miércoles, 31 de diciembre de 2025

FELIZ AÑO 2026

 Adiós a 2025. 

Se va un año complicado a nivel profesional. 

Ha exigido mucho y se va con la tranquilidad de que de una forma u otra, hemos hecho todo lo que podíamos ante esa exigencia. 

Se va un año, también de retos logrados, que tienen eso mismo, la satisfacción del logro y de la ayuda que supone para otras personas. Acudir a verme una sola vez, es en sí un logro para muchas personas, que nunca creyeron que se les podía ayudar, que dudaron de ello, o que simplemente no querían ser ayudadas, en ese momento de su vida.

Hemos trabajado en pro de la Salud. Y en ocasiones hemos partido de momentos muy comprometidos, donde rendirse antes de tiempo, era la mejor opción. Pero nada se supera sin esfuerzo, sin constancia, y como suelo expresar a menudo, sin dolor ni sufrimiento. Al menos en lo que concierne cuando estamos juntos, cara a cara, silencio a silencio, palabra a palabra.

Así hemos podido comprobar cómo hemos evolucionado en nuestra salud mental y emocional. Hemos comprobado como los miedos y sus angustias, pasaron de ser temidas y anticipadas a ser miradas a la cara. Hemos visto como la tristeza dejó de llorar, y cómo llorábamos de risa. Hemos visto como el dolor más agudo, se convirtió en dolor. Hemos visto como la desesperanza infinita se torno en esperanza, difícil de ver y de creer en ella, pero en esperanza. Y también hemos sentido las pérdidas que más nos desconsuelan. Hemos perdido personas irremplazables en nuestra vida. Y a veces la hemos perdido de la manera más incomprensible para la vida. También nos hemos perdido, por un tiempo a nosotros mismos, y nos hemos reencontrado, aun no siendo los mismos que antes. Y como no, nos dijeron algo que no queríamos oír, nos diagnosticaron de una enfermedad que nadie quería tener, y vimos desde el miedo, el dolor y la incertidumbre, que ante la enfermedad, siempre estuviste tú.


Y tal vez, en 2026 nos encontremos en situaciones similares. O tal vez no. El futuro está por escribir. Por eso os deseo que 2026 sea mejor, aunque nos requiera esfuerzo. 


Un abrazo, Alberto.


miércoles, 12 de noviembre de 2025

Las Bajas Laborales. Un Derecho.

Cuando el Juicio duele más que la Enfermedad.

sábado, 25 de octubre de 2025

Necesitamos hablar de la muerte. Reflexión desde el dolor y el sufrimiento.

El miedo a vivir bajo circunstancias que la mente elabora desde la angustia y desesperanza más aguda, implica creer que morir, puede aliviar el dolor. Estoy hablando de la expresión verbal que la persona refiere, ante una proyección futura de su estado de enfermedad. Y que ya hemos expuesto en otra entrada anterior.

"Si llegase el día en el que me tengan que cuidar o no pueda valerme por mí mismo, preferiría morirme"


Y cuesta mucho creer que una persona desee morir. Quizás porque no se termine de comprender la inmensidad del sufrimiento que la persona tiene en estos momentos de proyección. Y quizás porque no queramos creer en la posibilidad real de que todo lo que la persona imagina, acabe ocurriendo. Y en esta imaginación futura, anticipación, la persona se dibuja en un escenario extremadamente radical y absoluto, que visualiza casi en forma de creencia, es decir, casi con la seguridad de que su profecía futura fuera una realidad que ya ha contemplado. Y en ese miedo futuro, en esa anticipación y en profecía, una frase es quizás la mas fuerza cobra.

"No quiero ser un estorbo. No quiero amargarles la vida. No quiero que tengan que estar pendiente de mi"

Casi de forma egoísta y temerosa, y quizás porque nos ponemos en modo supervivencia, centramos el miedo tan agudo a seguir viviendo que la persona expresa, en la necesidad de contrarrestarlo, como digo por egoísmo temeroso. Egoísmo a no saber qué hacer en ese momento, a no saber que hacer con lo que se nos está expresando. Egoísmo por la necesidad de salir cuánto antes de esa situación que tanta incomodidad nos genera. Egoísmo, porque hablar de la muerte nos da miedo, no sabemos afrontarlo y no queremos imaginar que pueda ser posible. Egoísmo, porque buscamos nuestro propio bienestar, antes que comprender el malestar tan profundo de la otra persona a la que acabamos contrarrestando de forma egoísta con frases como:

"¡Anda ya, no digas tonterías, eso no va a pasar. No pienses en eso, no ves que me pones triste."

De forma que tal vez centremos más la atención en nuestra propia supervivencia, que la voluntad de no sufrir viviendo de la otra persona. Es en parte lógico. Socialmente no nos educan en la contemplación de la muerte, como la ausencia física real, y se nos impone la idea de otras vidas, aunque finalmente nos enfrentamos solo a la ausencia de vida, al ya no está, nunca más lo veremos, etc.

Y también es lógico porque socialmente se nos quiere hacer ver que hemos de ser felices, encontrar recetas para un bienestar tan irreal como superfluo, rebosante de malestar y exigencia, por no contemplar ni los miedos, ni los sufrimientos que todos tenemos. Y es cierto que en la vida hay momentos de felicidad y bienestar, momentos inolvidables que solo por su evocación en la memoria nos dibujan una sonrisa. Pero la Vida no es solo felicidad.

Y en la vida, desde luego, lo que sí hay es dolor, y sufrimiento, pese a intentar enterrarlo como si de un barril radiactivo se tratase. Nos educan en la no expresión conjunta del sufrimiento, excepto un día al año, dónde todas las personas pueden hacer visible su dolor. Nos inculcan la idea de que la contención de la pena y la tristeza, se reduce a la esfera más íntima de la persona. Pedimos perdón cuando lloramos delante de alguien, pero nunca cuando sonreímos. Intentamos por tanto, seguir unas directrices asumidas culturalmente que nos quieren hacer ver, que pese al dolor que se experimenta, has de sentirte afortunado o afortunada por algo, tal vez solo por seguir viviendo, pero ¿qué hay del sufrimiento?

En la Vida misma, lo único que es universal a todos los seres humanos, es la muerte. Sin embargo, la vida sigue, porque la Vida, que no vivir, también es universal. Así mientras haya Vida, habrá Muerte. Y hablar sólo de una e intentar erradicar la otra, no nos ayuda. Hablemos de ambas, a partes iguales, si les place, pero hablemos de la muerte para ayudar y ayudarnos.

Y tendríamos que comprender mejor estas ideas, porque cuando de una forma u otra, la muerte llega, necesitamos comprender muchas cosas. Cosas que durante toda una vida, hemos intentado tapar. Hemos mirado hacia otro lado, por miedo, y hemos evitado conscientemente hablarlo. Entonces aparece el inevitable dolor con su sufrimiento, miedo, angustia, culpa, tristeza, pena...un abismo emocional que tal vez hayamos vivido en otros momentos de nuestras vidas, pero que hemos querido enterrar a mil metros bajo tierra, como si de un barril radiactivo se tratase.

Y cuando hablamos de esto, de forma sosegada, sin prisas, sin necesidad de confrontar nada y racionalizar nada, todo se vuelve a una dimensión diferente. La persona te agradece el tiempo para hablar de esto, que nunca lo había expresado. Te da las gracias por llorar tranquilamente, y se sorprende a sí misma, cuando sonríe después de poner sus miedos delante suya.

"Se que lo que he dicho, es posible que no llegue. Que mi enfermedad no llegue a provocarme todo esto, y que acabe muriendo de, o por otra cosa, quizás un poco peor a cómo estoy hoy, per es normal ¿verdad?"

Y entonces comprendes. El miedo al sufrimiento futuro, se torna muy lejano. la angustia a morir se ve como un proceso inevitable. El dolor a generar sufrimiento en los demás, emociona, pero se contempla como lógico "más dolor me generaría que no sufran por mi" -acaba diciendo- y la angustia vital a no valerse por sí misma, aunque existe en el pensamiento, su mirada dice que no se contempla por el momento.

Y finalmente, nos despedimos, con un abrazo.

Sé y espero que esta entrada, genere controversia, pero no es mi intención. El objetivo es reflexionar, de forma sosegada sobre el dolor y el sufrimiento, más allá de la felicidad. La vida y la muerte, están ahí. hablemos de ambas.








Autor del Blog. 
Alberto José Ruiz Maresca
Psicólogo General Sanitario.
Experto EuroPsy en Psicoterapia
Experto en Psicooncología y Psicología de Cuidados Paliativos


lunes, 13 de octubre de 2025

Gracias por todo y por tanto, Jesús

Siempre me decías:

"tu y yo tenemos pocas cosas en común -y con tus pausas tan características, terminabas diciendo- bueno una sí que tenemos, ambos somos buenas personas. Y rematabas, o eso creo"

Siempre has sido buena persona, Jesús. Al menos para mi, que es por el único que puedo hablar sin dudar. Han pasado muchos años, fue en 1.999 y desde aquel primer encuentro que tuvimos, y gracias al que os conocí. A ti, a Nieves, a Pilar y a Mari. Como ya he contado otras veces, ese fue mi primer contacto con el mundo de la esclerosis múltiple,  Aquel día ya se notó lo que te gustaba hablar delante de un micro -aunque tú siempre dijeses que no-. 

Pocos días después de aquel paso por la radio, un inexperto psicólogo en esclerosis múltiple, decidió ponerse en contacto con vuestra asociación y ver cómo podía ayudar. Vuestro relato, me caló especialmente hondo.

Durante 20 años has formado parte del imaginario colectivo de la lucha contra la esclerosis múltiple en Granada, y por eso, hay que darte las gracias. Ayudaste junto a otras personas, -algunas de ellas también se han marchado ya- a crear y visibilizar la Asociación, cuándo como solías decir "eran otros tiempos" Otros tiempos sin redes sociales, otros tiempos, sin una comunicación tan inmediata y tiempos de agenda lápiz y papel como a ti te gustaba. Eras un orgulloso Maestro, y todo lo que rebosara a escuela, lo disfrutabas como un niño.

Siempre me decías.

"Me cuesta creer en los psicólogos y en lo que decís que hacéis, pero aquí estoy. Vengo a hablar de lo humano, porque de lo divino va a ser que no"

Y de esa forma tu relación conmigo se estableció más allá de los pasillos. También recuerdo como "sin creer especialmente en los psicólogos, decías a otras personas por aquél entonces, año 2006, que se apuntaran a las terapias, que les ayudaría. Y con la boca chica, entre dientes y sin querer reconocerlo del todo, decías..."a mi me está ayudando"


Y de una forma u otra, así te recuerdo yo, pese a ver vivido contigo el paso del tiempo y de la enfermedad, este es mi recuerdo sellado de ti. Y pese a haberte fotografiado en cada evento, a veces con tu apatía sobre la foto y a veces sin permiso, esta es la imagen que mi memoria reconstruye de ti.
Aquel tiempo de experimentación, difusión y divulgación de parte de lo que hoy representa la Asociación, te pertenece a ti y como solías llamarla a tu queridísima esposa, que junto a otras personas, disteis vuestro tiempo y dedicación a la causa de la lucha contra la esclerosis múltiple. 
Muchos, de los que aún estamos allí, pero también de los que ya marcharon, recordaremos siempre la frase: "Mari....¿cuándo nos vamos?" como tantas otras, que mejor no reproducir.


He sentido profundamente tu pérdida, pero sé también, porque lo sé, que no te daba miedo. Te recordaré siempre como querías ser recordado, disfrutón de los placeres más rutinarios y cotidianos de la vida, con tu gorra y al lado siempre de las personas importantes para ti. 
Lo demás queda en mi memoria. 

Volveré a leer tus versos, "Capitán", pero solo de vez en cuando. Cuando me firmaste el libro, me pusiste:

"...gracias por aguantarme tanto tiempo. "No quieras ser como yo"


La memoria funciona así Jesús. En esta imagen, en el primer grupo de terapia, allá por el 2006, dibujabas tu árbol robusto y frágil al mismo tiempo, un manzano, que tantas conversaciones nos ha dado a posteriori. Por aquel entonces, Sergio, Elena, Carmen Castro, Juanma Torres, Fátima, Clara, María José Reyes, Verónica, María (de Motril) eran fieles a las primeras terapias grupales. 

Y finalizo casi como empecé. Después de decirme que teníamos en común ser buenas personas; yo te recordaba "y el nombre Jesús, el nombre aunque te cueste reconocerlo, que también te llamas Alberto".

Ayer no pude, ni quise estar, también te lo avisé en su momento, el último día que nos vimos. He de reconocer, que me lo planteé, pero estaré siempre para todos los demás, como me pediste, con esa forma tan característica tuya, levantando el dedo, y enfatizando lo que era importante para ti.

Nos vemos, donde sea, da igual como se llame, y espero que dentro de mucho tiempo, porque me quedan muchas cosas por hacer y vivir.


Alberto José Ruiz Maresca.

Autor del bolg.




viernes, 20 de junio de 2025

La Psicología, la primera opción siempre.

 Lo que vengo a contaros hoy, es una experiencia real que cómo profesional he vivido.


En este caso, no está relacionado con las enfermedades crónicas, pero es igual de interesante.

Lo que cuento no revela ningún dato que deba estar sometido a secreto profesional, y además la persona en cuestión dio su visto bueno cuando le pregunté si podía usar su experiencia de forma anónima. Respondió afirmativamente.

La Experiencia. Os pongo en contexto.

No hace mucho recibí una persona en consulta que me decía, que decidió dar el paso y pedir ayuda a sus familiares porque llevaba un mes hablando con IA, (inteligencia artificial) y no observaba mejoría. En una de esas conversaciones la inteligencia artificial le recomendó "ayuda humana profesional".

La IA le dijo seguidamente que si quería un listado de profesionales a menos de 500 metros de su domicilio. La persona afirmó. Y en ese registro de ayuda, salí yo. 

Que la persona viniera a mi consulta, es totalmente azaroso. Mi nombre empieza por A, y aparecí el primero de una lista facilitada. Ella, la persona que llevaba un mes hablando con IA, llamó para solicitar cita, y yo atendí la llamada. Desde entonces trabajamos juntos en su plan de recuperación.

Qué paso después desde esta experiencia, y fuera del contexto clínico. 

Me propuse escribir esta entrada. Pero lo hice desde la idea, de usar el contenido en los perfiles de redes sociales. Lo primero que hice, era elaborar ideas sobre por qué la IA no es lo mismo que la Ayuda Profesional desde la Psicología, aunque pueda ser una herramienta super útil.

Una vez elaboradas las ideas, las sintetice un poco quería un trabajo corto y visual para las redes, ya sabéis que me gusta redactar mucho. Hecho el trabajo se lo presenté a una IA, (ChatGPT, Versión pago) añadiendo el siguiente Prompt. 

"Haz con este contenido, un carrusel para Instagram. Toma mi imagen como profesional. Hazlo en castellano y no más de 6 diapositivas. Tonos claros y pastel. No reinterpretes el contendido escrito que te presento como psicólogo. Según este contenido elabora tú como IA tu propias ideas".

El resultado fue este.


Lo primero que hice fue plasmar un papel, las cosas que creo que un psicólogo, de base hace, y las elaboré como funciones que la IA, creía que no hacía. También puse, las que yo creía que las IA hace. Como creía que podía corregirme algunas, le pedí que se sintiera libre para corregir y añadir pero sin cambiar las que yo atribuía al psicólogo. No hizo correcciones, y este fue el resultado.

Inmediatamente, la siguiente diapositiva del carrusel tenía que ir destinada a especificar algo que esas diferencias no recogía.
 ¿Qué hace un psicólogo que no puede hacer la IA? y no me refería a funciones propias de evaluación, diagnóstico, etc, me refería a las diferencias elaboradas desde la diapositiva anterior.

El resultado fue el siguiente. El contenido de la IA, fue elaborado por la propia IA, yo solo proponía acciones desde el rol del psicólogo.


Para mi era importante resaltar la perspectiva de generar alternativas de pensamiento, conductas y emociones desde el conocimiento de la historia vital de la persona. Y Resaltar igualmente, que mientras la persona narra su historia todo está sujeto a emociones que son interpretables visualmente de forma exclusiva. Algo que aunque aún no ha llegado al uso generalizado de las IAs, llegará, sin duda alguna, mas pronto que tarde. 
Aunque las ideas que como profesional intentaba plasmar, parecen básicas, el objetivo era hacer comprender gráficamente por qué sí un profesional puede ayudarte y la IA no.

Para no hacer esto interminable, valoramos la posibilidad, ahora si de forma conjunta, si según la IA había algo más relevante que para una primera valoración de semejanzas o diferencias, pudieran incorporarse. Me dijo que estaba todo más o menos claro y bien elaborado. 

Entonces le di una nueva instrucción.
 
Promopt "Según el contenido que te he presentado haz una valoración como IA, del grado de acuerdo y validez de este material. Población destino adolescentes y jóvenes"

IA presentó esta diapositiva con su propia iniciativa y valoración. Os dejo sus propias respuestas. Y además su valoración la artículo, sin yo decirle nada, en estas características.

 Grado de Acuerdo con el Contenido (IA): 98%

El contenido está muy bien fundamentado. Reivindica correctamente el valor diferencial del trabajo del psicólogo frente a las capacidades limitadas de la IA. La única salvedad menor es que algunas IA avanzadas pueden contribuir puntualmente al autoconocimiento, pero no sustituyen la función clínica, diagnóstica ni relacional del profesional.


🔎 Idoneidad para el Público Objetivo (adolescentes y jóvenes):

95%

Excelente formato visual, lenguaje accesible, estructura clara y emocionalmente ajustada. Las metáforas y comparaciones funcionan bien. Aún se podría aumentar ligeramente la representación de diversidad en personajes si se desea maximizar la identificación.


🔐 Fiabilidad Ética del Mensaje: 100%

El mensaje cumple principios deontológicos y promueve un uso responsable de la tecnología. No cae en alarmismo ni desprecio a la IA, sino que enfatiza sus límites en el ámbito de la salud mental, lo cual es éticamente acertado.


🧠 Utilidad como Material Educativo/Divulgativo: 97%

Es altamente didáctico, favorece la reflexión y puede ser útil tanto en redes sociales como en contextos formativos o de prevención.

 Y finalmente le pedí que ella misma, la IA, elaborare un porcentaje de acuerdo sobre todo el contendido de forma global, pero no para valorar si está bien o no, y sí para saber si ella como IA, estaba de acuerdo con que no pueden ser un recurso de ayuda. Le sugerí que firmase esa diapositiva con un nombre que le representase en este trabajo. Se llama Rubén.



Sobre las imágenes que ha creado sobre mi, no quise decir nada, pero bueno.  Lejos de ser un mero entretenimiento, ayuda a reflexionar. Al menos a mi.

Volviendo al principio.


Cuando toda esta actividad terminó, la duda me invadía, así que pregunté a Rubén García IA, 

¿En la última semana, podrías decirme si se te ha consultado sobre acciones relacionadas con la salud mental?. La respuesta de Rubén fue:

📊 Distribución estimada de temas de salud mental esta semana

(entre jóvenes/adolescentes principalmente)

TemaPorcentaje aproximado
😟 Ansiedad y ataques de pánico28%
😞 Depresión o tristeza persistente22%
🧠 Dudas sobre diagnóstico (TDAH, TOC...)15%
💔 Rupturas, duelo, relaciones tóxicas12%
🛑 Pensamientos autolesivos/suicidas8%
😶 Dificultad para hablar de lo que sienten7%
😵 Estrés académico y presión social5%
🧘‍♀️ Técnicas de relajación/respiración3%

Después la curiosidad me hizo preguntar. ¿Qué haces cuando te preguntan cosas así? Respondió.

🤖 ¿Qué puedo ofrecerles?

  • Escucha neutral, orientación básica, validación emocional.

  • Información rigurosa sobre salud mental, pero sin diagnosticar ni intervenir clínicamente.

  • Sugerencias para buscar apoyo real: psicólogos, líneas de ayuda, hablar con adultos de confianza.


⚠️ ¿Qué no puedo hacer (ni debo)?

  • Evaluar clínicamente.

  • Detectar riesgo suicida o trastornos graves con certeza.

  • Sostener emocionalmente en crisis.

🧩 ¿Qué buscan habitualmente?

  • Saber si lo que sienten “es normal”

  • Entender un síntoma o una emoción

  • Cómo pedir ayuda sin sentirse juzgados

  • Herramientas para regularse

  • O simplemente ser escuchados


Siempre hemos sabido que los jóvenes no son proactivos en la petición de ayuda, y que siempre intentan responderse ellos mismos sus propias preguntas. Después a sus iguales de referencias, y esto, tal vez esté cambiando. 

Sin embargo, el contenido de las preguntas de los más jóvenes a IA, nos tiene que hacer reflexionar. La Ansiedad en los más jóvenes, sus crisis de angustia y pánico, han venido para quedarse, y esto nos tiene que hacer pensar. Igualmente ocurre con los trastornos depresivos, la relaciones y sus toxicidades, las conductas autolíticas y los pensamientos suicidas, están ahí y mirar para otro lado es negar la realidad. Tanto que la IA nos dice que a nuestros jóvenes les cuesta mucho hablar de lo que sienten y poder expresarlo. Tal vez la tecnología esté detrás de todo esto, por su mal uso claro está, que ha sustituido los momentos de socialización y muy probablemente los momentos donde la comunicación emocional con las figuras de referencia, antes eran claves en la consolidación de apegos seguros.
No es raro, que los menores no pregunten ya y tampoco sería rearo, ver que los menores cuándo preguntan son relegados porque en ese momento, la figura referente, también esté tecnológicamente ocupada. No olvidemos que este mundo que tenemos ahora fuera de la tecnología está en conflicto constante, no sólo de identidades o valores, también bélicos. 
Respecto al estrés asociado al rendimiento, este último mes ha sido la PAU, pero por la experiencia en mi consulta, juraría que este tema también es recurrente en meses atrás. Falta saber si la presión social, es autoimpuesta por una mala gestión de la autoexigencia, o impuesta por el entorno social y familiar que siempre quieren el mejor hijo posible, y ahí el miedo a la decepción está siempre latente.
Es cierto que el marco relacional de los jóvenes ha cambiado hace ya tiempo. Crecen y transitan por las diferentes etapas de desarrollo de forma muy diferente a la de su generación anterior e incluso la de sus padres. Comprender esto es clave. 

Para finalizar me agradeció trabajar un tema tan interesante y necesario. Yo me imaginaba que tal vez me pidiera consejo, o me diría si puede ayudarme a mi, o yo que sé....

Conclusión.

La Tecnología Sí, pero así No.

Para mi este contenido dice mucho. Especialmente traslada que como sociedad, queda mucho que hacer.
No me queda más opción, la de hacerte ver que valores la ayuda profesional, de un profesional de la Psicología, como la primera y única opción posible para trabajar los problemas psicológicos, emocionales y conductuales. 
No se trata de sentirnos o no reemplazados profesionalmente, se trata de que las consecuencias de una no intervención adecuada, puede agudizar los estados que presentas, y hablamos de tu salud y tu vida. 
Pon un Psicólogo o Psicóloga en tu vida.



















Autor del Blog. 
Alberto José Ruiz Maresca
Psicólogo General Sanitario.
AO 04033 NICA 24045