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miércoles, 7 de febrero de 2018

SINTOMAS PSICOLÓGICOS Y EMOCIONALES EN ESCLEROSIS MÚLTIPLE. El SIGNIFICADO DEL DUELO Y SU PROCESO CRÓNICO: EL DUELO DISFUNCIONAL.

Muchas veces, cuando me encuentro en fase de valoración (primera visita) de una persona afectada por la enfermedad, en la consulta de la Asociación Granadina de Esclerosis Múltiple, no es raro escuchar por parte de la persona, "yo no estoy mal, mi duelo ya lo he pasado". En ocasiones, esa afirmación concuerda con la realidad de la persona afectada, pero en otras muchas, la gran mayoría, no.

Y también sucede y muy constantemente que me encuentro personas jóvenes que no llegan a los 35 años de edad que me verbalizan, que están "afrontando lo mejor que pueden todo lo que la enfermedad les supone", pero que no logran superar una pérdida y que superando esa pérdida, estarían mucho mejor. Lo relevante es que cuando hablan de pérdida, hacen referencia de forma global, a su estado anterior.

De una forma u otra, el Duelo está presente en sus inquietudes y así me lo hacen llegar. Para intentar ayudar a las personas afectadas, y a las no afectadas, a conceptualizar realmente el Duelo como proceso, y así poder evolucionar en el afrontamiento diario del proceso de enfermedad, surge esta entrada.

El Duelo. Un mecanismo de defensa psíquico ante una realidad cambiante y no deseada.


Perder algo, y perderlo para siempre. Dos ideas que unidas o separadas son más que una idea, una realidad. 

El Duelo como proceso normalizado ante la pérdida.

Mi  primera idea sobre el Duelo consistirá en hacer ver, que el Duelo no ha de ser visto como algo negativo, sino como un proceso normalizado que hemos de vivir mental, emocional y psicológicamente cuando nos enfrentamos a la idea conceptual de la Pérdida. Por tanto todo lo que venga a continuación versará sobre este punto de partida.

El Duelo, la Expresión Vivencial de una Pérdida.

El duelo es una parte más de los diferentes conflictos psicológicos y emocionales a los que nos enfrentamos diariamente, pero que culturalmente están focalizados sobre la pérdida de un ser querido. Y el Duelo como proceso va más allá y su significado no es tan reduccionista.  Es por tanto necesario enteder el Duelo como proceso para reconceptualizar el significado de pérdida, de vínculo y de apego. 

El duelo como pérdida supone también una diferencia, asumir una realidad, que aun estando preparados para asumirla, proyectamos mentalmente que cambiará radicalmente nuestra vida y forma de vivirla. Un cambio al que aún estando preparados, supone mucho mentalmente. Cuando perdemos algo o alguien, y todo lo demás está en función de esa pérdida, ese cambio, es cuanto menos incierto

Y ante tanto cambio y de tanta profundidad psíquica, ante tanta incertidumbre, nuestra mente, que sin duda busca lo mejor, evita desprenderse de la pérdida sufrida.

Lo logra haciéndonos viajar de forma nostálgica y en nuestro pensamiento, en forma de recuerdo,  a nuestro estado anterior de pérdida. Es así, a través de la reconstrucción continua de ese estado vital anterior a la pérdida, como acabamos creyendo, que desprendernos de lo que nos supone emocionalmente y psicológicamente lo que hemos perdido, nos hace creer que seremos culpables de su olvido.

Por tanto, necesitamos reconstruir constantemente esa identidad anterior a la pérdida (imágenes, frases, momentos vividos...). Recuerdos en definitiva que se acumulan vivencialmente en nuestra memoria y que intentan salir para evitarnos la pérdida y su consecuencia, sentirnos perdidos.


Y en este círculo vicioso entre la incertidumbre y la inseguridad de lo que nos viene, y la responsabilidad que tenemos que seguir reconstruyendo esos momentos anteriores a la pérdida para evitar el duelo, es como el Duelo, un proceso normalizado para la superación del dolor emocional, acaba carnificándose en el tiempo bajo la creencia irracional, de que depende de nuestro recuerdo y del tiempo.

Y muchas veces, el tiempo pasa indefinidamente, el recuerdo persiste y el Duelo parece insuperable. 

La mente, se resiste a desprenderse de aquello que le genera certidumbre, seguridad, y lo hace reconstruyendo un estado y una realidad basada en la nostalgia (todo lo anterior a la pérdida). Pero ese estado nostálgico, dura lo que el recuerdo del pasado cuando se ha de confrontar con la realidad más inmediata. En ese proceso de confrontación pasado-presente la mente encuentra diferencias, disonancias que hacen sufrir. Y en esta realidad inmediata de sufrimiento está la vivencia del Duelo. Un proceso vital de reconstrucción emocional.


El Significado Conceptual del Duelo


Las personas nos resistimos a desprendernos de aquello que nos da seguridad. Establecemos vínculos emocionales con otras personas y forjamos emocionalmente esos vínculos en función de lo que la persona representa para nosotros, según creamos que nos aporta y complementa. Esos vínculos emocionales, conforman nuestro apego.

Pero no sólo generamos vínculos capaces de generar estabilidad emocional con otras personas, a veces, con conceptos como son por ejemplo, la salud establecemos un vínculo con las mismas características psíquicas que el que podamos establecer con las personas a las que amamos.

Podemos perder más cosas aún, por ejemplo, un trabajo o nuestro lugar de residencia al que estamos arraigados, o incluso un recuerdo perdido en la mente de otra persona por enfermedad y sobre el que nos cuesta comprender, que esa persona no nos recuerde ya. También podemos perder nuestro hogar de toda la vida por un incendio, terremoto, desahucio, etc. Perder podemos perderlo todo, hasta la propia vida, la nuestra o la de nuestros seres queridos.

De forma que en la pérdida de ese estado, estar bien de salud y enfermar, puede provocar el mismo impacto emocional y psicológico, que el que podemos vivenciar cuando perdemos a un ser querido. Esto es una realidad en la que se basan la mayoría de las estrategias de afrontamiento emocional y psicológico del proceso de enfermedad.

Y mentalmente, culturalmente hemos sido instruidos y estamos preparados para tener. Crecemos culturalmente, socialmente bajo criterios de y estereotipos que nos prepararan para juntar, para construir para acumular cosas en definitiva, que dan significado al mismo sentido de vivir que cada uno de nosotros hemos elaborado con las reminiscencias que nos condicionan. Somos seres tan libres como podemos, no tan libres como nos sentimos. 

No, no se nos prepara para en la vida para perder una casa, sino para tenerla o adquirirla. No se nos prepara para reaccionar ante la pérdida de un trabajo, sino para buscarlo y conseguirlo. No se nos prepara para perder la salud y enfermar sino para estar sano y vivos. Y así podríamos seguir infinitamente sobre todo lo que se nos prepara cultual y socialmente. Y desde el primer momento en el que nacemos ya estamos perdiendo minutos de nuestra vida. De forma que nuestra mente aprende a gestionar todo lo que logra y no gestiona tan bien aquello que pierde porque sobre esas pérdidas, nuestros apegos, vínculos emocionales, también creemos que pueden perderse. De forma que necesitamos identificar el Duelo, no sólo como un proceso normalizado ante una pérdida, sino como parámetros emocionales, cognitivos y conductuales que nos pueden sugerir que estemos bajo la influencia de él.


Vivimos y construímos vínculos emocionales con todo aquello que forma nuestra vida. Es ese vínculo emocional, el sentimiento que identificamos y lo que representa para nosotros, nos une a otras personas, lugares, cosas, etc. Y es así por nuestra propia atribución, porque nosotros así lo hemos decidido.Hemos gestionado con esos vínculos y apegos, significados psíquicos de protección, de amor, de seguridad, de pertenencia, etc. Vínculos que nos hacen sentir parte de, que nos generan seguridad en nosotros mismos, que nos dan sentido de coherencia vital, de identidad personal, laboral y social. Estamos aquí para algo más que para vivir sin más, al menos, eso queremos creer, independientemente en qué o quiénes creamos, porque cuando nos vayamos, nuestro sentimiento de pérdida se refugiará en la fe o en la ausencia de ella.

Pero la Vida, igual que da, quita, y en ocasiones tenemos que enfrentarnos a la pérdida de todo lo que significó en vida, nuestros vínculos emocionales, aquellos que creamos nosotros mismos en base a lo que emocionalmente representaban para nosotros.

Y perder significa afrontar la idea de “para siempre”.  Podemos perder a otras personas, objetos, animales, incluso podemos perdernos nosotros mismos, creyendo que lo perdido ya nunca volverá, y si volviese jamás sería igual. Ese pensamiento y toda su deriva emocional de incertidumbres, miedos e inseguridades, generará el estado psíquico de Duelo. 

¿Qué es psíquicamente hablando, un Duelo?

El duelo es la constatación real de que un estado ha cambiado, sin estar preparado para sobreponernos a las consecuencias físicas, emocionales y psíquicas de ese cambio que surge mediante la pérdida de la vinculación afectiva, aunque ese cambio fuera esperado anticipadamente o no. 

Las personas tenemos un aprendizaje acumulado inmenso como especie. Sabemos adaptarnos a situaciones adversas y a veces, la adversidad se nos presenta de forma extrema sin avisar, como puede ser el diagnóstico de enfermedad. Esa adaptación a nuestros entornos cambiantes, está basado en nuestro instinto de supervivencia. Ocurre que no siempre adaptarse es fácil o posible, y cuando esto ocurre, cuando nuestra mente no evoluciona para superar la adversidad que le supone la pérdida de sus propios vínculos emocionales, el duelo parece enquistarse en forma de recuerdo, de vacío emocional, de soledad no sujeta al tiempo.
La intemporalidad del duelo, hace que el duelo pase de ser funcional a disfuncional. El concepto disfuncional significa que la persona por sí sola no podrá superar la pérdida, el cambio, en el que se sustenta el duelo, que además se ha cronificado en el tiempo, haciendo incluso creer a la persona afectada, que ese es su estado natural desde su fase de negación tras el diagnóstico. La persona sufre y no está cómoda, pero entiende que no puede estar de otra forma. Ese estado de acomodación irreal se conoce como indefensión (lo he intentado todo y no puedo, haga lo que haga...)

Cuando la persona se enfrenta a una enfermedad crónica, como es el caso de la Esclerosis Múltiple, que además determina dos características como progresiva y discapacitante, la mente ante tanta incertidumbre de forma constante puede no superar la fase de Negación post diagnóstico. Para protegerse la Mente pone en marcha un mecanismo de defensa, intentando alargar el duelo. Pero hacerlo tiene una consecuencia, pude convertir el duelo funcional en disfuncional, agravando y agudizando la fase de duelo y negación postdiagnóstico.
Cuando esto ocurre la persona se enfrenta a síntomas, difícil de identificar porque la persona sobre todo, se basa en lo que hace y piensa y no en lo que siente y porque mentalmente entiende que la situación vital por la que atraviesa justifica pensar, y actuar así.

Ocurre que no siempre la persona que sufre un Duelo, sabe que está atravesando por uno. Por otra parte quienes trabajamos en cualquiera de los niveles asistenciales sanitarios y socio-sanitarios, no podemos no conocer la conceptualización del Duelo cómo proceso de pérdida, asignando esa pérdida a la conceptualización de enfermedad crónica y progersiva.

Igualmente es imprescindible trabajar el afrontamiento del Duelo en la enfermedad crónica, pues esta vivencia emocional, puede explicar muchas de las manifestaciones sintomáticas, físicas por somatización, y psicológicas que la persona afectada puede expresar en sus fases psíquicas del diagnóstico y que no tienen otra explicación médico-orgánica de las mismas, son los llamados trastornos psicológicos asociados, por ejemplo el distrés en esclerosis múltiple con una carga emocional negativa de intensidad moderada alta acumulado por sobresaturación puede influir en la aparición de un brote, no determinándolo pero sí siendo causa precipitante.


¿Qué es un Duelo Disfuncional Cuando Hablamos de Enfermedad Crónica?


Para explicarme, intentaré introducir brevemente algunas reseñas que nos explican desde cuándo y por quienes el concepto de duelo disfuncional, representa un proceso más sobre el que es necesario cuidar y cuidarse.

Margareth A Haisnworth, mostró su interés por la enfermedad crónica y su relación con la aflicción y la pena. Su interés surgió precisamente en su experiencia profesional en el trabajo con un grupo de  apoyo a mujeres con esclerosis múltiple. Pero el trabajo de esta enfermera, unido a otras visiones de pérdida de otras autoras,  Eakes y Burke, supusieron un avance en el concepto de Duelo de otros autores como Bowby y Lindermann, estos últmos autores, establecían el duelo como un proceso meramente patológico.

La evolución conceptual de las tres autoras, dio lugar a la definición de un concepto de disfuncionalidad del duelo, como un proceso de pena generalizada, permanente y progresiva.

Esta visión del Duelo, establece que la discrepancia constante hacia la pérdida, puede generalizarse y cronificarse, dado que la persona idealiza en base a sus propia experiencia, una situación idealizada (la no pérdida) de una experiencia real (la pérdida).
Esta comparación entre lo ideal y lo real, las personas las establecen con su entorno y con quienes le rodean, imposibilitando así el estado de aflicción según Eakes. Sin embargo, la experiencia psiquica y real del Duelo, suele ser común en las personas.

Lo realmente importante de la propuesta de Eakes, es que defendió que la Salud de una persona depende de la discrepancias que esta asocie a su pérdida, es decir, la salud de la persona depende de cómo la persona gestione en sí su idea de pérdida real y no idealizada, (real como me encuento, idealizada quiero encontrarme como antes). A este estado de comparación constante entre el antes y el ahora, lo conocemos como referente comparativo. 

En el mundo de la enfermedad crónica, y en el mundo concreto de la esclerosis múltiple, el duelo es además de necesario, y citando a Galvez Toro, A. en su libro "el derecho al duelo", el duelo y vivirlo es eso, un derecho.

El duelo representa la pérdida de todo lo que el diagnóstico crónico en esclerosis múltiple conlleva. La idea de que la enfermedad sea para siempre, es el anclaje emocional del Duelo. Y resalto en mayúsculas el concepto de Duelo como aquel proceso funcional, que hace que una persona pueda sobreponerse por sí misma a una situación de pérdida, real o idealizada. 

Y en esclerosis múltiple, según defiendo, el concepto de duelo disfuncional está asociado al componente progresivo y discapacitante de esta enfermedad, que abarca el estado físico como el social y laboral como el personal. La progresiva discapacidad que pueda generar la enfermedad, .y los cambios constantes que puedan provocar en la persona, serán los causantes de la disfuncionalidad y cronicidad del duelo, implicando en todo el proceso referido toda la deriva farmacológica asociado a todo el proceso de enfermedad.

La persona diagnosticada no sólo ha de superar la idea de que sea para siempre su enferemdad, sino que además tendrá que afrontar desde su realidad, su pérdida. La idea conceptual del término progresiva, sin saber cómo acabará todo aquello que, aunque no desea en la realidad, su imaginación basada en el miedo, la incertidumbre inseguridad asociada a esta enfermedad (curso y pronóstico desconocido), proyecta, no sobre el futuro más cercano, sino sobre el más lejano posible.

La persona teme pues, con todo el derecho del mundo, encontrarse diariamente con algún síntoma nuevo, físico, psicológico, nuerocognitivo, etc que pueda "etiquetar" como nueva limitación o secuela. Ese proceso, le hace estar constantemente alerta, (observarse constantemente para verificar que todo está bien y estable) a veces con un proceso ya automatizado, que sirve para normalizar su propio estado de salud. Ese estado de chequeo diario (intenta no observarte tanto...) genera una alteración de base emocional y con impacto mental, conocida como HiperVigilacnia, que abordaremos en otro momento) pudiendo generar los trastornos de ansiedad consecuentes.

Muchas de las personas afectadas por esclerosis múltiple logran normalizar su vida ante su proceso de enfermedad. Esto significa, que su capacidad psíquica de afrontamiento ha generado un cambio estructural y fuera del anclaje en el pasado, o incluso en el rechazo de identidad como persona enferma, descubriendo un estado de lucha constante y superación.
Todos conocemos historias de personas que nos enseñan cómo vivir con, cómo afrontar, cómo superar, etc. Sin embargo también es cierto que muchas personas, pese a leer esas magníficas historias, creen que ellas o ellos jamás podrán sentirse así, hacer cosas así o simplemente ser así. Y cuando existe un nexo de unión entre esa historia increíble y la persona que no puede reaccionar, el sentimiento de soledad y desamparo de ésta última es gigantesco, agudizándose muchísimo el estado de indefensión.

Este estado continuo de superación a límites impuestos, por las personas que sí logran superar su duelo funcional, repercuten muy significativamente en la emocionalidad positiva de la persona, gestionando un autococepto estable y duradero y una autoestima normalizada, pese a la adversidad. De forma que muchas y muchos, sin saberlo y antes de que se pusiera de moda, eran resilientes.

Y superar todas estas cosas, no significa que la persona no tenga incertidumbre sobre ellas, sino que aprende a no proyectar ni sobre el pasado ni sobre el futuro, y sí sobre el presente gestionando satisfactoriamente lo que otra moda ha impuesto, el aquí y ahora y la conciencia plena del Maindfulness. Y También significa que podrá sufrir, y venirse abajo, como persona que es. Y podrá llorar igual que reír, medicarse ante la ansiedad o el insomnio, ante la depresión; porque superar un duelo, no es lo miso que no sufrir por lo que tengas que vivir aún.

En la Asociación Granadina de Esclerosis Múltiple, estamos convencidos de que las personas afectadas por esta dura enfermedad, con historias médicas distintas, con historias y circunstancias de vida muy diferentes, desarrollan un mecanismo de afrontamiento similar, influido por la variable temporal, (antes de un año de diagnóstico, más de un año). Eso creemos.
En ese tiempo, la persona ha de vivenciar necesariamente el Duelo como parte del proceso de enfermedad. Y gran parte de nuestro trabajo consiste en provocar esa expresión emocional del duelo para desprenderse de él y neutralizarlo.

Y todo esto, lo estamos intentando medir con medidas de personalidad, de bienestar psicológico y de esquemas de afrontamiento. Por tanto, intentamos normalizar el duelo, no sólo como algo necesario, sino como algo imprescindible para poder progresar y normalizar el proceso de enfermedad al ritmo de cada cual. Intentamos hacer del duelo por la pérdida una idea renovada de la propia identidad.
No se anhela lo que se perdió, sino que se rechaza lo que hay. Y sobre esta idea final reconstruimos emocionalmente a la persona con su esfuerzo y necesidad de cambio. Y lo hacemos así, porque creemos que quien rechaza psíquicamente la realidad, pero intenta afrontarla diariamente, nos sugiere que mentalmente es fuerte, aunque crea que no porque solo se percibe sufriendo.

La persona necesita identificar, comprender y trabajar lo que su mente con una fase de duelo le está intentando decir. Rechazar la realidad no significa sólo que no queramos el diagnóstico, sino que también significa que la mente nos dice, "deja ya de buscarte en el pasado, deja ya de ir al futuro. Eres así, y así tienes que vivir".

No es fácil comprender esta idea. Pero cuando se asume desde la estabilidad emocional, todo duelo acaba difuminado, y la persona reacciona y progresa en su estado psíquico, emocional y físico.






En esta entrada he tenido la sensación de querer contar esto de viva voz. Me guardo muchas cosas sobre el duelo, por cuestiones de longitud, claro está, que me gustaría contar.


Y acabaré con algo que no quiero dejar de escribir.

A ti que estás diagnosticada o diagnosticado. ¿te has parado a pensar la fortaleza mental y emocional que tienes para hacer frente diariamente a tanta adversidad?
Y a ti que no estás aún diagnosticado o que no lo estarás nunca ¿Crees tener la suficiente fortaleza mental para afrontar tanto como lo que ha sido expuesto? Cuando estés con una persona afectada por esta enfermedad, no veas lo que no es, mira y encuentra lo que hay, una persona distinta a ti.


  • PAYÁS PUIGARNAU, Alba. Las tareas del duelo. Psicoterapia de duelo desde un modelo integrativo-relacional. Madrid: Paidós, 2010. ISBN 9788449324239.
  • WORDEN, William J. El tratamiento del duelo: asesoramiento psicológico y terapia. Barcelona: Paidós, 2004.ISBN 9788449316562.
  • Laguna Parras JM. Bajo la sombra de la incertidumbre. Cómo vivir con esclerosis múltiple. Arch Memoria 2006; 3(1). Disponible en http://www.index-f.com/memoria/3/a0609.php

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Autor del Blog y de la entrada
Alberto José Ruiz Maresca.
Psicólogo General Sanitario
NICA 24045 Nº Col AO 04033.
AGDEM
Granada, España

miércoles, 18 de marzo de 2020

#QuédateEnCasa. #Día5. NO HE PODIDO ACOMPAÑAR A MI FAMILIAR INGRESADO.

La situación que estamos viviendo es tan imprevisible, que como estamos viendo, cambia sin apenas darnos tiempo para adaptarnos totalmente a esos cambios y esto hace que no podamos en muchas ocasiones, mentalmente nos mostramos resistentes a creer que lo que está sucediendo, nos está sucediendo a nosotros mismos.

Y entre tanto cambio es posible que una de las situaciones que más angustia nos esté provocando, es la de que algún familiar nuestro haya sido puesto en aislamiento. 

Esta situación en sí, ya es generadora de angustia, al no poder tener control sobre el estado en sí de la persona, que además se ve agravada por la gran incertidumbre sobre qué novedades comunicarán, cómo y cuándo. Y no sólo eso, es muy posible que esa angustia y estrés emocional, sea de una muy alta intensidad porque seamos conocedoras que nuestro familiar en aislamiento es un paciente en riesgo, por su edad, por sus patologías previas, etc...

A esto se le va sumando, la sobre-información y las noticias que a día de hoy, tenemos sobre fallecimientos de personas aparentemente sanas. Esta sobre exposición a la información no hace sino aumentar nuestro miedo, nuestra angustia y nuestro estrés emocional, lógico y natural, dada la situación.

También puede darse la situación, de que hayas perdido a un ser querido como consecuencia de este virus. 
Y en situaciones de pérdida, culturalmente, hemos aprendido a estar siempre con las personas a las que queremos para despedirnos de ellas y cerrar página. El entierro y la incineración, es una última despedida que abre nuestro sufrimiento, y da lugar a que se pronuncie sin miedo y no sentirnos cohibidos. 
Las lágrimas y el dolor, se expresan generalmente por todas las personas, y nuestro cuerpo y nuestra mente, pese al dolor emocional que quedará posteriormente, puede hacer frente a esa situación tan traumática y dolorosa a través de la canilización y exteriorización de nuestras emociones contenidas.

La situación tan excepcional que estamos viviendo, impide que esa despedida final se lleve a cabo aumentando el sentimiento de aflicción y dolor que se siente. aumenta también el sentimiento de culpa por no haber podido hacer más y a veces injustamente crea un sentimiento de culpa muy profunda por no haber podido decirle todo lo que queríamos y sentíamos.

El #Duelo, ha de vivirse y expresarse, por eso es necesario comprenderlo en sus diferentes fases. Es muy posible, como lector de este blog, que ya te hayas enfrentado a tu propio duelo en circunstancias anteriores a estas. Y digo esto, porque la naturaleza en la que se vive, la pérdida irremediable del para siempre, nos ayuda a comprender cómo afrontar el duelo.

Pero siguiendo la naturaleza de los motivos de esta vuelta al blog, y lejos de que esta entrada se convierta en una clase de qué es el duelo y cómo afrontarlo, voy a proporcionarte una estrategia que te será útil para canalizar tus emociones en esta primera fase del duelo, y que en algunas ocasiones, hemos trabajado ya anteriormente. 

Antes de ponerte con esta técnica, decirte que es posible que lo pases regular emocionalmente porque el objetivo es ayudarte a elaborar una posible despedida, que precisamente es lo que no se ha tenido.

  1. Antes de empezar es importante que elijas el momento apropiado para sentarte a escribir.
  2. Vas a intentar escribir una carta de despedida. Si la que escribes en un primer lugar, no satisface del todo tu necesidad, no te preocupes, puedes escribir tantas como necesites.
  3. No tienes límite de tiempo, como en la estrategia que te di hace dos días.
  4. Lo más importante es que todas las frases de esa carta se inicien de la misma manera, por ejemplo, si hemos perdido a nuestro padre, sería: Querido papá....
  5. De forma que todas las frases se iniciarán con Querido o Querida más el nombre de la persona a la que te quieres dirigir, su mote, la forma común en la que tú le llamabas.
  6. Expresa todo aquello que te gustaría decirle. Es muy posible que al poco de iniciar la carta te pongas a llorar. No te preocupes, es lógico y normal, además de ser parte del objetivo de esta estrategia, exteriorizar las emociones que se hacen plenamente conscientes a través de la carta.
  7. Finalizada la carta, puedes hacer con ella lo que desees, te pertenece a ti. Hay quien desea leerla en voz alta a los suyos. Hay quien espera para leerla a la persona perdida. Hay quien la entierra o la destruye y la mete en un macetero... La opción que elijas es válida, porque también hay gente que decide guardarla al lado de una fotografía. Tú eliges.
La técnica no tiene como objetivo neutralizar el duelo, sólo el de ayudarte a expresarte emocionalmente en su proceso.

Espero que te sea de ayuda, y si eres una de esas tantas personas que ha perdido a un familiar por la pandemia y el Covid-19, sólo me cabe expresarte mi más sinceras condolencias. Es posible que no te conozca de nada, pero supongo, que en una situación similar, me gustaría recibir algo así, da igual de quien provenga, alguien en un mundo conectado, se acuerda de mi dolor.

Un saludo, mucho ánimo y mucha fuerza.


 #QuédateEnCasaDía1        #QuédateEnCasaDía2






#QuédateEnCasa #YoMeQuedoEnCasa
#Día5
#DueloenAislamiento
#EnfermedadCrónica
#EsclerosisMúltiple



 

Autor del Blog y de la entrada
Alberto José Ruiz Maresca.
Psicólogo General Sanitario
NICA 24045 Nº Col AO 04033.

lunes, 30 de marzo de 2020

#QuédateEnCasa. #Día16: El Duelo Sin Despedida


"Mi madre murió sola, yo no pude acompañarla. Tampoco pude ir a su entierro, estoy aislada y en cuarentena" M.A.R.

El #Día5 de esta #cuarentena, escribí sobre el sentimiento de angustia que se podía vivir, al tener un familiar ingresado, y no poder acompañarlo. Introducimos ya una técnica que permitía gestionar la pérdida durante ese ingreso, en el caso de que la persona falleciese, sin explicar, qué sentimientos y emociones, ha de enfrentar una persona que pierde a un ser querido en estas situaciones de confinamiento y aislamiento por el #Covid-19

La semana pasada, fui conocedor de que una amiga mía, perdió a su madre, como tantas otras personas están perdiendo familiares en estos días. En otras circunstancias, nos hubiésemos visto en su velatorio, despedida, incineración, pero no pudo ser.

Nos resulta muy difícil hacer frente ya a la pérdida de seres queridos. Estar en los últimos momentos, o durante todo el momento, acompañando es una forma no sólo de elaborar la despedida, sino que forma parte de un proceso lento en el que la mente se expone secuencial y progresivamente al momento de la pérdida. Esa preparación lenta y con cuentagotas, no alivia el dolor que se expresa después, pero permite a la mente y por ende a la persona, prepararse para la realidad más inmediata que viene a posteriori, la ausencia física de la persona que ha fallecido y la idea de su muerte.

Durante el entierro, la incineración, la última despedida, la mente constata que la realidad ha cambiado, que ya es inamovible y por tanto, la realidad que viene a partir de ahora, es una realidad muy distinta. La persona fallecida, nunca más estará físicamente presente.

Sin todo este proceso de preparación de la despedida, que supone un velatorio, entierro, incineración, etc, para empezar a trabajar física y mentalmente una nueva realidad, ¿cómo podemos comprender psíquica y emocionalmente una situación así de difícil?

Un Duelo Sin Despedida.


Una de las primeras cosas que me gustaría dejar claro, es la necesidad del sufrimiento como un proceso que ayuda a gestionar aquello que mentalmente, por diferentes razones, culturales, religiosas, antropológicas incluso, etc, intentamos no expresar en circunstancias habituales, que no normales.
Sufrir, por tanto, es un proceso que en sí ayuda a la canalización y expresión de las emociones que de alguna forma u otra, por algún motivo u otro, intentamos reprimir psíquica y emocionalmente. Por tanto, el sufrimiento, es algo así como un proceso de catarsis emocional, necesario en ocasiones.
Sin embargo, es la persona en sí la que no está acostumbrada a la expresión y exposición de su propio sufrimiento y del sufrimiento de los demás. De ahí que cuándo es necesario sufrir, muchas veces, físicamente experimentemos sensaciones totalmente desconocidas, pero necesarias.

Nos exponemos al sufrimiento emocional por la pérdida de seres queridos, muy pocas veces a lo largo de nuestra vida, en comparación con el tiempo que vivimos con ellas y ellos. Y muy pocas veces, y en circunstancias muy excepcionales, vivimos la pérdida de un ser querido en situaciones que racionalmente entendemos como excepcionales, algo que no suele ocurrir, como por ejemplo, un atentado terrorista, un catástrofe natural o una situación como la actual, una pandemia sanitaria.




De forma que estamos más habituados a una muerte esperada y acompañada que a una muerta inesperada y en soledad.

Y esos dos matices últimos, son claves para entender y comprender lo que vamos a vivir, si hemos perdido a alguien en esta situación de alerta sanitaria por pandemia de Covid-19.

Este primer concepto, lo excepcional, implica para el familiar sobreviviente, la idea de que si nada de esto hubiera pasado, su familiar seguiría viva, vivo. Esta primera idea, supone para el familiar, la necesidad de comprender una muerte que no es capaz de asimilar en este momento. El componente asociado de en soledad, supone para la persona, para el familiar, una necesidad real de comprender que no pudo hacer nada por revertir esa situación, y además, enfrentarse a lo que nunca hasta el momento ha vivido, no despedir a un ser querido en su fase final. Esta realidad, amortiguada ya la fase de ira, supondrá la vivencia de un sentimiento de culpa, es como si la persona en su foro interno se dijese "le he fallado, justo cuándo más le hacía falta" Sin embargo, a veces queda un resquicio aún donde el componente de muerte excepcional, aparece y la persona se dice a sí misma "...pero es que no pude, no pude hacer nada..." Esta sea quizás, la primera exposición al sufrimiento que está por vivirse.
Después habrá que enfrentarse a la incetidumbre constante de pensamientos sobre ¿habrá sufrido? ¿estaría acompañado?...causantes de una angustia emocional de alta intensidad por no tener respuesta, es el consuelo mínimo que la persona quisiera tener por no estar presente, una muerte sin sufrimiento y con alguien al menos allí ya que no pude estar yo.

¿Entonces cómo puede hacer frente la persona a la pérdida de un ser querido en una situación tan excepcional cómo esta pandemia sanitaria? 



1. Una vida, no es un momento. Psicológicamente el familiar se va a enfrentar una idea. Durante la vida de su ser querido que ha fallecido, ha estado ahí, ha sido feliz en gran cantidad de ocasiones con él o ella, y además ha hecho por él o ella todo lo que ha podido y más. Sin embargo, su mente retendrá en esta primera exposición al duelo que ha de vivir, que le ha fallado al final. El efecto recencia, (recordar más y mejor lo que sucede al final), se hace muy poderoso en este momento , porque además está asociado a un componente emocional y psíquico de alta intensidad, y a una nueva realidad física, la ausencia de la persona a a partir de ahora.  De forma que éste pensamiento, intentará restar importancia a todo lo que la persona ha experimentado en vida, con el ser que ha perdido. Y tendremos que recordar y recuperar lo vivido con nuestro ser querido, al que hemos perdido, para difuminar progresivamente en nuestro recuerdo la idea de que haya fallecido en soledad, sin nosotros acompañándole, no del fallecimiento en sí.
2. La Autocompasión. Psicoloógicamente hablando la #autocompasión es la capacidad que la persona tiene, para eximirse de su propia culpa, ser indulgente consigo misma, perdornarse y todo ello, hacerlo sin juzgarse. 
Pues bien en estos momentos de tanto dolor, has de poner en práctica tu habilidad autocompasiva. Necesitas por tanto, redimir, eliminar todo sentimiento de culpa asociado a ti, que además te vincule emocionalmente a la idea de que la situación hubiera podido ser diferente si... Esta frase que puede recoger uno de los pensamientos automáticos y más repetitivos, supone emocionalmente, que de alguna forma, intentas liberarte de la culpa. Lo que ocurre es que la mente comprende mejor las órdenes concretas y directas, de forma, que es mejor que tu pensamiento elabore la siguiente instrucción "Hice todo lo que pude. Hice todo lo que estaba en mi mano. No es culpa mía. Yo hubiera estado allí, sin duda" Aunque seas consciente de estos pensamientos, es necesario que los evoques y los sustituyas por el primero, porque esto ayudará a comprender que la situación en sí ha sido la responsable de que no se haya podido acompañar y despedir a nuestro ser querido, y por tanto no se trata de que tú le hayas fallado. Esto es importantísimo.
¿Y si yo contagié a mi familiar? Una de las características propias de esta situación de pandemia sanitaria es que la sociedad se enfrenta a algo desconocido y con poca capacidad de control sobre él. De forma que esa misma circunstancias también son aplicables a tu situación personal, no has podido hacer más de lo que hiciste, porque posiblemente, no eras conscientes de estar contagiada o contagiado hasta que se te comunicó que lo estabas. Esto significa que la situación escapaba a tu control, no pudiste hacer nada más, y desde que tuviste conocimiento, hiciste lo que pudiste, de forma que volvemos otra vez al punto de partida. Es la situación tan excepcional, la responsable en sí.

3. Expresa sin miedo tus emociones. La tristeza es una emoción que todos tenemos. Sus sentimientos evocados, la pena, la angustia, el desconsuelo, la infelicidad, etc, son y representa el componente emocional sobre cómo nos sentimos por estar tristes. El afecto, sería por tanto la forma en la que expresamos nuestra emoción y sus sentimientos, con el llanto, por ejemplo.
Cuándo lloramos por un ser querido, estamos expresando vivencialmente la pérdida y el miedo a que el vínculo afectivo que nos une a la persona fallecida se pierda. Y es muy importante expresarlo, porque la mente no sería capaz de expresar todo lo expuesto en los puntos 1 y 2 y no comprender que no se esté triste. En ocasiones la persona verbaliza que no llora, que no puede o que no tiene lágrimas ya. Aún así el estado de tristeza está ahí. También en ocasiones, la persona puede experimentar un sentimiento ambiguo, una mezcla de tristeza y de liberación. La liberación hace referencia a un estado "todo ha terminado. Ya no sufre...."  Este pensamiento a su vez se asocia a una situación mentalmente madurada y anticipada por la persona, mientras que su otro componente, la pena, angustia, tristeza, no es de tan alta intensidad, pero ahí está.
Lo que ocurre, cuando expresamos la tristeza, es que habitualmente acudimos a frases hechas que restan importancia a todo el componente emocional y psíquico que intentamos expresar. Frases como "no te preocupes, estoy bien, bueno ahí lo llevo..."  Instrucciones que intenta restar importancia emocional al sufrimiento. Recuerda que el sufrimiento puede ser un elemento rehabilitador si lo canalizas bien. 
Así en una situación tan excepcional como la muerte de un familiar, que ha fallecido sola, solo, y de la que no hemos podido despedirnos, esas instrucciones anteriores "no te preocupes, estoy bien, bueno ahí lo llevo..."  no son coherentes con el estado real y emocional y por tanto la mente no comprende en sí esas instrucciones. Es necesario por tanto, que te des el espacio necesario para sufrir y expresar tu tristeza y sus sentimientos evocadores, soledad, pena, angustia, orfandad, etc. Y hacerlo significa que tú realmente sabes que tienes esa necesidad e expresión. Hazlo y reparte interiormente

4. La despedida. La despedida significa, psíquica y emocionalmente, y de forma metafórica, que se pasa un página y que se cierra un libro. Es la frase acuñada que tenemos para entender lo incomprensible, la vida continua. Necesitaremos por tanto, cerrar esa página, que no implica olvidarse en absoluto de la persona, ni de temer a la desaparición de sus vínculos contigo. Significa una redención contigo misma, contigo mismo, donde de forma arrolladora, todo lo emocionalmente contenido se expresará en cascada para liberar a la persona de todos los pensamientos y sus emociones por la situación. 
Aplazar tu despedida significa que el duelo se ha perpetuado en una de sus fases más de lo deseado. Y esto ocurre muchas veces en la vida, sin estas circunstancias tan excepcionales. A veces, un duelo se nos hace difícil y por lo tanto se nos hace dis-funcional. Y por ello creemos que necesitamos ayuda para superarlo. 
Y aplazar la despedida, no significa que no podamos ir trabajando nuestro duelo en este momento. Un ejemplo es la entrada anterior que escribí, donde la técnica que te propongo te ayuda a identificar y expresar lo que sientes. Pero si tendrá que llegar, el momento en el que la despedida se produzca y paradójicamente esa despedida supondrá un reencuentro y un equilibrio emocional contigo y con ella, y esto representará una sensación de Paz Interior, contigo misma y con ella (la persona fallecida) El círculo se cierra.
Y la Paz Interior significa un sentimiento de tranquilidad contigo misma por ser totalmente consciente de que tú has hecho todo lo que era posible y dependía de ti. Y no implica no seguir sufriendo y añorando a la persona fallecida, aunque ahora lo haces desde la autocompasión y por tanto desde la autoliberación de la culpa por la situación vivida.

Espero y deseo que este texto te sirva para comprender lo que podemos sentir y pensar en situaciones tan dramáticas como las que podemos estar viviendo


 #QuédateEnCasaDía1        #QuédateEnCasaDía2     #QuédateEnCasaDía5






#QuédateEnCasa #YoMeQuedoEnCasa
#Día5
#DueloenAislamiento
#EnfermedadCrónica
#EsclerosisMúltiple



 

Autor del Blog y de la entrada
Alberto José Ruiz Maresca.
Psicólogo General Sanitario
NICA 24045 Nº Col AO 04033.

martes, 27 de abril de 2021

La Experiencia desde AGDEM para ayudar durante el Confinamiento y Desescalada por Covid19

Una breve Introducción de por qué hicimos esto.

 La Asociación Granadina de Esclerosis Múltiple AGDEM, es una asociación situada en el llamado tercer nivel que intenta prestar un servicio de atención y rehabilitación integral a las personas afectadas por Esclerosis Múltiple y enfermedades neurodegenerativas análogas. 

La Esclerosis Múltiple, es una enfermedad neurodegenerativa, con afectación en el sistema nervioso Central, sin causa conocida, sin tratamiento curativo, y sí sintomático, que afecta principalmente a mujeres, en una proporción de 3 mujeres por cada hombre, con un rango de edad diagnostica de entre 20 y 40 años, con lo que ello supone. Muchas de las personas afectadas por esta enfermedad, establecen en los servicios sociosanitarios de la AGDEM, el tratamiento rehabilitador necesario para contrarrestar el avance físico y sus consecuencias psíquicas derivadas de la enfermedad.

El 14 de marzo de 2020 entró en vigor el Estado de Alarma. Muchos nos enfrentamos por primera vez a una medida de confinamiento como la vivida. Y muchas de nuestras usuarias y usuarios se vieron forzados a interrumpir sus rutinas de autocuidado establecidas para preservar su estado de salud física, psicológica y social, ante una enfermedad que genera un alto componente emocional por estar sujeta a una clave de incertidumbre, cronicidad y progresión.

Desde el jueves 12 de marzo, el equipo sociosanitario de AGDEM, diseño una estrategia de seguimiento de cuidados mínimos necesarios, en lo que aparentemente iba a ser un paréntesis breve en nuestras vidas. Como equipo asistencial nos movía preservar en la medida de lo posible la continuidad de los autocuidados, y sobre todo, establecer un contacto de seguimiento en nuestras usuarias y usuarios, para que en todo momento y en la mediada de lo posible, se sintieran acompañadas y acompañados.

#EstamosContigo. ¿Cómo lo hicimos?


Nuestro primer objetivo era dar a conocer la continuidad por parte de AGDEM y de su equipo profesional, del acompañamiento. Queríamos mostrar que estábamos ahí para cuando fuera necesario. En este sentido, a través de las diferentes redes sociales y sus perfiles, correos electrónicos y mensajería instantánea, divulgamos nuestra iniciativa #EstamosContigo.

A través de este hashtag empezamos a comunicar claves básicas que nuestras propias usuarias y usuarios nos pedían, con mucha ansiedad, por entender que el parón en sus asistencias a las diferentes terapias rehabilitadoras, pudiera generar en su estado de enfermedad. 
Una de las vías que usamos, para divulgar la información, fue este blog, aunque no fue la única, con el objetivo de hacer llegar a más personas la información. Así el mismo día 14 de marzo de 2020 surgió la primera entrada que se puede leer aquí.

Nuestros servicio de mensajería, se inundó de mensajes de agradecimiento y con esto vimos, tan sólo en un día, que pequeñas acciones, podrían tener más envergadura de la originalmente planteada.
Conforme pasaban los días de confinamiento, fuimos explorando recursos y opciones diferentes para intentar ayudar. Así continuamos escribiendo en el blog, aún quedaba mucho tiempo por delante. y surgieron las siguientes entradas claves, día 2, día 5, ésta última ante la pérdida de un familiar de una usuaria nuestra. No fue la única, y esto nos hizo tratar el duelo sin despedida.

Pero no sólo era importante trabajar sobre nuestras usuarias y usuarios. El equipo de AGDEM, aunque también se video-reunía pasaba por un confinamiento. Para ellas fue esta entrada donde el componente emocional era calve, hemos sido siempre una piña, y teníamos que renovar nuestro sentimiento de pertenencia, pese a no poder vernos presencialmente. Día24deconfinamiento  

Conforme iban pasando los días, diversificamos las actuaciones y las formas de hacerlas llegar. Algunos ejemplos, fueron los siguientes, aunque hay estos otros: Técnica 6-3 6-3, Relajación, Comunicación Emocional, Logopedia, Terapia Ocupacional

        



Toda esta actividad que fue tan bien acogida, nos hizo llevar a cabo seguimientos telefónicos de consulta y de videoconsultas en usuarias y usuarios que demandaban ser atendidos, refiriéndonos que en cierta medida, el confinamiento empezaba a pasarle factura. Así lo hicimos. Pero también quisimos saber qué factura les pasaba y entonces ideamos un cuestionario de impacto percibido que fue remitido por contactos de mensajería inmediata (whatsapp) y correos electrónicos, por ser dos datos que todas nuestras usuarias y usuarios proporcionan a la asociación, con la finalidad de hacernos una idea de qué teníamos que potenciar en nuestros mendajes. Así, por ejemplo surgieron estas iniciativas. 
  1. La primera fue valorar de partida cómo se encontraban, puede verse el resumen aquí.

También ideamos un cuestionario de cómo percibían nuestras usuarias y usuarios su estado de salud ante los 30 días completos de confinamiento. Se puede ver aquí. 

  1. Impacto emocional y psicológico percibido tras un mes de confinamiento por pandemia Covid-19, puede verse aquí.
  2.  Impacto emocional y psicológico percibido tras 60 días de confinamiento y desescalada por pandemia Covid-19, puede verse aquí

 Viendo la respuesta de nuestras usuarias y usuarios en redes sociales, nos propusimos llevar a cabo un evento que anualmente se celebra para y por ellos, el Día Mundial Contra la Esclerosis Múltiple. Este evento, sin presencialidad suponía todo un reto para los profesionales, pero el resultado fue óptimo y creemos que todo un acierto, Aquí puede no concluido el informe verse.

Toda esta actividad, nos permitió estar cerca y en contacto directo, generando opciones para nuestras asociadas y asociados, y para más gente que a través de nuestros perfiles, pudieron servirse de nuestras iniciativas. Consecuencia de todo ello, es este informe preliminar que resumimos aquí. A continuación un breve resumen.






Algunas Conclusiones de este estudio.

  1. Respecto al impacto percibido en la Salud. Las personas afectadas han percibido mayor impacto e interferencia en el componente físico de su salud. Un total del 62% han referido percibir algún tipo de impacto físico en su salud. La espasticidad, la rigidez y la fatiga resulta ser la sintomatología física más resentida tras el estado de confinamiento. 
  2. El impacto psicológico percibido ha interferido de alguna forma en el 58% de las personas encuestadas. Dentro del impacto psicológico, las personas refieren mayor afectación en el estado anímico que en el componente ansioso.
  3. Respecto a las emociones predominantes en los primeros 30 días de confinamiento, la mujer expresa sentir miedo y tristeza frente a la tristeza e ira que sienten los hombres.
  4. A su vez, la mujer expresa mayor estado percibido de afrontamiento a la situación de confinamiento que el hombre, en porcentajes, aunque la situación ha sido afrontada positivamente por ambos. 
  5. Respecto a las posibles consecuencias físicas y psicológicas que las personas creen que puedan tener a medio o largo plazo, sólo el 11% de las mujeres y el 16% de los hombres, creen que la situación le pasará factura y no podrán recuperarse (volver al estado de salud percibido, antes del estado de confinamiento por pandemia sanitaria). 
  6. Respecto a la sintomatología evaluada por indicadores de estrés, el insomnio (de aparición nueva) los problemas de irritabilidad y los cambios del estado de ánimo son los más prevalentes a consecuencia del estado de confinamiento. 
  7. Durante los primeros treinta día de confinamiento, han surgido brotes clínicos en personas con esclerosis múltiple remitente recidivante, en el 19% de las mujeres frente al 11% de los hombres. Pese a la diferencia de porcentaje, no existen diferencias en el nivel de recaídas o brotes clínicos, entre hombres y mujeres. 
  8. El estado de agudización clínica de síntomas en las formas progresivas de enfermedad, han sido percibido por el 38% de las mujeres diagnosticadas frene al 25% de los hombres.

¿Qué he aprendido tras la situación vivida por Covid19?


Fuera de las conclusiones de los análisis aportados, que nos hablan de cómo se ha visto influenciada la salud física, cognitiva, psicológica y cómo han visto afectadas sus emociones, es difícil resumir lo aprendido hasta entonces, pero si tuviera que destacar algo de forma concreta, dos puntos son claves. Quizás la frase que de los retos, surgen oportunidades que usamos para explicar esta experiencia en las jornadas de voluntariado de 2021 resumen bien parte de la idea.
  1. Que los retos generan oportunidades. Toda esta actividad virtualizada por la situación tan excepcional que hemos, estamos viviendo, ha generado una nueva forma de comunicación entre la Asociación y AGDEM, que a día de hoy mantenemos.
  2. Que las personas tienen más mecanismos de resiliencia y afrontamiento que la que en un principio, el equipo técnico de AGDEM dio por supuesto. 
  3. Que a nivel profesional y personal, esta actividad de seguimiento me ha supuesto una mejora, sin duda alguna, aunque a veces no pudiera estar presencialmente, como estaba acostumbrado, en momentos difíciles, pero se lo hice saber aquí, tras el día 32 de confinamiento.
  4. Todo el trabajo que hemos venido realizando en AGDEM en gestión emocional, creo que ha sido útil. No es fácil descomponer el componente físico de una enfermedad con tanto impacto físico en la vida de las personas, en componentes emocionales que puedan explicar las causas muchas cosas.
  5. Probablemente en una situación similar, lo haría mejor, o tal vez no, pero lo haría. Hoy día con perspectiva larga, veo que fue necesario para todas y todos.


Autor del Blog. 
Alberto José Ruiz Maresca
Psicólogo General Sanitario.
AO 04033
 

jueves, 1 de enero de 2026

La Disartria. Su Impacto Psicológico en las personas afectadas por Esclerosis Múltiple.

 La Disartria.

Hace tiempo, Andrea Belén Sánchez y un servidor, Logopeda y Psicólogo de la Asociación Granadina de Esclerosis Múltiple, hemos mostrado la inquietud de trabajar juntos diferentes procesos que están presentes en la enfermedad, y también en cómo resulta la persona impactada a nivel psicológico y emocional. Hoy os presentamos nuestro primer trabajo conjunto, que no el único. Esperamos que os resulte de interés.

La disartria es un trastorno motor del habla producido por una alteración neurológica. El resultado es una afectación del control de los músculos implicados en la respiración, fonación, resonancia, articulación y prosodia.

La disartria en esclerosis múltiple es más común de lo que parece, debido a la desmielinización diseminada, o daño en el recubrimiento de los nervios en las diferentes zonas afectadas del SNC.


Afecta en torno al 40-50% de las personas afectadas por esclerosis múltiple.1,2 En los estadios más agudos de la enfermedad, se presenta con mayor intensidad y mayor interferencia en la vida de la persona. Suele ser más común en hombres que en mujeres, a pesar de que esclerosis múltiple sea una enfermedad más prevalente en mujeres.

A veces aparece de forma fluctuante, pero también puede aparecer asociada a brotes o ser debida a las agudizaciones de la enfermedad. Incluso la misma fatiga puede ser causa de aparición.

Los síntomas más frecuentes de aparición son: 

  1. dificultad para articular.
  2. Alteración de la voz.
  3. Fatiga vocal (cansancio al hablar). Esta sintomatología puede aparecer poco a poco o de forma brusca.
  4. Dificultad para articular con precisión.
  5. Alteraciones del ritmo y la entonación.
  6. Disminución de la inteligibilidad.
  7. Empeoramiento con el cansancio o el estrés.
  8. Impacto emocional y social significativo.

Todos estos síntomas se agrupan en 3 dimensiones. 1. Dificultad para hablar. 2. Cambios en el ritmo y 3. Alteraciones en la entonación.

Hay varios tipos de disartria. Se clasifican por el tipo de lesión y la sintomatología que presente. 

Un resumen visual y conceptual podría ser el siguiente.

Disartria flácida.  Producida por una lesión en los pares craneales del troncoencéfalo. Manifestaciones. Dificultad en el movimiento laríngeo generando que el aire que pase no sea bien moldeado y se escuche una mala pronunciación y una voz soplada y monótona. Como si escuchamos a alguien hablar con suspiros y con el mismo tono de voz. 

Disartria espástica. La lesión se produce en los trastos piramidales del SNC generando una espasticidad en los músculos faciales y respiratorios que dificulta su movimiento. Los signos o síntomas de esta disartria son vocalización tensa y forzada con un tono de voz bajo. Puede que el habla sea más lenta.

Disartria atáxica. Las lesiones se producen en el cerebelo generando una musculatura orofacial hipotónica (cara flácida o caída). Esto produce una voz temblorosa, con dificultad para articular las palabras y con dificultad para mantener el ritmo de habla. Este tipo de Disartria es la más común en esclerosis múltiple.

Disartria hipocinética. Se asocia a trastornos del movimiento, como la enfermedad de Parkinson. El habla suele ser monótona, de baja intensidad y con dificultad para articular con precisión. 

Disartria hipercinética. Relacionada con movimientos involuntarios. El habla puede presentar interrupciones, variaciones bruscas del tono y del ritmo, y una articulación inestable. 

Disartria mixta. Combina características de varios tipos de disartria. Es frecuente en enfermedades neurológicas como la esclerosis múltiple, debido a la afectación de diferentes áreas del sistema nervioso.

Lejos de lo que pueda parecer, la disartria como cualquier otro proceso de asociado a la enfermedad, requiere trabajo de prevención, a poder ser antes del inicio de los síntomas. Para ello rehabilitación logopédica es fundamental. Ocurre que casi siempre, hemos focalizado la rehabilitación en la Fisioterapia, por ser esclerosis múltiple una enfermedad que genera discapacidad sobrevenida, especialmente en el aparato motor. 

Sin embargo, este tipo de enfoques está ya superado. La rehabilitación de la persona afectada por esclerosis múltiple requiere una valoración holística e integral y por tanto una recuperación y rehabilitación integral. La persona ha de ser trabajada en todas las áreas de afectación posibles, porque todas ellas han de ser valoradas como potencialmente discapacitantes. No hacerlo así, sería un error por parte de los equipos multidisciplinares. Se hace necesario por lo tanto, que los equipos profesionales informen a la persona afectada de estas circunstancias. Pero además es imprescindible tres aspectos en el funcionamiento asistencial de las asociaciones de pacientes.:

  1. Formación actualizada y comunicación interdisciplinar.
  2. Seguimiento y reevaluación constante y multidisciplinar de la persona afectada.
  3. Elaboración de un plan de acción integral multidisciplinar para minimizar las interferencias de la enfermedad, de forma holística e integral.

Esta forma constante de reevaluación permitirá una mejor actuación y una detección precoz de posibles interferencias en el proceso de enfermedad de la persona, dado que existe una interrelación entre el síntoma, la secuela permanente y el estado psíquico y emocional de la persona. 

Impacto Psicológico de la Disartria en personas afectadas de esclerosis múltiple.

El impacto psicológico asociado a la disartria es mucho más intenso de lo que aparentemente se puede creer. 3,4 

El habla, representa la herramienta, -sin existencia de alteración previa y orgánica- para la comunicación entre personas. La tenemos totalmente interiorizada en nuestra vida diaria. Y se cree en la mayoría de las circunstancias, que su alteración parcial y su afectación, leve, moderada o severa, será cuanto menos lejana en el tiempo. Nada que ver con la realidad, a veces, aunque la persona esté centrada en la rehabilitación física y motora. 

Cuando una persona pierde de forma progresiva el habla, el impacto asociado a nivel psicológico y emocional es de alta intensidad. Es difícil creer, que en una enfermedad, donde la movilidad es el foco principal, habilidades neurocognitivas superiores puedan estar bajo la influencia de la enfermedad. No es raro escuchar en consulta, que una vez que el habla se altera moderada o severamente ¿Qué será lo siguiente? como queriendo darnos a entender, no sólo que no era algo esperado, sino que la angustia en sí de la incertidumbre se agudiza severamente.

Uno de los principales efectos de la disartria en la persona afectada, es la intensificación de su propia sensación de dependencia. Un impacto emocional que desde el mismo momento del diagnóstico, la persona afectada intenta superar. No podemos pasar por alto, que en muchas ocasiones la sociabilidad se ve alterada desde el diagnóstico. Se pierden redes sociales, amistades, e incluso redes laborales. De forma que la sociabilidad resulta altamente afectada tras un diagnóstico poco comprendido socialmente. Si a este se le suma, que el habla puede resultar alterado, como elemento clave para socializar, el impacto psicológico, es necesariamente inevitable. 

Consecuencias Psicológicas de la Disartria. 5,6

  • Agudización de la Ansiedad. La alteración del habla puede generar una aparición, en el caso de que no la hubiera, o agudización en el caso de su existencia, de conceptos claves relacionados con la ansiedad, que por sí solos, son o pueden indicar impacto psicológico y social en la persona.
  • Ansiedad Social. Las relaciones sociales son temidas por las persona hasta el punto de generar un malestar importante, que puede ser comparable a la situación de la crisis ansiosa. Consecuencia de ello, la respuesta de evitación social, agudizaría el impacto de la disartria, por falta de actividad, y con ello, la persona entraría en un ciclo progresivo de empeoramiento.
  • Temor a la Evaluación Negativa. Resultante del miedo anticipado a ser valorado de forma negativa por los demás, entiendo los demás como, personas importantes, resto de gente, y los demás. Esa evaluación negativa aumenta el estigma social basado en la incomprensión y por tanto la discriminación social que puede verse agudizada severamente.
  • Aislamiento Social progresivo. Ya se ha escrito en este blog la importancia del aislamiento social como indicador de riesgo de salud psicológica y psicosocial. La dificultad de pronunciación y por tanto de expresión de las ideas, sentimientos y acciones que la persona quiera transmitir, implicará:
  • Reducción de interacciones espontáneas incluso en su medio social más cercano. La ausencia de este tipo de interacción impacta severamente en el rol social que la persona desarrolla en su propio entorno social y con ello, la autoestima de la persona se ve muy dañada. 
  • Evitación de conversaciones grupales generando mayor aislamiento y dependencia ante la no comprensión social. 
  • Pérdida de roles sociales previos. El rol social representa el significado emocional que la persona aporta a un entorno social concreto, por ejemplo, a su entornos sociofamiliar. Cuando este rol social se ve comprometido, aparecen sentimientos de pérdida de sentido vital, pérdida de utilidad, desesperanza y falta de pertenencia. Estos sentimientos requieren ser valorados por los profesionales de la psicología y psiquiatría, dado que representan indicadores de riesgo importante para la salud de la persona. Este aislamiento no es voluntario, sino funcional y adaptativo al malestar, pero no puede pasar desapercibido para los profesionales que habitualmente trabajan y tratan a la persona. 
  • Impacto en las cuatro dimensiones de la autoestima.  No es raro, que cuando trabajamos con personas afectadas de disartria, y consecuencia de los tres puntos anteriores la autoestima (mucho más que quererse a sí mismo) La Autoestima se vea alterada severamente de la siguiente forma.

    1. Al autoconcepto que la persona tiene sobre sí misma. indicaría que lo que la persona representa para sí misma, se altera, y en consecuencia, lo que la persona cree que representa para los demás. Esto supondrá también que la persona, desde ese momento se ve tratada de forma diferente por todo su entorno social. 
    2. La autoeficacia y la percepción de competencia personal. Influyendo en lo que la persona cree que puede lograr por si mismo, con ayuda de los demás o en lo que la persona cree que puede ser de ayuda para todo su entorno social.
    3. La capacidad de autorefuerzo. La persona bajo una disartria, y a consecuencia de la percepción de su rol social, entiendo que lo que ella, hace, representa, significa no tiene valor alguno, y por lo tanto, el refuerzo positivo asociado a ella, se ve significativamente alterado. Por tanto, su refuerzo negativo sobre sí mismo y lo que es para los demás, cobra una intensidad importante que hay que trabajar. 
    4. La autoimagen personal y social. Uno de los grandes miedos es la ausencia de una imagen social y la pérdida de su propia imagen. Conceptos como "Ya no valgo para nada, no sé expresarme cuando yo... o mejor estoy solo" indicarían que la persona tiene una alto impacto en su propia imagen personal y social. Esto le recordará su fase inicial del diagnóstico, cuando la persona luchaba nostálgicamente entro (lo que yo era...y lo que soy ahora). Perder el concepto de identidad comunicativa, implica que la persona se planteé una pérdida de control sobre su propia vida. Y esto, es una sensación nueva para la persona, porque hasta entonces, trabajaba por adaptarse a pérdidas funcionales más concretas. No podemos olvidar que el habla es uno de los ejes del autoconcepto adulto. 

  • Síntomas Depresivos o Agudizaciones de trastornos Depresivos. Consecuencia de todo lo anterior, la existencia, persistencia y agudización de las alteraciones emocionales, síntomas y diagnósticos depresivos. Todo esto repercute con: 

  1. Tristeza persistente, que puede acompañarse de llanto incontrolado.
  2. Apatía. las cosas pendientes cada vez se retrasan más porque no se les ve una utilidad necesaria, pese a tenerla. Motivacionalmente no hay intención de seguir.
  3. Anhedonia. Perdida de las actividades que antes eran satisfactorias para la persona.
  4. Sentimientos de inutilidad, culpa o carga emocional para su entorno. 
  5. Frustración, irritabilidad, irascibilidad y labilidad emocional. Provocarán cambios comportamentales que serán llamativos para el entorno de la persona afectada
  6. Sentimiento de pérdida de identidad.
  7. Sentimiento de desesperanza ante el futuro.
  8. La imposibilidad de expresar necesidades, emociones o pensamientos generará: 
  9. Ira contenida. 
  10. Reacciones emocionales desproporcionadas. 
  11. Desgaste emocional acumulativo. Este aspecto suele estar normalizado por el entorno, y no le da importancia en sí.  
  12. Impacto en la identidad y los roles. Clave en el deterioro cognitivo, emocional y psicológico de la persona.

En personas laboralmente activas: 

  1. Sensación de pérdida de rol. 
  2. Amenaza a la identidad profesional. 
  3. Duelo por la funcionalidad perdida

 

La disartria actúa como factor de vulnerabilidad psicológica, no como causa única. Aquí la disartria no solo es un síntoma, sino una experiencia de pérdida que tenemos que tener en cuenta en los equipos profesionales.

El impacto en su calidad de vida es significativo.7,8 Detectarla y actuar precozmente de forma multidisciplinar implicará una mejor adaptación de la persona y contrarrestará todos los efectos derivados de la misma.

Entre el 40-51% de las personas afectadas por esclerosis múltiple, desarrollarán en algún momento de su vida una disartria. Un metaanálisis sitúa la prevalencia en un 44.9%

El diagnóstico de disartria variará desde un 23% con pruebas de autoinforme a un 50% con pruebas clínicas estructuradas.

Principales estrategias de contención y rehabilitación de la Disartria y su Impacto Psicológico y emocional. 1,2,9

El abordaje de la disartria en personas con esclerosis múltiple debe realizarse desde un modelo integral e interdisciplinar, centrado no solo en el síntoma, sino en su impacto funcional, psicológico y social.

La Logopedia constituye el eje central de la intervención. Su campo de trabajo no sólo ha de basarse en la prevención terciaria, es decir, cuando la disartria haya aparecido y esté afectando funcionalmente a la persona, sino que es fundamental que se desarrolle desde la prevención primaria, antes de la aparición de los primeros síntomas.

Pero en la rehabilitación de personas con esclerosis múltiple, Logopedia sigue siendo un servicio poco usado. Las personas buscan principalmente, tratamiento en las áreas de Fisioterapia, Terapia Ocupacional, Psicología y Neuropsicología. Mucho de este arrinconamiento de la Logopedia, radica en el desconocimiento del para qué se usa y qué puede ser útil.

La Logopedia, trabajará la respiración, la fonación, la articulación, la prosodia y la inteligibilidad (dificultad en la pronunciación y comprensión), así como estrategias compensatorias que mejoren la eficacia comunicativa en la vida diaria de la persona afectada.

Sin embargo, a pesar de la importancia de esta disciplina, las personas usuarias creen no necesitarla, por lo que la prevención primaria, no sería la principal estrategia preventiva. 

Generalmente acudimos al profesional de Logopedia, cuando los síntomas dan la luz, prevención secundaria, aunque no exista un trastorno o alteración de la voz o del habla.

La intervención psicológica resulta fundamental para abordar la ansiedad, los síntomas depresivos, el impacto en la autoestima, el afrontamiento de la pérdida de rol y la adaptación a los cambios en la identidad comunicativa e incluso, es necesario generar una adaptación del entorno familiar a la nueva afectación de la persona afectada. 

Suele ser común, que las personas afectadas, cuando esto ocurre, “hable por la persona afectada, no tenga la paciencia suficiente para adaptarse al nuevo ritmo de fonación de la persona o incluso termine las frases por ella”

Todo esto es un proceso de aprendizaje, para la persona afectada, también para el entorno familiar.

El abordaje neuropsicológico permite evaluar y rehabilitar las alteraciones cognitivas asociadas (atención, velocidad de procesamiento, funciones ejecutivas), que interfieren directamente en la comunicación y en la autonomía personal. Imprescindibles todas ellas, para evitar todas las consecuencias psicológicas descritas anteriormente.

La terapia ocupacional facilitará la adaptación funcional y la generalización de las estrategias comunicativas en los entornos reales.

Trabajo social es clave para prevenir el aislamiento, favorecer la participación social y sostener los roles vitales de la persona.

Por tanto, la coordinación entre profesionales, el seguimiento continuado y la reevaluación periódica permiten detectar precozmente el impacto psicológico, prevenir su cronificación y mejorar de forma significativa la calidad de vida de las personas afectadas por esclerosis múltiple con interferencia significativa de la disartria.

No hablamos por tanto de un proceso más. De un síntoma o alteración más al que la persona tenga que enfrentarse. La disartria puede representar la pérdida de la principal función de interacción social de la persona. Y la sociabilidad es clave en el desarrollo físico, psíquico y neuropsicológico de la persona. 

Y siempre que se pueda, que todo este equipo profesional, esté especializado en el trabajo rehabilitador de personas con esclerosis múltiple. Para ello las asociaciones de pacientes, son un recurso no sólo necesario, sino altamente cualificado para ello.

Recomendaciones Clínicas para familiares de personas afectadas por disartria.

El proceso de adaptación a la disartria no es fácil, ni para la persona afectada ni para el entorno familiar. 

Por eso, se hace necesario una serie de recomendaciones claves, que en ocasiones, pueden ser valoradas como generales, pero que según cada caso concreto de afectación en la persona, deberán ser adaptadas.

Dentro de las recomendaciones generales, están: 

1. Los años que una persona, convive con una enfermedad progresiva, degenerativa y discapacitante, no implica necesariamente que la persona tenga asumida, ni la enfermedad, ni las interferencias que genera, ni la discapacidad progresiva que implica.

2. La pérdida progresiva de autonomía funcional y movilidad y el aumento de las limitaciones, provoca en la persona afectada, nuevas emociones de frustración, ira, rabia e incluso estados emociones inestables que provocan que la persona tenga un estado anímico parcialmente alterado.

3. La aparición de nuevas limitaciones (vocalizar peor cada vez más) no es algo que los familiares observan solamente, sino que también la propia persona afectada, sabe, nota y le genera un estado muy agudo de frustración e incertidumbre. Se ha pasado de hablar y ser comprendido, a hablar, y pedirle que repita por no comprenderle bien. Esto no es fácil.

4. Las limitaciones de las relaciones sociales, por parte de la persona, han de ser valoradas como un indicador de empeoramiento emocional. La persona evita exponerse a situaciones sociales que le impliquen una comunicación fluida. Esto indudablemente genera agudización de la situación ansiosa o depresiva que la persona pudiera tener.

5. La pérdida parcial del habla, no implica hablar por la persona afectada. No se trata de suplantarlo verbalmente. La persona no tiene alterado el pensamiento, sino los mecanismos de fonación. Hablar por él o ella, generará aislamiento, frustración y malestar sostenido.