no sé ni como se hace, realmente lo hago por él, ya no hago lo que hacía antes, no es que fuese...pero lo hacía yo. Obviamente a nivel psíquico esto pasa factura.
Respecto a las consecuencias del impacto psicológico como factores que interfieren en la sexualidad y las relaciones sexuales, tenemos, entre las más comúnmente expresadas, las siguientes:
Los trastornos de autoestima (no sentir aprecio por uno mismo porque mentalmente se rechaza la imagen física y psíquica que tenemos de nosotros), rechazar la imagen corporal de nuestro propio cuerpo, debilitado por la enfermedad, brotes, su progresión o la propia medicalización (cortisona), los estados de nostalgia, incomunicación, estrés son los componentes emocionales que más peso tienen.
Además son factores reconocidos abiertamente para justificar la ausencia de relaciones sexuales, justificándolas como normal, es decir, bajo ese estado, es normal no tener sexo; ¿o no? Sin embargo cuando usamos la figura espejo, cuando hacemos ver a la persona por un momento que se ponga en el lugar de la otra persona, bajo la idea de que por un momento se imagine sana y afectada su compañera, (pruebas de realidad) la persona entiende que bajo ese estado, haría lo posible por ayudar a su pareja a mantener relaciones sexuales, si siempre han formado parte natural de su convivencia. Pero cuando la prueba de realidad finaliza y la persona afectada es consciente nuevamente de su estado, se rechaza justificadamente la idea de vivir la sexualidad. Otra cosa muy distinta es la idea "de cumplir para o con la pareja, pero por mi no lo haría"
Las alteraciones sexuales, tienen una repercusión vital en la persona, no olvidemos la edad epidemiológica de la esclerosis múltiple, adultos jóvenes. Nuestro último trabajo con 102 cuestionarios, recogió que entre 30 y 40 años representaban el 75% de la muestra.
En el caso de la mujer, pasar de tener orgasmos y vivirlos a no tenerlos o intentar evitarlos por si la incontinencia urinaria aparece (por citar un síntoma), hace abandonar la respuesta sexual y por tanto la relación sexual que se estaba dando, por ejemplo. Sin embargo abandonar antes de terminar condiciona un nuevo aprendizaje de la respuesta sexual.
En el caso del hombre, la anorgasmia significa que la relación no está terminada, por lo tanto no es placentera y aprenden a desarrollar conductas de evitación para no exponerse a la no eyaculación, cosa que ocurre también con la eyaculación precoz.
En el caso de la impotencia, en el hombre afectado que no está siendo tratado por esta alteración, no tener relaciones sexuales implicaría no ser conscientes de una realidad. Esto ocurre porque los hombres, afectados o no, asocian su capacidad de mantener relaciones sexuales placenteras basadas (en la idea arcaica y errónea) en la capacidad de satisfacer a la mujer, y esto implica la idea de poder mantener el pene erecto para lograr cuanto más tiempo mejor, la penetración.
Sin embargo, el sexo coital, la penetración no es siempre la opción sexual más placentera, Es por tanto necesario, imprescindible descoitizar la relación sexual. La impotencia puede revertirse con ayuda médica, por tanto consultar al especialista es la primera opción. Pero esto también tiene su repercusión emocional. Pasar a tomar pastillas, por ejemplo, para poder tener erecciones, influye necesariamente en el componente psíquico del hombre y en lo que él cree que pareja pueda pensar de él.
Dada toda esta red de interferencias que la persona puede sufrir a consecuencia de su diagnóstico, es preciso comentar que no siempre se sufren, es lógico pensar que la sexualidad no sólo se vea alterada sino doblegada a ese segundo plano de prioridades en la vida de la persona afectada. Sin embargo, es preciso destacar la importancia del componente rehabilitador de la sexualidad en la salud integral de la persona, de forma que si la sexualidad mejora, aunque sea poco, la persona mejorará proporcionalmente a la normalización de su sexualidad. Antes de explicar cómo lograr esto, pasaré a detallar algunos de los aspectos referidos en los gráficos expuestos.
Pese a todo lo expuesto anteriormente son más las personas, parejas o no, que tienen preservadas en alguna medida sus relaciones sexuales y esto es un factor que sí hay que considerar.
¿Cómo mantener la sexualidad activa si soy una persona afectada por la enfermedad?
1. Abrir la mente hacia el placer de tu sexualidad y del sexo.
2. Entender que la sexualidad forma parte de ti y por tanto de tu proceso rehabilitador. Es necesario e imprescindible comprender que la sexualidad, no ha de ser relegada a un plano intrascendente de tu vida, pese a tener o no pareja.
En el caso de no tener pareja, es recomendable para vivir sexualmente activa o activo comprender que la interacción entre tu propio cuerpo y tú es además de algo normal, algo sano. La masturbación ya sea coital en ellas, o mediante estimulación del pene en ellos, tiene que superar la idea de que ejercitarla está asociada al vicio, pecado o simplemente que es menos placentera que cualquier otra forma de vivir sexualmente. En la medida de lo posible haz uso de los mecanismos que a día de hoy están diseñados para sobreestimular y mejorar la masturbación, pues te ayudarán a llevarla hasta el final. En este sentido, en el caso de la mujer, la fase de excitación se hace más extensa de lo habitual por consecuencias propias de los impactos referidos anteriormente. Así una forma de no abandonar es complementar la masturbación con estimuladores clitorianos o intra-vaginales que te ayudarán sin esfuerzo a mantener activo el centro placer y la estimulación genital. Si mantienes relaciones sexuales coitales, de forma normalizada, sin pareja, haz uso de los métodos barrera y además ayúdate de los lubricantes que pueden serte útiles para aumentar la percepción y por tanto el placer.
En el caso de vivir en pareja. Es recomendable hablar de las inquietudes, comunicar nuestros deseos y participar de la solución para la puesta en práctica de los mismo. Para ello, haz girar tu forma de mantener las relaciones sexuales. Así de focalizar una relación basada en el coito y la penetración, hemos de pasar a complementarla con la estimulación del cuerpo (erotización) mediante las caricias, besos etc y de la mente mediante la fantasía de lo que se desea. La estimulación compartida, masturbación ayudará a ello. El sexo y la sexualidad no ha de ser focalizada sobre una sola forma de ejecución, ya que si esto ocurre (modelo coital (relación con penetración)) entonces sí abandonaremos las relaciones sexuales por las interferencias citadas en este artículo.
3. La Sexualidad más allá del acto sexual. Una buena forma de volver a comprender la importancia de la sexualidad en la vida de la persona y de la pareja, es hacer a ésta importante. Para ello es imprescindible que tu pareja conozca tus deseos (no esperes que los conozca porque viva contigo), así como tus miedos e incertidumbres. Habla del sexo abiertamente con tu pareja, de tus necesidades, de lo que te gusta y de lo que por el momento quieres dejar aparcado, pero hazle saber por qué.
Entender la sexualidad más allá del acto sexual implica establecer un nueveo lazo de complicidad entre la personas que compartirán íntimamente sus cuerpos. Para ello te sugiero el siguiente esquema que hemos desarrollado y generalmetne con beunos resultados, para recuperar las relaciones sexuales entre la pareja, basado principalemnte en la exploración y el ejercicio de percepción y erotización del cuerpo.
En este sentido, habitualmente acordamos dos días a la semana para desplegar los ejercicios que proponemos. Supongamos por ejemplo que hemos elegido martes y sábados. Es importante saber cuándo trabajaremos sexualemnte nuestro cuerpo, pues eso además te alivia la incertidumbre de que en un momento determinado de la semana, tu pareja te pregunte si te apetece, o viceversa.
De forma que para dos días semanales, este sería el plan de trabajo para un mes. Lo que se expone a continuación es recomendable que sea puesto en práctica bajo supervisión de un profesional como forma terapéutica.
Para la primera semana.
Estimulación erógena del cuerpo. En este ejercicio, se puede usar cualquier método que permita erotizar a la persona que reciba la estimulación (generalmente la persona afectada). El beso, la caricia, los susurros, un cubito de hielo por la espalda, un plumero... cualquier cosa vale. Sin embargo hay una condición indispensable que cumplir. No se puede erotizar la parte genital del cuerpo de la persona que recibe el masaje y además este ejercicio no puede terminar ni con masturbación y mucho menos con eyaculación, independientemente de que el cuerpo haya respondido satisfactoriamente. Se trata basicamente de volver a conocer cómo reacciona nuestro cuerpo, sus tiempo y sus zonas de mayor sensibilidad erógena. Este ejercicio se hará sobre cada miembro de la pareja durante al menos 30 minutos.
Estimulación erógena del propio cuerpo para personas sin pareja. Es exactamente igual que el anterior, incidiendo que no se puede provocar estimulación genital. Su duración es de 20 minutos.
Para la segunda semana.
El ejercicio a desarrollar es una estimulación masturbatoria. Se trata por tanto de realizar todo lo que el primer ejercicio conlleva más una sobreestimulación genital que provoque la masturbación, pero no la eyaculación. Es importante cortar el ejercicio antes de que la fase eyaculatoria sea irremediable. Se trata básicamente de establecer cuánto es de intenso el deseo irremediable de finalizar. Enseñaremos por tanto al cuerpo y la mente que aquello que nos da placer nos gusta y deseamos finalizarlo. No hay eyaculación y tampoco hay penetración. Solo masturbación. Además es recomendable que la masturbación sea practicada por la pareja siguiendo las instrucciones de de la persona sobre la que se practica para conocer realmente qué, cómo y dónde recibe más placer. La estimulación para la masturbación puede producirse de múltiples formas, incluyendo el sexo oral, felación o cunilugus.
Para la tercera semana.
El ejercicio consistirá en sumar los dos primeros, estimulación más masturbación y completarlo con la fase eyaculatoria de la respuesta sexual. Por tanto se puede dar estimulación, masturbación y eyaculación pero no penetración. A veces este deseo de penetración es irremediable por ambos sexos, pero es recomendable si deseas seguir el calendario, dejar la penetración para la última semana.
Para la cuarta semana.
Se incluyen los tres ejercicios precedentes, con la idea de poder incorporar la penetración, como parte integrante. Esto significa que no necesariamente el ejercicio ha de finalizar con penetración más eyaculación, es más se recomienda incorporar la penetración en las partes medias del ejercicio, cuando la vagina presente buena lubricación que nos avisa además de que la parte de estimulación ha sido realizada satisfactoriamente, y no finalizar con ella. Recordar que la penetración es tal vez, el ejercicio sexual más placentero para el hombre no así para la mujer. De forma que si la persona afectada es la mujer, se recomienda no finalizar con penetración y sí con masturbación que garantizará mejor la posibilidad de orgasmo.
Se sugiere y se recomienda que finalizado cada uno de los ejercicios, la pareja hable sobre cómo le ha ido, que ha percibido y que no. Para ello es imprescindible que hablar de sexo en pareja no es poner nota a cómo lo hace la otra parte
4. Cuando trabaje mi sexualidad, física y mentalmente tengo que estar ahí. El deseo sexual se ve interrumpido muchas veces por distractores que obedecen a factores ansiógenos que distraen a la persona del ejercicio que obtiene por obtener placer, es como si gozar no fuese importante. Es muy importante elegir el momento para vivir sexualmente la sexualidad de cada uno. Para ello cuando todo se ponga en marcha, has de concentrarte en que en ese momento no hay nada mejor para ti. Centra tu energía mental en descubrir, en dejarte hacer y disfrutar de ti y de tu cuerpo y erradica de tu pensamiento cualquier atisbo de inquietud. No se trata de que salga bien, sino de que el ejercicio debe finalizar.
5. Vive tu sexualidad y práctica el sexo por ti. No sirve de nada planificar actividades sexuales porque creas que tienes la necesidad de satisfacer a la otra persona. Todo lo contrario, si haces eso, el punto 4 se dará plenamente en ti, estarás ahí en cuerpo y no en "alma". Tu sexualidad es tuya y te pertenece a ti. Por tanto tú eres la responsable, el responsable de la gestión casi en el 75% de tu propio placer, lo que significa que por mucho que haga otra persona sobre ti, si tú no deseas darte placer y disfrutar de ti misma, la otra persona no logrará nada. 6. Elije bien cómo, dónde y cuándo lo vas a hacer. Es importante saber que cuándo la relación sexual se produzca, el momento apropiado para desarrollarla te garantizará el tiempo necesario para intentar finalizarla correctamente, o al menos intentarlo. Hay muchas posturas, y dada el componente que existe asociado a la Fatiga, se recomienda desarrollar posturas, al menos en un principio que generen un escaso gasto energético y que además por la posición nos permitan disfrutar al máximo del órgano sexual de nuestra pareja. Estas son un ejemplo.
De bajo gasto energético para él
De bajo gasto energético para ella
De bajo gasto energético para ella
De bajo gasto energético para ella
¿Qué puedo hacer si manteniendo relaciones sexuales los síntomas aparecen y no me dejan terminar?
Intentar reaccionar con normalidad. Es muy importante que el síntoma que aparezca, no haga finalizar fortuitamente la relación que se esté manteniendo. Es recomendable continuar una vez remita, pero si el tiempo que ha transcurrido es mucho y la relación se ha venido abajo, es recomendable interactuar físicamente con la pareja (si se tiene), mediante abrazos, besos, caricias, o incluso comentarios de cómo se estaba desarrollando todo.
Evitar enfadarse, cabrearse. Hacerlo implica generar auto frases, que de forma automática te llevarán a auto instrucciones del tipo (para una vez....ya no lo hago más, vaya mierda....) Cabrearse implica asumir la culpa de la interrupción, cosa que no es cierta por un lado y por tanto asumir la responsabilidad de que todo se haya visto finalizado con la consiguiente carga emocional sobre la autoestima e imagen corporal.
Siempre que la aparición del síntoma lo permita, continuar con la relación.
Es posible que nuestras relaciones sexuales no salgan bien al principio, por eso mismo has de persistir y entrenar a tu cuerpo a estimularse física y mentalmente.
Casi siempre cuando comemos, somos conscientes de cómo o cuánto nos ha gustado la comida, de si nos ha salido mejor o no, de si estaba salda o sosa, etc. El mismo proceso ha de existir con tu propia sexualidad. Terminar una relación es importante. Permite conocer cómo tu cuerpo y tu mente se han sentido ante la misma. Terminar no implica terminar sexualmente, esto es, con un orgasmo. El orgasmo es una parte más de la relación y no necesariamente ha de ser la última. Habitualmente hemos aprendido que el orgasmo es la parte final de la relación porque en ella se percibe la mayor sensación objetiva de placer. Sin embargo, finalizar la relación implica ir más allá del mero orgasmo, que en ocasiones puede que no se de. Terminar por tanto, implica comunicarse con la pareja sobre cómo ha ido todo, o con uno mismo a través de la toma de conciencia del estado real que se tiene en ese momento. Hablar del sexo, hablar de cómo el cuerpo ha reaccionado y respondido, hablar de cómo me gustaría la próxima vez, y que podrías hacer para que me guste más a mi y a la otra persona es finalizar correctamente la relación, pues comunicarse emocionalmente a través de cómo se vivencia la sexualidad en la intimidad, es un núcleo de complicidad que sin duda repercute positivamente sobre todos los criterios de salud, que anteriormente fueron expuestos como factores de riesgo.
Para finalizar os dejo este vídeo, realizado para la escuela de pacientes, donde se trabajó la interferencia de la enfermedad respiratoria en la respuesta sexual. El vídeo, salvando el componente introductorio de la enfermedad respiratoria, el resto es generalizable para todas las personas, hombres y mujeres.
Tan solo recordaros que próximamente trataremos la rehabilitación del suelo pélvico como parte esencial de la rehabilitación en las relaciones sexuales, de mujeres y hombres afectados por esclerosis múltiple.
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Casi siempre nuestro deseo de lo que queremos hacer en un día se ve frustrado por nuestras intenciones reales sobre lo que hemos logrado hacer al final del día. En ese proceso, lo que nos propusimos hacer, y lo que realmente hicimos, inciden varios factores. Un de ellos es la apatía. Un proceso psicológico y emocional, asociado a estados psicológicos que provocan la inactividad, bajo la creencia de que dicho estado, está provocado por ausencia de motivación sobre lo que teníamos que hacer.
Intentaré explicar ese proceso relacional, y hacer ver y espero que comrpender cómo la motivación y la apatía, en ocasiones son procesos totalmente independientes sin influencia uno en el otro.
Apatía: Estado Psicológico.
Es seguro que tengas tu propia definición de apatía y que incluso, comprendas realmente el significado de la misma y des por sentado que este estado se da tal cual en ti, en aquellas ocasiones en las que emocionalmente no estés del todo bien.
Nos basaremos en esta definición por ser completa y recoger todos los componentes que interactúan en este proceso. La apatía es un término expresado y utilizado en el ámbito de la psicología, ya que se refiere a un estado de ánimo en el que un individuo muestra o refleja falta de emoción, de motivación o de entusiasmo por los acontecimientos o personas de su ámbito cotidiano. Del latín “apathia” hace referencia a la falta de fuerzas, desgana, a la indiferencia y la propia desidia, entendiendo que todos estos términos se vinculan al estado de ánimo en el que una persona no quiere hacer nada, esta a la deriva, o sencillamente le da igual lo que pueda o no ocurrir en su alrededor.
La apatía será por tanto un estado en el que la persona, emocional, motivacional y psicológicamente se encuentra sin rumbo, a la deriva, asociando esa pérdida de rumbo a estados emocionales y por tanto al estado de ánimo de la persona.
Pero si traducimos este término de forma operativa, no podemos quedarnos solamente con un estado de desgana o desinterés, pues asociarlo solamente a esto, nos hace que la apatía se convierta en algo extremadamente etéreo y por tanto con poca capacidad de reacción sobre ella.
En el ámbito de la Psicología, la apatía la asociamos, al menos yo, a un estado que con base emocional, general no sólo la inacción, sino la ausencia en un proceso de toma de decisiones. Es por tanto un estado que perpetúa la toma de decisiones y por tanto genera a su vez, que lo que se tenga que realizar, sea motivacionalmente atractivo o no, no se haga. Pero que en un momento concreto no se haga una coasa, no significa que no tenga que hacerse más tarde de forma irremediable. La apatía por tanto, retrasa nuestras acciones porque motivacional y emocionalmente no nos encontramos con fuerza o energía para desarrollarlas, fuerzas y energías que no son sólo físicas sino también psicológicas.
Retrasar por tanto decisiones que más tarde o temprano tendrás que ejecutar o hacer, es el primer criterio a valorar para establecer que una persona puede estar bajo un estado apático. Pero además, si esa falta decisional, también repercte en aquellas acciones que además implican responsabilidad sobre uno mismo o los demás (trabajar, medicarse, cuidarse, ver a los amigos....) tendremos un segundo criterio. Y si eso se generaliza a las situaciones de las cosas que hasta este momento te gustaban, eran realmente atractivas para ti, y ahora no tienes ganas de realizarlas o hacerlas, entones estaremos ante el tercer criterio. La característica esencial de la apatía, es que los tres criterios anteriores se establecen bajo un estado mental, es como si tu pensamiento fuese "ahora me tengo que poner a ..." y decidiese no hacerlo. Ese pensamiento es la clave.
¿Qué significan estos tres criterios?
La presencia de estros tres criterios, y considerando la definición dada, significa que la persona se encuentra bajo un estado emocional que altera el estado anímico. Por tanto, ha de valorarse cómo resulta de vulnerable el estado anímico y bajo que criterios o factores resulta ser alterado el estado de ánimo.
Esquema gráfico. Apatía como parte de.
Así, la apatía como estado en sí, es la punta de un iceberg, es lo que podemos ver, pero denota que algo más grande y profundo está ocurriendo.
La apatía por sí sola carece de significación emocional y psicológica y ha de ser considerara como parte de algo más.
De forma que la apatía nunca viene sola, y por sí sola, además no representa en sí nada. Dicho de otro modo, la presencia de un estado apático es significativo de la existencia de un estado emocional donde el estado anímco se encuentra alterado. Por tanto la apatía es sintomático de un estado depresivo.
Conocer el significado nos ayuda a comprender lo que sucede, pero entender qué causas son las que generan dicho estado, en este caso apático, nos ayudará a saber realmente qué posibles consecuencias tendrá en nuestro comportamiento y por tanto en nosotros mismos.
Es por ello, que ante un estado apático, es imprescindible conocer algunas variables que puedan explicar cómo de estable es o no la alteración, trastorno, problema emocional y psicológico que esté produciendo.
La Apatía. Un Síntoma Predictor.
La mayoría de las enfermedades crónicas una vez que debutan y alteran el estado de salud de las personas afectadas, sea cual sea la enfermedad, acaban alterando en alguna medida y en ocasiones con alta intensidad, la Vida en sí de las personas y sus familiares. Asumir esta realidad, por dura que parezca y simple a la hora de ser escrita, es cuando menos, muy difícil para la persona. Términos como aceptación, asimilación, convivencia adquieren ya no un valor terapéutico, sino un signifiado casi de repudio por ser sobredimensionados por estar sobre-usados por todas las personas para hacer ver a la persona afectada, que lo importante no es la enfermedad, sino seguir viviendo.
De forma que cuando la enfermedad física aparece, en nuestro caso la esclerosis múltiple (aunque pudiera ser otra) es normal, además de lógico, pensar, suponer y esperar que la persona afectada genere estados emocionales y psicológicos alterados, que probablemente no hubiese pasado o conocido si no hubiese estado afectado por una enfermedad crónica. A este proceso de afectación psicológica y emocional se le conoce como Trastornos Psicológicos Asociados. Suele ser muy frecuente, casi en la inmensa mayoría de las personas, que cuando estos estados emocionales asociados aparecen, la persona no los identifica bien, no porque no los sienta, sino porque se centra en contrarrestar la interferencia de los síntomas físicos que percibe, los de su propia enfermedad.
La apatía es por tanto un síntoma de uno de esos procesos psicológicos asociados. Es por esto que cuando se detecta, es preciso conocer si es un estado temporal y se convertirá en un síntoma persistente y por tanto en un indicador de que algo más está ocurriendo.
De forma que cuando algo novedoso aparece, aunque sea algo aparentemente tan simple como la apatía, tendemos a restarle importancia justificando que "es normal que no tenga ganas, ¿acaso tú sí las tendrías" Esta suele ser la respuesta más común con la que me encuentro en la consulta de la Asociación Granadina de Esclerosis Múltiple, AGDEM. Así es cómo habitualmente se sobre-entiende que estar afectado de esclerosis múltiple, afecta a la motivación, a la falta de ganas y por lo tanto al hecho de que ahora hacemos menos cosas que antes, pero ¿es normal, no?
La apatía es algo más que eso. No es solamente tener menos motivación por hacer cosas, o no tener ganas por hacerlas, es mucho más que eso. Es una estructura de pensamiento que empieza a asentarse en la mente y que de forma anticipada te predispone a "sacrificar" todo, bajo un estado emocional de inacción (ya se pasará, ya lo haré, para qué si...). Lo importante, lo verdaderamente importante de una estructura mental nueva, es que tiene la capacidad de generar formas nuevas de pensamiento, y por tanto, la mente buscará siempre esta nueva forma de pensar antes de buscar otra que provoque un sacrificio, una obligación, una necesidad de hacer algo, nos motive o no. La Mente como suelo decir muchas veces, aprende muy rápido, y se vuelve perezosa en muy poco tiempo, sin necesidad de aprender, de forma que cuando menos los esperes, tu mente habrá aprendido perezosamente a ser apática y todo lo que antes tenías en tu vida, ahora se sacrifica sin más.
Criterios a considerar en la apatía como predictores de estados depresivos.
Por tanto un estado apático estable y con cierta persistencia en el tiempo puede ser indicador de un estado depresivo que habría que evaluar. La Depresión, un trastorno emocional y psicológico asociado al padecimiento de enferemedades crónicas. Como Trastrono la Depresión ha de entenderse como un conflicto emocional entre lo que la mente percibe de su realidad (la enferemdad) y la realidad que hemos perdido y que es la que deseábamos, queríamos y vivíamos,(La vida antes del día D).
Qué otros síntomas pueden derivarse de un estado apático que se mantenga en el tiempo.
Permanecer bajo un estado apático implica que la estructura de pensamiento de la que antes hablé cada vez más se generaliza a todas las situaciones, conocidas o nuevas en tu vida diaria y por tanto en tu día a día. Si ese estado se mantiene, la apatía generará nuevos problemas, síntomas que unido a este consolidarán el estado depresivo.
Estado de indefensión. Da igual lo que haga, no servirá para nada. Nada me devolverá mi estado anterior. Principalmente intenso en la fase de reactividad y negación de la enfermedad.
Problemas de comunicación emocional.Para qué...Tal vez me escuche, pero no se hace una idea de cómo me encuentro. Mejor no preocuparla. Lo paradójico es que cuando preguntamos si la situación fuese a la inversa ¿te gustaría saber cómo se siente tu pareja? la respuesta es Sí.
Anulación en el proceso de decisiones. Este estado pasa cuando la persona, bajo el estado de alteración del estado anímico que sufre, se plantea que lo que tiene que aportar ahora, ya no es importante y por tanto sus decisiones dejan de serlo.
Estado Anhedónico. Pérdida de interés general por las cosas que han sido placenteras.
Aislamiento socio-familiar que se asocia a la desgana y desmotivación, pero que está relacionado realmente con la incomprensión por parte de la persona del proceso de enfermedad y que atribuye al entorno familiar en su primera fase de negación. Léase.
Por tanto la Apatía es mucho más que una desmotivación o desgana. Es por tanto un síntoma visible, generalmente por los familiares antes que por la propia persona afectada, y que si se perpetúa en el comportamiento y por ende en la mente de la persona afectada, hará brotar estados emocionales depresivos, convirtiendo a la apatía entonces en uno de los síntomas basasles del criterio diagnóstico depresivo.
Claves Emocionales para Neutralizar el Estado Apático.
Identificar el estado y no justificarlo como "algo normal" sino como algo impropio en tu verdadera forma de ser.
Comenta con alguien cercano a ti, con alguien de confianza para ti, lo que está sucediéndo. Para ello deberás superar la barrera de sentirte juzgada o de temer su incomprensión por adelantado. Nadie sabrá qué te sucede si tú no se lo dices.
No te prometas nada, que no puedas cumplir. Si en un momento concreto de tu estado apático, no has realizado, por el motivo que sea, algo que tendrías que haber hecho, evita hablar contigo mismo y exigirte con autoinstrucciones imperativas (mañana sin falta lo hago, del lunes no pasa...). Este autodiálogo interno, aumenta la frustración y disminuye notablemente la autoestima lo que provocará que el pensamiento y por tanto la forma de pensar alterada (mente perezosa) se asiente definitivamente en ti.
Es importante que no te enfrentes a una lista interminable de "cosas pendientes" pues tener muchas cosas por hacer, pondrá en marcha tu pensamiento justificativo y por tanto tu esquema para retrasarlo todo. Es mejor, mucho mejor que te propongas una sola cosa y que centres toda tu energía en intentar hacerla. No busques la perfección, sino hacerla. En otro momento mejoraremos el cómo lo hacemos.
Al igual que intentas cuidar tu cuerpo para evitarle recaídas, es importante que también ejercites tu mente. La mente necesita estimulación de forma que ayúdale rescatando las cosas que te gustaban le sirven de estimulación. Intenta romper ese primer pensamiento que te hace creer que mejor en otro momento, para qué, qué mas da...
Cuida tu alimentación y tu sueño. Es muy importante no invertir las horas de sueño. Los estados apáticos intentarán lograr, por ejemplo, que no salgas de la cama, ya que fuera de ella, aparentemente no hay nada motivador para ti. Es muy importante entender que este pensamiento es un factor de riesgo. No pierdas horas del día. Aunque luego creas que no tienes nada que hacer, es importante darle a la mente la orden de conexión, es decir de despertar, levantarse, asearse y alimentarse. Luego si quieres puedes descansar.
No necesitas un plan, ni un reto. Tan sólo necesitas saber que no has de estar así, que entre tu forma de comportarte (apáticamente) y tu forma de ser real, hay una diferencia. Busca recuperar esa forma de ser tuya.
No pierdas las conductas propias de aseo personal e higiene. Perder tus propias rutinas de limpieza persona es un factor de riesgo depresivo, de abandono, desinterés y de rendición, y ya sabemos, "Rendirse No es Una Opción" @rarroyoes
No justifiques tu estado bajo la ausencia de fuerza física. La apatía genera un estado de abatimiento emocional importante que a su vez repercute en tu estado físico, Es un estado de "entrega o fatiga cerebral y mental" De forma que tu cuerpo sí tiene la fortalez física para hacer las cosas, pero tú no lo crees así, ese es el impacto de la apatía y por eso, acabas no haciéndolas.
Estar bajo un estado apático, un estado semidepresivo, o depresivo, no es estar mal de la cabeza, ni mucho menos. Se trata de sufrir emocionalmente por lo que te está ocurriendo y eso es totalmente lógico y razonable.
Con esta entrada he intentado dar respuesta a qué es la apatía. Fue el tema elegido en mi facebock más votado a la pregunta ¿de qué te gustaría que fuese la próxima entrada del blog? Como podéis ver, la apatía es mucho más que un estado de ausencia de motivación, y por lo tanto, requiere interés cuando se padece, pues puede predecir estados emocionales negativos que acaben genrando alteración en el estado de ánimo y por lo tanto aparición de estados depresivos.
Un abrazo a todas y todos, y espero que os haya resultado interesante, comprensible y que suponga un punto de reacción.
Para finalizar, recordaros la importancia que tiene para mi vuestros comentarios en el blog, por ello os pido que compartáis la entrada si os parece interesante y que me indiquéis vuestra opinión sobre la misma.
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