miércoles, 14 de septiembre de 2016

SEXUALIDAD COMO ELEMENTO REHABILITADOR

La sexualidad y las relaciones sexuales pueden ser un indicador del estado físico y mental de la persona. En las enfermedades crónicas con alto impacto sobre la persona, en ocasiones la presencia o ausencia de las relaciones de sexuales es considerado como un factor bienestar físico y emocional de la persona, de ahí que sea una pregunta tipo a realizar en los cuestionarios, escalas, autoinformes, entrevistas, etc. que detectan algún problema en el estado emocional y psicológico de la persona. Por tanto la disminución y eliminación de la respuesta sexual, del acto sexual, propio o compartido, en la persona y en la pareja puede ser considerado como un factor predictor que nos haga suponer que algo no va del todo bien, pese a creer que sí.

Hemos visto ya en tres entradas anteriores, hombre, sexualidad y esclerosis múltiple, La Sexualidad, sus formas, sus mitos y sus placeres y tardo más en llegar a mi orgasmo, ¿es normal? diversos aspectos que o bien conjuntamente o bien por separado afectan de una forma u otra a la sexualidad de la persona afectada y por tanto a la sexualidad que esta pueda vivir en pareja. 
Sin embargo es un tema que genera inquietud y preocupación constante respecto, y así me lo han hecho saber por diferentes vías las personas afectadas.

Por este motivo intentaré abordar en esta entrada la sexualidad y las relaciones sexuales desde el punto de vista de su práctica como elemento rehabilitador, tanto para la persona afectada como para la pareja. Actualmente estamos trabajando en un artículo que publicaremos como entrada, y que relacionará la rehabilitación del suelo pélvico y la mejora de las relaciones sexuales, entre el equipo de fisioterapia de AGDEM y yo mismo. Muy pronto podréis leerlo.

Sin embargo esta entrada versará sobre qué causas nos hacen relegar la sexualidad a un segundo plano, una vez diagnosticados de esclerosis múltiple.


¿Qué nos hace dejar de ser sexualmente activos?

Si nos acogemos a definiciones de sexualidad, eonctramos que es: conjunto de características físicas y psicólogicas propias de cada sexo (acepción primera) o Conjunto de actividades y comportamientos relacionados con el placer sexual (acepción segunda.
 
La sexualidad es una forma, quizás la más intensa, de interacción social entre dos personas. Es por tanto un comportamiento social que corresponde a la esfera más intima de las personas, y que en esa preciso entorno de intimidad, puede provocar la manifesación de comportamientos que no se ejecutarían en otro entorno de socialización. 
La sexualidad es por tanto, todos aquellos comportamientos que desplegamos en una esfera íntima y que con presencia o no de órganos sexuales implicados, permiten una interacción persona a persona íntima, personal y afectiva, entendiendo por afecto el componente conductual que se ejecuta como expresión a un sentimiento que a su vez surge de una emoción. Es importante no atribuir la sexualidad de forma exclusiva a la presencia o no de interacción con implicación de los órganos sexuales. 

Imagen del Edén Negro "Necesito Tus Besos"
Un beso es el mejor ejemplo, para hacer comprender que la expresión de la sexualidad supera a la conducta sexual, aunque puede llegar a formar parte de ella. Por tanto, debieramos también desterrar el componente asociado de forma irremediable, de que la sexualidad implica desnudez. No forma parte de ella necesariamente, pero puede llegar a formarla.

De forma que siempre, de una forma u otra, con nuestra pareja, sea estable o no, nos hemos comportado, a través de miradas, caricias y besos de forma intensa, expresando por tanto nuestra sexualidad y actuando sexualmente en una esfera íntima, personal e intrasferible. 

Resalto en el párrafo anterior la diea de "con nuestra pareja" porque sigue siendo la presencia de ésta la clave para entender en muchas ocasiones que somos personas aún con una sexualidad activa. Esta idea hay que superarla, pues la sexualidad y las relaciones sexuales, no son o no deben considerarse como exclusivas entre dos o más personas, sino que pueden contemplarse como una forma propia de interacción de la persona consigo misma a través de la interacción con su propio cuerpo. Esta idea asociada a la masturbación, sea femenina o masculina, sigue siendo un gran escollo social a superar. De forma que casi siempre que preguntamos por la sexualidad, por las relaciones sexuales, la presencia de otra persona es clave para recibir una respuesta afirmativa, desestimando o sacrificando la vivencia de nuestra propia sexualidad, lo que hemos llamado sexo propio o no compartido. Y destacaremos esta idea, ser sexualmente activos uno mismo, para  comprender que conocer nuestra nueva sexualidad surgida a partir de nuestro diagnóstico, es clave para poder preservarla y por tanto para ser personas aún sexualmente activas.

Sin embargo y a pesar de todo, como hemos visto ya en otras entradas, el impacto psicológico y emocional del diagnóstico de enfermedad de esclerosis múltiple, es de alta intensidad. Y esto sugiere que no sólo hay que sobreponerse a las manifestaciones físicas de la enfermedad, sino también a las manifestaciones derivadas de la medicalización y de la interferencia psicológica y emocional, además de la social. Por tanto que la sexualidad y el sexo siga siendo importante, es cuánto menos, en una fase inicial para la persona afectada, cuanto menos secundario. Sin embargo, perpetuar este rol de secundario, deja caer en el olvido, y por tanto deteriora las relaciones sexuales y la sexualidad de la pareja, a la que se accede, de vez en cuando y casi siempre pensando en la otra persona (ya ha pasado mucho y no vaya a ser que...) en lugar de una o uno mismo como persona afectada. 

Si intentamos desgranar un poco, las clave de cada una de esas tres dimensiones, más destacadas por las personas afectadas por esclerosis múltiple, encontraremos los siguientes aspectos como los más mencionados, lo que implica que pueden existir otros que no se recojan a continuación.



Un aspecto a considerar en esta dimensión física del impacto es la planificación de un embarazo. Tema que por su importancia y dimensión será tratado como entrada única y monográfica próximamente.

Desde el punto de vista de los Síntomas Físicos que interfieren en la vida de la persona, y por tanto en su componente social, es preciso destacar que dichos síntomas son en parte los causantes de las alteraciones en el autoconcepto que se detallarán más abajo. Así no podemos percibir cómo único e invariable cada una de estos "impactos" sino que es preciso destacar su influencia en el resto de dimensiones de la salud, la social y la psicológica.

La Fatiga física, asociada a la incontinencia y a la estipticidad son los factores físicos que más inciden en el componente emocional de la sexualidad, haciendo que la persona perciba que la enfermedad esté llegando a influir en la esfera más íntima y personal.

Pero desde el punto de vista físico, tal y cómo hemos expuesto en las entradas anteriores citadas arriba, los cambios en el funcionamiento genital y en los tiempos que la respuesta genital pueda provocar son el factor más importante. Sin embargo hablar de esto, ya no sólo con la pareja, sino con especialistas incide notablemente en la autoestima y en el autoconcepto de la persona afectada, siendo estos los factores que más influyen en la ausencia de las relaciones sexuales.
  
Desde el punto de vista social, el impacto que la enfermedad genera en la vivencia de la sexualidad y de las relaciones sexuales, comprende además dimensiones de la propia esfera psíquica y psicológica. Los que más se han recogido son los siguientes.
Desde el componente social, la pérdida de amigos por el diagnóstico, el aislamiento social, y la ruptura en ocasiones de la pareja por la presencia de la enfermedad son los factores sociales de mayor calado. Obviamente, alguien que pierda los amigos por estar diagnosticado de una enfermedad crónica, ha de sufrir irremediablemente, de forma que al igual que en el plano físico, el componente social no puede desvincularse como factor que influye en los "impactos físicos y psicológicos" sino todo lo contrario, lo puede agravar. Pero si a nivel social tenemos que destacar un factor, la culpabilidad y el sentimiento de inutilidad son los más nombrados como responsables del abandono de la conducta sexual. Y son citados bajo frases como "ya no sé ni como se hace, realmente lo hago por él, ya no hago lo que hacía antes, no es que fuese...pero lo hacía yo. Obviamente a nivel psíquico esto pasa factura.

Respecto a las consecuencias del impacto psicológico como factores que interfieren en la sexualidad y las relaciones sexuales, tenemos, entre las más comúnmente expresadas, las siguientes:

Los trastornos de autoestima (no sentir aprecio por uno mismo porque mentalmente se rechaza la imagen física y psíquica que tenemos de nosotros), rechazar la imagen corporal de nuestro propio cuerpo, debilitado por la enfermedad, brotes, su progresión o la propia medicalización (cortisona), los estados de nostalgia, incomunicación, estrés son los componentes emocionales que más peso tienen.

Además son factores reconocidos abiertamente para justificar la ausencia de relaciones sexuales, justificándolas como normal, es decir, bajo ese estado, es normal no tener sexo; ¿o no? Sin embargo cuando usamos la figura espejo, cuando hacemos ver a la persona por un momento que se ponga en el lugar de la otra persona, bajo la idea de que por un momento se imagine sana y afectada su compañera, (pruebas de realidad) la persona entiende que bajo ese estado, haría lo posible por ayudar a su pareja a mantener relaciones sexuales, si siempre han formado parte natural de su convivencia. Pero cuando la prueba de realidad finaliza y la persona afectada es consciente nuevamente de su estado, se rechaza justificadamente la idea de vivir la sexualidad. Otra cosa muy distinta es la idea "de cumplir para o con la pareja, pero por mi no lo haría" 

Las alteraciones sexuales,  tienen una repercusión vital en la persona, no olvidemos la edad epidemiológica de la esclerosis múltiple, adultos jóvenes. Nuestro último trabajo con 102 cuestionarios, recogió que entre 30 y 40 años representaban el 75% de la muestra.

En el caso de la mujer, pasar de tener orgasmos y vivirlos a no tenerlos o intentar evitarlos por si la incontinencia urinaria aparece (por citar un síntoma), hace abandonar la respuesta sexual y por tanto la relación sexual que se estaba dando, por ejemplo. Sin embargo abandonar antes de terminar condiciona un nuevo aprendizaje de la respuesta sexual.

En el caso del hombre, la anorgasmia significa que la relación no está terminada, por lo tanto no es placentera y aprenden a desarrollar conductas de evitación para no exponerse a la no eyaculación, cosa que ocurre también con la eyaculación precoz. 

En el caso de la impotencia, en el hombre afectado que no está siendo tratado por esta alteración, no tener relaciones sexuales implicaría no ser conscientes de una realidad. Esto ocurre porque los hombres, afectados o no, asocian su capacidad de mantener relaciones sexuales placenteras basadas (en la idea arcaica y errónea) en la capacidad de satisfacer a la mujer, y esto implica la idea de poder mantener el pene erecto para lograr cuanto más tiempo mejor, la penetración. 

Sin embargo, el sexo coital, la penetración no es siempre la opción sexual más placentera, Es por tanto necesario, imprescindible descoitizar la relación sexual. La impotencia puede revertirse con ayuda médica, por tanto consultar al especialista es la primera opción. Pero esto también tiene su repercusión emocional. Pasar a tomar pastillas, por ejemplo, para poder tener erecciones, influye necesariamente en el componente psíquico del hombre y en lo que él cree que pareja pueda pensar de él.

Dada toda esta red de interferencias que la persona puede sufrir a consecuencia de su diagnóstico, es preciso comentar que no siempre se sufren, es lógico pensar que la sexualidad no sólo se vea alterada sino doblegada a ese segundo plano de prioridades en la vida de la persona afectada. Sin embargo, es preciso destacar la importancia del componente rehabilitador de la sexualidad en la salud integral de la persona, de forma que si la sexualidad mejora, aunque sea poco, la persona mejorará proporcionalmente a la normalización de su sexualidad. Antes de explicar cómo lograr esto, pasaré a detallar algunos de los aspectos referidos en los gráficos expuestos.


Pese a todo lo expuesto anteriormente son más las personas, parejas o no, que tienen preservadas en alguna medida sus relaciones sexuales y esto es un factor que sí hay que considerar.

¿Cómo mantener la sexualidad activa si soy una persona afectada por la enfermedad?

1. Abrir la mente hacia el placer de tu sexualidad y del sexo.
2. Entender que la sexualidad forma parte de ti y por tanto de tu proceso rehabilitador. Es necesario e imprescindible comprender que la sexualidad, no ha de ser relegada a un plano intrascendente de tu vida, pese a tener o no pareja. 
  1. En el caso de no tener pareja, es recomendable para vivir sexualmente activa o activo comprender que la interacción entre tu propio cuerpo y tú es además de algo normal, algo sano. La masturbación ya sea coital en ellas, o mediante estimulación del pene en ellos, tiene que superar la idea de que ejercitarla está asociada al vicio, pecado o simplemente que es menos placentera que cualquier otra forma de vivir sexualmente. En la medida de lo posible haz uso de los mecanismos que a día de hoy están diseñados para sobreestimular y mejorar la masturbación, pues te ayudarán a llevarla hasta el final. En este sentido, en el caso de la mujer, la fase de excitación se hace más extensa de lo habitual por consecuencias propias de los impactos referidos anteriormente. Así una forma de no abandonar es complementar la masturbación con estimuladores clitorianos o intra-vaginales que te ayudarán sin esfuerzo a mantener activo el centro placer y la estimulación genital. Si mantienes relaciones sexuales coitales, de forma normalizada, sin pareja, haz uso de los métodos barrera y además ayúdate de los lubricantes que pueden serte útiles para aumentar la percepción y por tanto el placer.
  2. En el caso de vivir en pareja. Es recomendable hablar de las inquietudes, comunicar nuestros deseos y participar de la solución para la puesta en práctica de los mismo. Para ello, haz girar tu forma de mantener las relaciones sexuales. Así de focalizar una relación basada en el coito y la penetración, hemos de pasar a complementarla con la estimulación del cuerpo (erotización) mediante las caricias, besos etc y de la mente mediante la fantasía de lo que se desea. La estimulación compartida, masturbación ayudará a ello. El sexo y la sexualidad no ha de ser focalizada sobre una sola forma de ejecución, ya que si esto ocurre (modelo coital (relación con penetración)) entonces sí abandonaremos las relaciones sexuales por las interferencias citadas en este artículo.
3.  La Sexualidad más allá del acto sexual. Una buena forma de volver a comprender la importancia de la sexualidad en la vida de la persona y de la pareja, es hacer a ésta importante. Para ello es imprescindible que tu pareja conozca tus deseos (no esperes que los conozca porque viva contigo), así como tus miedos e incertidumbres. Habla del sexo abiertamente con tu pareja, de tus necesidades, de lo que te gusta y de lo que por el momento quieres dejar aparcado, pero hazle saber por qué. 
Entender la sexualidad más allá del acto sexual implica establecer un nueveo lazo de complicidad entre la personas que compartirán íntimamente sus cuerpos. Para ello te sugiero el siguiente esquema que hemos desarrollado y generalmetne con beunos resultados, para recuperar las relaciones sexuales entre la pareja, basado principalemnte en la exploración y el ejercicio de percepción y erotización del cuerpo.
En este sentido, habitualmente acordamos dos días a la semana para desplegar los ejercicios que proponemos. Supongamos por ejemplo que hemos elegido martes y sábados. Es importante saber cuándo trabajaremos sexualemnte nuestro cuerpo, pues eso además te alivia la incertidumbre de que en un momento determinado de la semana, tu pareja te pregunte si te apetece, o viceversa.
De forma que para dos días semanales, este sería el plan de trabajo para un mes. Lo que se expone a continuación es recomendable que sea puesto en práctica bajo supervisión de un profesional como forma terapéutica.

Para la primera semana.
  • Estimulación erógena del cuerpo. En este ejercicio, se puede usar cualquier método que permita erotizar a la persona que reciba la estimulación (generalmente la persona afectada). El beso, la caricia, los susurros, un cubito de hielo por la espalda, un plumero... cualquier cosa vale. Sin embargo hay una condición indispensable que cumplir. No se puede erotizar la parte genital del cuerpo de la persona que recibe el masaje y además este ejercicio no puede terminar ni con masturbación y mucho menos con eyaculación, independientemente de que el cuerpo haya respondido satisfactoriamente. Se trata basicamente de volver a conocer cómo reacciona nuestro cuerpo, sus tiempo y sus zonas de mayor sensibilidad erógena. Este ejercicio se hará sobre cada miembro de la pareja durante al menos 30 minutos.
  • Estimulación erógena del propio cuerpo para personas sin pareja. Es exactamente igual que el anterior, incidiendo que no se puede provocar estimulación genital. Su duración es de 20 minutos.
Para la segunda semana.
  • El ejercicio a desarrollar es una estimulación masturbatoria. Se trata por tanto de realizar todo lo que el primer ejercicio conlleva más una sobreestimulación genital que provoque la masturbación, pero no la eyaculación. Es importante cortar el ejercicio antes de que la fase eyaculatoria sea irremediable. Se trata básicamente de establecer cuánto es de intenso el deseo irremediable de finalizar. Enseñaremos por tanto al cuerpo y la mente que aquello que nos da placer nos gusta y deseamos finalizarlo. No hay eyaculación y tampoco hay penetración. Solo masturbación. Además es recomendable que la masturbación sea practicada por la pareja siguiendo las instrucciones de de la persona sobre la que se practica para conocer realmente qué, cómo y dónde recibe más placer. La estimulación para la masturbación puede producirse de múltiples formas, incluyendo el sexo oral, felación o cunilugus. 
Para la tercera semana.
  • El ejercicio consistirá en sumar los dos primeros, estimulación más masturbación y completarlo con la fase eyaculatoria de la respuesta sexual. Por tanto se puede dar estimulación, masturbación y eyaculación pero no penetración. A veces este deseo de penetración es irremediable por ambos sexos, pero es recomendable si deseas seguir el calendario, dejar la penetración para la última semana.
Para la cuarta semana.
  • Se incluyen los tres ejercicios precedentes, con la idea de poder incorporar la penetración, como parte integrante. Esto significa que no necesariamente el ejercicio ha de finalizar con penetración más eyaculación, es más se recomienda incorporar la penetración en las partes medias del ejercicio, cuando la vagina presente buena lubricación que nos avisa además de que la parte de estimulación ha sido realizada satisfactoriamente, y no finalizar con ella. Recordar que la penetración es tal vez, el ejercicio sexual más placentero para el hombre no así para la mujer. De forma que si la persona afectada es la mujer, se recomienda no finalizar con penetración y sí con masturbación que garantizará mejor la posibilidad de orgasmo. 
 Se sugiere y se recomienda que finalizado cada uno de los ejercicios, la pareja hable sobre cómo le ha ido, que ha percibido y que no. Para ello es imprescindible que hablar de sexo en pareja no es poner nota a cómo lo hace la otra parte

4. Cuando trabaje mi sexualidad, física y mentalmente tengo que estar ahí. El deseo sexual se ve interrumpido muchas veces por distractores que obedecen a factores ansiógenos que distraen a la persona del ejercicio que obtiene por obtener placer, es como si gozar no fuese importante. Es muy importante elegir el momento para vivir sexualmente la sexualidad de cada uno. Para ello cuando todo se ponga en marcha, has de concentrarte en que en ese momento no hay nada mejor para ti. Centra tu energía mental en descubrir, en dejarte hacer y disfrutar de ti y de tu cuerpo y erradica de tu pensamiento cualquier atisbo de inquietud. No se trata de que salga bien, sino de que el ejercicio debe finalizar.

5. Vive tu sexualidad y práctica el sexo por ti. No sirve de nada planificar actividades sexuales porque creas que tienes la necesidad de satisfacer a la otra persona. Todo lo contrario, si haces eso, el punto 4 se dará plenamente en ti, estarás ahí en cuerpo y no en "alma". Tu sexualidad es tuya y te pertenece a ti. Por tanto tú eres la responsable, el responsable de la gestión casi en el 75% de tu propio placer, lo que significa que por mucho que haga otra persona sobre ti, si tú no deseas darte placer y disfrutar de ti misma, la otra persona no logrará nada.

6. Elije bien cómo, dónde y cuándo lo vas a hacer. Es importante saber que cuándo la relación sexual se produzca, el momento apropiado para desarrollarla te garantizará el tiempo necesario para intentar finalizarla correctamente, o al menos intentarlo. Hay muchas posturas, y dada el componente que existe asociado a la Fatiga, se recomienda desarrollar posturas, al menos en un principio que generen un escaso gasto energético y que además por la posición nos permitan disfrutar al máximo del órgano sexual de nuestra pareja. Estas son un ejemplo.

De bajo gasto energético para él

De bajo gasto energético para ella

De bajo gasto energético para ella

De bajo gasto energético para ella


¿Qué puedo hacer si manteniendo relaciones sexuales los síntomas aparecen y no me dejan terminar?

  1. Intentar reaccionar con normalidad. Es muy importante que el síntoma que aparezca, no haga finalizar fortuitamente la relación que se esté manteniendo. Es recomendable continuar una vez remita, pero si el tiempo que ha transcurrido es mucho y la relación se ha venido abajo, es recomendable interactuar físicamente con la pareja (si se tiene), mediante abrazos, besos, caricias, o incluso comentarios de cómo se estaba desarrollando todo. 
  2. Evitar enfadarse, cabrearse. Hacerlo implica generar auto frases, que de forma automática te llevarán a auto instrucciones del tipo (para una vez....ya no lo hago más, vaya mierda....) Cabrearse implica asumir la culpa de la interrupción, cosa que no es cierta por un lado y por tanto asumir la responsabilidad de que todo se haya visto finalizado con la consiguiente carga emocional sobre la autoestima e imagen corporal.
  3. Siempre que la aparición del síntoma lo permita, continuar con la relación.
  4. Es posible que nuestras relaciones sexuales no salgan bien al principio, por eso mismo has de persistir y entrenar a tu cuerpo a estimularse física y mentalmente.

Casi siempre cuando comemos, somos conscientes de cómo o cuánto nos ha gustado la comida, de si nos ha salido mejor o no, de si estaba salda o sosa, etc. El mismo proceso ha de existir con tu propia sexualidad. Terminar una relación es importante. Permite conocer cómo tu cuerpo y tu mente se han sentido ante la misma. Terminar no implica terminar sexualmente, esto es, con un orgasmo. El orgasmo es una parte más de la relación y no necesariamente ha de ser la última. Habitualmente hemos aprendido que el orgasmo es la parte final de la relación porque en ella se percibe la mayor sensación objetiva de placer. Sin embargo, finalizar la relación implica ir más allá del mero orgasmo, que en ocasiones puede que no se de. Terminar por tanto, implica comunicarse con la pareja sobre cómo ha ido todo, o con uno mismo a través de la toma de conciencia del estado real que se tiene en ese momento. Hablar del sexo, hablar de cómo el cuerpo ha reaccionado y respondido, hablar de cómo me gustaría la próxima vez, y que podrías hacer para que me guste más a mi y a la otra persona es finalizar correctamente la relación, pues comunicarse emocionalmente a través de cómo se vivencia la sexualidad en la intimidad, es un núcleo de complicidad que sin duda repercute positivamente sobre todos los criterios de salud, que anteriormente fueron expuestos como factores de riesgo.

Para finalizar os dejo este vídeo, realizado para la escuela de pacientes, donde se trabajó la interferencia de la enfermedad respiratoria en la respuesta sexual. El vídeo, salvando el componente introductorio de la enfermedad respiratoria, el resto es generalizable para todas las personas, hombres y mujeres.
Tan solo recordaros que próximamente trataremos la rehabilitación del suelo pélvico como parte esencial de la rehabilitación en las relaciones sexuales, de mujeres y hombres afectados por esclerosis múltiple.



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Autor del Blog y de la entrada
Psicólogo General Sanitario
NICA 24045 Nº Col AO 04033.
AGDEM

    lunes, 29 de agosto de 2016

    SÍNTOMAS PSICOLÓGICOS Y EMOCIONALES ASOCIADOS A LA ESCLEROSIS MÚLTIPLE: APATÍA

    Casi siempre nuestro deseo de lo que queremos hacer en un día se ve frustrado por nuestras intenciones reales sobre lo que hemos logrado hacer al final del día. En ese proceso, lo que nos propusimos hacer, y lo que realmente hicimos, inciden varios factores. Un de ellos es la apatía. Un proceso psicológico y emocional, asociado a estados psicológicos que provocan la inactividad, bajo la creencia de que dicho estado, está provocado por ausencia de motivación sobre lo que teníamos que hacer. 
    Intentaré explicar ese proceso relacional, y hacer ver y espero que comrpender cómo la motivación y la apatía, en ocasiones son procesos totalmente independientes sin influencia uno en el otro.

    Apatía: Estado Psicológico.

    Es seguro que tengas tu propia definición de apatía y que incluso, comprendas realmente el significado de la misma y des por sentado que este estado se da tal cual en ti, en aquellas ocasiones en las que emocionalmente no estés del todo bien.

    Nos basaremos en esta definición por ser completa y recoger todos los componentes que interactúan en este proceso. La apatía es un término expresado y utilizado en el ámbito de la psicología, ya que se refiere a un estado de ánimo en el que un individuo muestra o refleja falta de emoción, de motivación o de entusiasmo por los acontecimientos o personas de su ámbito cotidiano. Del latín “apathia” hace referencia a la falta de fuerzas, desgana, a la indiferencia y la propia desidia, entendiendo que todos estos términos se vinculan al estado de ánimo en el que una persona no quiere hacer nada, esta a la deriva, o sencillamente le da igual lo que pueda o no ocurrir en su alrededor.

    La apatía será por tanto un estado en el que la persona, emocional, motivacional y psicológicamente se encuentra sin rumbo, a la deriva, asociando esa pérdida de rumbo a estados emocionales y por tanto al estado de ánimo de la persona.

    Pero si traducimos este término de forma operativa, no podemos quedarnos solamente con un estado de desgana o desinterés, pues asociarlo solamente a esto, nos hace que la apatía se convierta en algo extremadamente etéreo y por tanto con poca capacidad de reacción sobre ella.

    En el ámbito de la Psicología, la apatía la asociamos, al menos yo, a un estado que con base emocional, general no sólo la inacción, sino la ausencia en un proceso de toma de decisiones. Es por tanto un estado que perpetúa la toma de decisiones y por tanto genera a su vez, que lo que se tenga que realizar, sea motivacionalmente atractivo o no, no se haga. Pero que en un momento concreto no se haga una coasa, no significa que no tenga que hacerse más tarde de forma irremediable. La apatía por tanto, retrasa nuestras acciones porque motivacional y emocionalmente no nos encontramos con fuerza o energía para desarrollarlas, fuerzas y energías que no son sólo físicas sino también psicológicas.

    Retrasar por tanto decisiones que más tarde o temprano tendrás que ejecutar o hacer, es el primer criterio a valorar para establecer que una persona puede estar bajo un estado apático. Pero además, si esa falta decisional, también repercte en aquellas acciones que además implican responsabilidad sobre uno mismo o los demás (trabajar, medicarse, cuidarse, ver a los amigos....) tendremos un segundo criterio. Y si eso se generaliza a las situaciones de las cosas que hasta este momento te gustaban, eran realmente atractivas para ti, y ahora no tienes ganas de realizarlas o hacerlas, entones estaremos ante el tercer criterio. La característica esencial de la apatía, es que los tres criterios anteriores se establecen bajo un estado mental, es como si tu pensamiento fuese "ahora me tengo que poner a ..." y decidiese no hacerlo. Ese pensamiento es la clave.

    ¿Qué significan estos tres criterios?

    La presencia de estros tres criterios, y considerando la definición dada, significa que la persona se encuentra bajo un estado emocional que altera el estado anímico. Por tanto, ha de valorarse cómo resulta de vulnerable el estado anímico y bajo que criterios o factores resulta ser alterado el estado de ánimo.

    Esquema gráfico. Apatía como parte de.
    Así, la apatía como estado en sí, es la punta de un iceberg, es lo que podemos ver, pero denota que algo más grande y profundo está ocurriendo.

    La apatía por sí sola carece de significación emocional y psicológica y ha de ser considerara como parte de algo más.

    De forma que la apatía nunca viene sola, y por sí sola, además no representa en sí nada. Dicho de otro modo, la presencia de un estado apático es significativo de la existencia de un estado emocional donde el estado anímco se encuentra alterado. Por tanto la apatía es sintomático de un estado depresivo.

    Conocer el significado nos ayuda a comprender lo que sucede, pero entender qué causas son las que generan dicho estado, en este caso apático, nos ayudará a saber realmente qué posibles consecuencias tendrá en nuestro comportamiento y por tanto en nosotros mismos.

    Es por ello, que ante un estado apático, es imprescindible conocer algunas variables que puedan explicar cómo de estable es  o no la alteración, trastorno, problema emocional y psicológico que esté produciendo.

    La Apatía. Un Síntoma Predictor.

    La mayoría de las enfermedades crónicas una vez que debutan y alteran el estado de salud de las personas afectadas, sea cual sea la enfermedad, acaban alterando en alguna medida y en ocasiones con alta intensidad, la Vida en sí de las personas y sus familiares. Asumir esta realidad, por dura que parezca y simple a la hora de ser escrita, es cuando menos, muy difícil para la persona. Términos como aceptación, asimilación, convivencia adquieren ya no un valor terapéutico, sino un signifiado casi de repudio por ser sobredimensionados por estar sobre-usados por todas las personas para hacer ver a la persona afectada, que lo importante no es la enfermedad, sino seguir viviendo.

    De forma que cuando la enfermedad física aparece, en nuestro caso la esclerosis múltiple (aunque pudiera ser otra) es normal, además de lógico, pensar, suponer y esperar que la persona afectada genere estados emocionales y psicológicos alterados, que probablemente no hubiese pasado o conocido si no hubiese estado afectado por una enfermedad crónica. A este proceso de afectación psicológica y emocional se le conoce como Trastornos Psicológicos Asociados. Suele ser muy frecuente, casi en la inmensa mayoría de las personas, que cuando estos estados emocionales asociados aparecen, la persona no los identifica bien, no porque no los sienta, sino porque se centra en contrarrestar la interferencia de los síntomas físicos que percibe, los de su propia enfermedad.

    La apatía es por tanto un síntoma de uno de esos procesos psicológicos asociados. Es por esto que cuando se detecta, es preciso conocer si es un estado temporal y se convertirá en un síntoma persistente y por tanto en un indicador de que algo más está ocurriendo.





























    De forma que cuando algo novedoso aparece, aunque sea algo aparentemente tan simple como la apatía, tendemos a restarle importancia justificando que "es normal que no tenga ganas, ¿acaso tú sí las tendrías" Esta suele ser la respuesta más común con la que me encuentro en la consulta de la Asociación Granadina de Esclerosis Múltiple, AGDEM. Así es cómo habitualmente se sobre-entiende que estar afectado de esclerosis múltiple, afecta a la motivación, a la falta de ganas y por lo tanto al hecho de que ahora hacemos menos cosas que antes, pero ¿es normal, no?

    La apatía es algo más que eso. No es solamente tener menos motivación por hacer cosas, o no tener ganas por hacerlas, es mucho más que eso. Es una estructura de pensamiento que empieza a asentarse en la mente y que de forma anticipada te predispone a "sacrificar" todo, bajo un estado emocional de inacción (ya se pasará, ya lo haré, para qué si...). Lo importante, lo verdaderamente importante de una estructura mental nueva, es que tiene la capacidad de generar formas nuevas de pensamiento, y por tanto, la mente buscará siempre esta nueva forma de pensar antes de buscar otra que provoque un sacrificio, una obligación, una necesidad de hacer algo, nos motive o no. La Mente como suelo decir muchas veces, aprende muy rápido, y se vuelve perezosa en muy poco tiempo, sin necesidad de aprender, de forma que cuando menos los esperes, tu mente habrá aprendido perezosamente a ser apática y todo lo que antes tenías en tu vida, ahora se sacrifica sin más.

    Criterios a considerar en la apatía como predictores de estados depresivos.


    Por tanto un estado apático estable y con cierta persistencia en el tiempo puede ser indicador de un estado depresivo que habría que evaluar. La Depresión, un trastorno emocional y psicológico asociado al padecimiento de enferemedades crónicas. Como Trastrono la Depresión ha de entenderse como un conflicto emocional entre lo que la mente percibe de su realidad (la enferemdad) y la realidad que hemos perdido y que es la que deseábamos, queríamos y vivíamos, (La vida antes del día D).

    Qué otros síntomas pueden derivarse de un estado apático que se mantenga en el tiempo.

    Permanecer bajo un estado apático implica que la estructura de pensamiento de la que antes hablé cada vez más se generaliza a todas las situaciones, conocidas o nuevas en tu vida diaria y por tanto en tu día a día. Si ese estado se mantiene, la apatía generará nuevos problemas, síntomas que unido a este consolidarán el estado depresivo.

    1. Estado de indefensión. Da igual lo que haga, no servirá para nada. Nada me devolverá mi estado anterior. Principalmente intenso en la fase de reactividad y negación de la enfermedad.
    2. Problemas de comunicación emocional. Para qué...Tal vez me escuche, pero no se hace una idea de cómo me encuentro. Mejor no preocuparla. Lo paradójico es que cuando preguntamos si la situación fuese a la inversa ¿te gustaría saber cómo se siente tu pareja? la respuesta es Sí.
    3. Anulación en el proceso de decisiones. Este estado pasa cuando la persona, bajo el estado de alteración del estado anímico que sufre, se plantea que lo que tiene que aportar ahora, ya no es importante y por tanto sus decisiones dejan de serlo.
    4. Estado Anhedónico. Pérdida de interés general por las cosas que han sido placenteras.
    5. Aislamiento socio-familiar que se asocia a la desgana y desmotivación, pero que está relacionado realmente con la incomprensión por parte de la persona del proceso de enfermedad y que atribuye al entorno familiar en su primera fase de negación. Léase.
    Por tanto la Apatía es mucho más que una desmotivación o desgana. Es por tanto un síntoma visible, generalmente por los familiares antes que por la propia persona afectada, y que si se perpetúa en el comportamiento y por ende en la mente de la persona afectada, hará brotar estados emocionales depresivos, convirtiendo a la apatía entonces en uno de los síntomas basasles del criterio diagnóstico depresivo.

    Claves Emocionales para Neutralizar el Estado Apático.

    1. Identificar el estado y no justificarlo como "algo normal" sino como algo impropio en tu verdadera forma de ser.
    2. Comenta con alguien cercano a ti, con alguien de confianza para ti, lo que está sucediéndo. Para ello deberás superar la barrera de sentirte juzgada o de temer su incomprensión por adelantado. Nadie sabrá qué te sucede si tú no se lo dices.
    3. No te prometas nada, que no puedas cumplir. Si en un momento concreto de tu estado apático, no has realizado, por el motivo que sea, algo que tendrías que haber hecho, evita hablar contigo mismo y exigirte con autoinstrucciones imperativas (mañana sin falta lo hago, del lunes no pasa...). Este autodiálogo interno, aumenta la frustración y disminuye notablemente la autoestima lo que provocará que el pensamiento y por tanto la forma de pensar alterada (mente perezosa) se asiente definitivamente en ti.
    4. Es importante que no te enfrentes a una lista interminable de "cosas pendientes" pues tener muchas cosas por hacer, pondrá en marcha tu pensamiento justificativo y por tanto tu esquema para retrasarlo todo. Es mejor, mucho mejor que te propongas una sola cosa y que centres toda tu energía en intentar hacerla. No busques la perfección, sino hacerla. En otro momento mejoraremos el cómo lo hacemos.
    5. Al igual que intentas cuidar tu cuerpo para evitarle recaídas, es importante que también ejercites tu mente. La mente necesita estimulación de forma que ayúdale rescatando las cosas que te gustaban le sirven de estimulación. Intenta romper ese primer pensamiento que te hace creer que mejor en otro momento, para qué, qué mas da...
    6. Cuida tu alimentación y tu sueño. Es muy importante no invertir las horas de sueño. Los estados apáticos intentarán lograr, por ejemplo, que no salgas de la cama, ya que fuera de ella, aparentemente no hay nada motivador para ti. Es muy importante entender que este pensamiento es un factor de riesgo. No pierdas horas del día. Aunque luego creas que no tienes nada que hacer, es importante darle a la mente la orden de conexión, es decir de despertar, levantarse, asearse y alimentarse. Luego si quieres puedes descansar.
    7. No necesitas un plan, ni un reto. Tan sólo necesitas saber que no has de estar así, que entre tu forma de comportarte (apáticamente) y tu forma de ser real, hay una diferencia. Busca recuperar esa forma de ser tuya.
    8. No pierdas las conductas propias de aseo personal e higiene. Perder tus propias rutinas de limpieza persona es un factor de riesgo depresivo, de abandono, desinterés y de rendición, y ya sabemos, "Rendirse No es Una Opción" @rarroyoes 
    9. No justifiques tu estado bajo la ausencia de fuerza física. La apatía genera un estado de abatimiento emocional importante que a su vez repercute en tu estado físico, Es un estado de "entrega  o fatiga cerebral y mental" De forma que tu cuerpo sí tiene la fortalez física para hacer las cosas, pero tú no lo crees así, ese es el impacto de la apatía y por eso, acabas no haciéndolas.
    10. Estar bajo un estado apático, un estado semidepresivo, o depresivo, no es estar mal de la cabeza, ni mucho menos. Se trata de sufrir emocionalmente por lo que te está ocurriendo y eso es totalmente lógico y razonable. 
    Con esta entrada he intentado dar respuesta a qué es la apatía. Fue el tema elegido en mi facebock más votado a la pregunta ¿de qué te gustaría que fuese la próxima entrada del blog? Como podéis ver, la apatía es mucho más que un estado de ausencia de motivación, y por lo tanto, requiere interés cuando se padece, pues puede predecir estados emocionales negativos que acaben genrando alteración en el estado de ánimo y por lo tanto aparición de estados depresivos.

    Un abrazo a todas y todos, y espero que os haya resultado interesante, comprensible y que suponga un punto de reacción.

    Para finalizar, recordaros la importancia que tiene para mi vuestros comentarios en el blog, por ello os pido que compartáis la entrada si os parece interesante y que me indiquéis vuestra opinión sobre la misma.


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    Autor del Blog y de la entrada
    Alberto José Ruiz Maresca.
    Psicólogo General Sanitario
    NICA 24045 Nº Col AO 04033.
    AGDEM

    miércoles, 10 de agosto de 2016

    VALORACIÓN EN ACTO ÚNICO.

    Una Forma de Trabajo a Favor de la Persona Usaria de la Asociación Granadina de Esclerosis Múltiple

    Desde el Análisis Autocrítico para la Mejora.



    Autores: Ruiz Maresca, Alberto José; Pinel Zafra, Mercedes; Jiménez Jiménez, Laura; Rodríguez Torres, Janet; Sánchez García Josué; Sánchez Moya, Estefanía; López González Mª Carmen; Mateos, Laura.



    Con la mejor de nuestras intenciones, y pensando siempre en la persona afectada por esclerosis múltiple y sus familiares, los profesionales que trabajamos en la Asociación Granadina de Esclerosis Múltiple, AGDEM (desde ahora), intentamos profesionalmente dar lo mejor de nosotros mismos para poder generar la mejor ayuda posible.

    En la inmensa mayoría de las veces, nuestra forma de intervenir es bien acogida por nuestras usuarias y usuarios. Para ello, cada profesional de nuestra asociación, trabaja desde su área la parte de la rehabilitación concreta que la persona afectada demanda para su mejora. De esta forma, es la persona afectada usuaria quien prioriza su proceso rehabilitador buscando la ayuda en aquella área física, emocional o cognitiva que le genera más preocupación. 
    Partiendo de la base de nuestros errores, de nuestra necesidad de mejora de la corrección de nuestra práctica diaria, nosotros como profesionales, estamos convencidos de nuestra valía profesional en al abordaje interdisciplinar del proceso rehabilitador de la Esclerosis Múltiple, valía y competencia que intentamos siempre poner a prueba, estudiando, leyendo, innovando, en todas las áreas, física, cognitiva y emocional. Sabemos que cada uno de nosotros suma, y que el resultado de esa operación repercute en la calidad de vida de la persona afectada. Sabemos además, que como equipo profesional, cada uno de nosotros conoce bien su área de intervención y además llegamos a conocer bien a la persona afectada y usuaria. Por tanto, tenemos la certeza de cada uno, en lo suyo, profesionalmente abarcamos de la mejor forma posible, la demanda que se nos plantea por parte del usuario. Pero pese a este autoreconocmiento, (escrito por mi exclusivamente a favor de mis compañeras y merecido sin duda por su profesionalidad y dedicación), a la labor de todos y cada uno de nosotros, nos planteamos muchas veces en nuestras reuniones de coordinación, si pudiéramos hacer más por cada persona. si realmente abordar nuestra área competencial, ¿es la forma de trabajar que mejor resultados puede provocar en nuestros usuarios? 

    Nosotros, el equipo de personas y profesionales que formamos AGDEM, creemos que aún podemos mejorar, y en base a esta mejora, planteamos esta entrada y por tanto esta propuesta de trabajo.

    De forma resumida, hasta ahora, este ha sido el esquema de actuación que hemos venido desarrollando.
    Proceso de Acogida en AGDEM. Desde la Organización a la Persona Usuaria.




    Esta forma de trabajar, focalizada en el servicio que demanda la persona afectada, ha provocado en ocasiones, que los mismos profesionales, derivemos al resto de servicios que ofrece AGDEM, a la persona afectada, según ha estimado oportuno el profesional en cuestión. En muchas de estas derivaciones, la cita no se terminado de concretar por algún motivo, generalmente porque la persona estimaba que no le hacía falta dicha derivación. Sin embargo, tarde o temprano, la realidad nos muestra que la persona acaba accediendo a los servicios, que anteriormente fueron descartados, casi siempre más tarde de lo que hubiera sido oportuno. La pregunta a responder es ¿Por qué?
    Con esta pregunta en mente, y con el único deseo de gestionar de la mejor forma posible una recuperación integral en nuestros usuarios, los profesionales socio-sanitarios de AGDEM valoramos en reunión de coordinación la posibilidad de ejercer la Valoración en Acto Único. Una nueva forma de evaluación integral en todas las áreas que pueden resultar afectadas por el impacto de la enfermedad, independientemente de la prioridad que la persona establece en su proceso rehabilitador.






    Intervención Centrada en la Persona. Desde la Persona a los Profesioanles.



    ¿Esto significa que el paciente deberá trabajar en áreas que no desea? No. La persona afectada, en la Valoración de Acto Único es soberana sobre su proceso de toma de decisiones. Esto le permitirá decidir sobre qué servicios usar para rehabilitar su proceso de enfermedad. La diferencia es que podrá decidir desde un abanico real de evaluación, es decir, conocerá realmente, por parte de todos los profesionales implicados en la rehabilitación, qué áreas de su salud, física, emocional y cognitiva, resultan preservadas y por tanto sin necesidad de ser trabajadas y qué áreas resultan o están afectadas y con qué intensidad. Es por tanto una decisión que la persona afectada por esta enfermedad tomará respecto a su necesidad y valorando también la posibilidad de trabajar en otras áreas que hasta el momento no había pensado o no quería trabajar. Esta forma de apoyar el proceso decisional de la persona afectada, es de por sí terapéutico para ella, al conocer que al margen de su decisión, el resto de profesionales implicados, estarán ahí en el momento que la persona decida.

    Aumentamos por tanto así, el nivel de apoyo social percibido y la autoeficacia en su proceso de salud y enfermedad, reduciendo por tanto, el estrés emocional asociado y derivado de la incertidumbre sobre cómo resultará afectada la persona. De esta manera logramos que la persona pase a percibirnos no como un servicio concreto y puntual al que se recurre en la asociación, sino como una unidad integral de apoyo social y sanitario preocupado por la persona, su proceso de rehabilitación y por tanto su propio estado de salud, del que es su principal agente.
    Esta evolución en nuestra nueva forma de trabajar, además de acrecentar el proceso de toma de decisiones de la persona sobre su propio proceso de salud y así darle el protagonismo activo que requiere para afrontar física, emocional y cognitivamente dicho proceso, acrecienta de forma sincrónica la comunicación entre los diferentes niveles de intervención, logrando una idea integral del proceso rehabilitador y mejorando por tanto, la calidad asistencial sociosanitaria que nuestro persona afectada y usuaria recibe.


    Valoración en Acto Único.


    Una de las mayores incertidumbres que muestran las personas usuarias, cuando acceden a la ayuda que las asociaciones pueden prestarles, es la derivada sobre qué se encontrarán una vez que aceden y llegan a la asociación.
    En ocasiones, la incertidumbre viene gestionada de alguna manera por la persona afectada, que ha recabado información sobre nuestra asociación y sus profesionales a través de las redes sociales, web corporativas, etc. Esta incertidumbre se torna en malestar y miedo anticipatorio, cuando suponen que encontrarán en la asociación a personas en un estado físico peor al que el que ellas o ellos presentan. Ese sentimiento comienza a generar cierta ambigüedad cuando descubren la realidad de las personas que sí son usuarias desde hace ya algún tiempo en la asociación. Así, perciben bajo su propio estado “no estar tan mal como los demás o descubrir que el resto de personas, en su mayoría están tan bien como ellas”. Esta dualidad a la que llamaremos, realidad-autoengaño suele ser la primera barrera a superar para acceder al tejido asociativo especializado en esclerosis múltiple, como puede ser la Asociación Granadina de Esclerosis Múltiple. El otro gran escollo a superar es identificar de forma rotunda el proceso de diagnóstico y por tanto el proceso de enfermedad. Acudir a una asociación de personas afectadas por esclerosis múltiple, como AGDEM, supone asumir rotundamente que el diagnóstico dado, es realmente el estado de enfermedad que se sufre o padece. Ya no hay vuelta atrás.
    Es por esto, que la acogida a la persona que accede por primera vez a las asociaciones es fundamental. Pero también es clave la coordinación que los diferentes profesionales, de los diferentes servicios han de tener sobre la evaluación realizada a la persona que llega por primera vez. Un buen servicio a las personas usuarias se basa en una buena información entre los diferentes profesionales que tratarán con él o ella. Evitar que las personas repitan o cuenten "su historia", es disminuir la angustia derivada de su historia desde su diagnóstico, motivo por el cual y de forma irremediable, según nos dicen, nos han conocido a nosotros.
    En este sentido, y con la finalidad de mejorar la accesibilidad de los usuarios en primera acogida, la Asociación Granadina de Esclerosis Múltiple está trabajando hacia la Evaluación en Acto Único, (EAU). Nuestro objetivo es poder desarrollar esta nueva forma de acogida y evaluación en una misma consulta y lograr así que la persona no acumule incertidumbres innecesarias sobre su estado de salud.
    La evaluación en acto único se ha mostrado eficaz en la enfermedad crónica, disminuyendo la incertidumbre, el malestar, la tensión y el distrés de la persona afectada sobre su propio estado de salud. Este será nuestro objetivo fundamental.


    ¿Cómo es la Evaluación en Acto Único?

    Nuestro objetivo es poder realizar una entrevista motivacional a la persona usuaria recibida en sesión de acogida, con la presencia de todos los profesionales que de una forma u otra podrán participar en el proceso de rehabilitación integral de la persona afectada. Esta forma de trabajar, donde todos los profesionales pueden obtener información el primer día en el que la persona llega a la asociación, enriquecerá la información que el resto de áreas profesionales pueden aportar para valorar la mejoría, “persona a persona" de forma concreta y ajustada a la realidad de cada usuaria y usuario.


    La Entrevista Motivacional

    ¿Qué es una entrevista motivacional y para qué se usa? Una entrevista motivacional es aquella que se basa en el discurso de la persona acogida y no en las preguntas que la o el profesional pueda hacerle. Además la entrevista motivacional otorga el papel protagonista a la persona usuaria, que planteará aquellos temas de los que realmente quiere hablar porque son importantes para ella, reflejando dicha importancia, la incertidumbre por obtener respuestas y por tanto, cuál sería su demanda concreta, su percepción real del problema. Esto es ya un punto de partida.




    Entrevista Motivacional VS Entrevista Clínica o Interrogativa


    Esto a su vez favorece el posicionamiento y favorece la motivación para poder cambiar, tanto estados emocionales como conductas, es decir favorece el aprendizaje y por ende lograremos una mayor adherencia al proceso rehabilitador, haciendo que la persona sea su principal agente de cambio y de salud. Esta forma de entrevista, usada ya desde hace tiempo en Salud, requiere una formación específica y se ha mostrado eficaz frente a la entrevista clínica o interrogativa usada tradicionalmente. 

    Nuestra asociación, AGDEM, cuenta con profesionales con la formación requerida y acreditada en este área.
    De forma que una vez recibida la persona, serán los profesionales de la Asociación Granadina de EsclerosisMúltiple, quienes escuchemos a nuestras usuarias y usuarios para conocer realmente sus criterios de incertidumbre, de realidad sintomática, de estado físico y emocional..., es decir, lograremos obtener una "radiografía completa" sobre cómo se siente la persona y por tanto qué ayuda requiere de nosotros, basándonos en el discurso de la persona usuaria.
    Lo importante de esta forma de trabajo en acto único es que todos los profesionales implicados en la rehabilitación de la persona usuaria, podrán conocer la información complementaria a su área profesional; para usarla de forma específica y potenciar así su estado de mejora en su rehabilitación, ayudando a gestionar una mayor calidad de vida, por parte de la persona usuaria, basada en la propia realidad de la persona, y no en el de su enfermedad.
    En la evaluación en acto único, uno de los profesionales de la Asociación, tomará el papel de entrevistador, mientras el resto recopilará información de la conversación mantenida con la persona afectada, a través de una escucha activa, empática y potenciando la extracción de información del lenguaje no verbal de la persona usuaria. Será el profesional entrevistador quien a través de la formulación de una pregunta abierta,  otorgue el protagonismo a la persona afectada, que basará su respuesta en la sus propias necesidades.
    La empatía, la atención y escucha activa, así como las habilidades terapéuticas básicas harán de la entrevista un ambiente relajado donde la persona adquiera el protagonismo basado en su propio discurso, evitando así patologizar y sí potenciar la rehabilitación como un objetivo que incidirá, no sólo en su enfermedad, sino en su estado de salud y de bienestar. Es por tanto, una forma de trabajo basado en el modelo salutogénico frete al patogénico, donde haremos consciente a la persona usuaria de la potencialidad de su proceso rehabilitador frente a la merma de proceso de enfermedad..
    Nuestro objetivo como profesionales de AGDEM es ir ganando progresivamente tiempo a la rehabilitación física, emocional y cognitiva que cada persona usuaria de nuestra asociación requerirá. Esta ganancia de tiempo, nos obligará a los profesionales a mejorar la coordinación y la información compartida en las diferentes áreas asistenciales, asumiendo a su vez, una valoración global y más completa de nuestras usuarias y usuarios.
    Desarrollar la evaluación en un acto único requerirá además una mayor coordinación con los profesionales que hasta ahora tenían el primer contacto con la persona en su fase de acogida, y requerirá un esfuerzo en la ordenación de citas, acorde a los diferentes horarios profesionales con la finalidad de lograr la Evaluación en Acto Único llevarla a cabo el mismo día y a la misma hora con todo el equipo profesional presente.
    Este será nuestro reto, intentar cumplir para poder garantizar una mejor actuación profesional a nuestras usuarias y usuarios de AGDEM. Es además nuestra única motivación.



    Nos gustaría conocer tu opinión sobre esta forma de trabajo. Aprendemos de ti para ayudarte a ti. Si lo deseas, por favor deja tu comentario en el blog. Nos será de ayuda profesionalmente al equipo de AGDEM.


     
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    Alberto José Ruiz Maresca.
    Psicólogo General Sanitario
    NICA 24045 Nº Col AO 04033.
    AGDEM


    viernes, 5 de agosto de 2016

    ¿CÓMO TE AFECTA EL TIEMPO?

    Intentamos buscar alguna correlación entre cómo afecta el tiempo a la severidadd sintomática que podéis percibir en esclerosis múltiple.


    Os presento el siguiente cuestionario por si deseáis rellenarlo. Como siempre, los resultados serán publicados en este mismo blog.

    Gracias por adelantado. 
    Un saludo, Alberto.




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    Alberto José Ruiz Maresca.
    Psicólogo General Sanitario
    NICA 24045 Nº Col AO 04033.
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